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Hace tiempo que las hijas góticas de Zapatero tuvieron su Renacimiento y no es el que la España que vivió el revuelo de su famosa foto con los Obama hubiese esperado. Alba Rodríguez Espinosa (30), hija menor de José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa, ha vuelto a la actualidad por comprarse un piso de 300.000 euros. La joven ha desembolsado 60.000 euros y el monto restante se lo ha fiado a una hipoteca que pagará a 30 años.
Hace un año, su hermana Laura (32) también se compró otro piso, en su caso por 700.000 euros. Son precios y decisiones lógicas para chicas de su edad y posición. Lo curioso es que ambas viviendas están en el barrio madrileño de Valdezarza, en el distrito de Moncloa-Aravaca, muy cerca la una de la otra y también próximas a la casa de sus padres, ubicada en Puerta de Hierro. Tampoco están muy lejos de la sede de Whathefav, empresa de la que ambas son administradoras solidarias.
Juntas en la foto, juntas en el barrio y juntas en la empresa que fundaron en 2019... Las hermanas solo se separaron durante el tiempo que Laura, la mayor, se marchó de casa para irse a vivir con su novio. Era su etapa de descubrimiento, en la que trabajó de realizadora audiovisual de la discoteca madrileña Kapital mientras se planteaba estudiar Filosofía.
Tras reflexionar, se decantó por un grado medio en la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido CEV, un centro privado de Madrid. Probó suerte como fotógrafa y también fue becaria en Real Madrid TV.
Personas que coincidieron con la primogénita de Zapatero durante esta etapa dicen que llamaba la atención, porque lejos de ser aquella adolescente de vestimenta oscura, era una joven alegre que vestía ropa deportiva estridente, lucía piercings y acudía al trabajo en descapotable, muchas veces acompañada de su entonces novio. "No era la más trabajadora, pero era maja", describen. La definen como una chica "extrovertida y alocada" que a veces llegaba "algo desubicada" a su puesto.
Lo contrario ocurre cuando se pregunta por Alba, una chica mucho más discreta, centrada y tímida que siguió un camino más lineal para llegar al mismo punto que su hermana mayor. Obtuvo un Doble Grado de Comunicación Audiovisual y Artes Escénicas por la Universidad Europea de Madrid, escuela privada sita en la localidad madrileña de Villaviciosa de Odón y uno de los centros más internacionales de la comunidad.
Al haber cumplido los 30, todo parece muy distinto para las retoñas del ex presidente del Gobierno. Ambas trabajan codo con codo en la oficina de Tetuán donde gestionan su pequeña empresa. Pequeña si hablamos de personal, no de ventas. Según el portal eInforma su sociedad, Whathefav, cuenta con cinco empleados y facturó 471.810 euros en su último ejercicio.
"No estamos interesados", nos cortan sin dar opción a hablar cuando este suplemento les llama.
A pesar de su corto trayecto, esta compañía dedicada a la publicidad y la comunicación relacionada con los eSports y videojuegos, ha experimentado un crecimiento inusitado, y más teniendo en cuenta que apenas tienen presencia en redes y que su web carece de contenido.
Hay toda una historia detrás del éxito de esta empresa que según su entorno "parece de amigos", pero va muy en serio. En un comienzo, Alba no estaba en el barco y el proyecto lo capitaneaba Laura junto a un amigo llamado Víctor García, que fue administrador solidario hasta que este lo cesaron en 2023.
Cuando llegó a la empresa, Víctor García lo hizo absuelto de una causa penal en la que le imputaron en 2016, tiempo en el que era gerente de una empresa pública de Tenerife llamada Sinpromi. Durante su gestión al frente de esta compañía dedicada a ayuda para personas con discapacidad en la isla, se produjo un desfalco de 1,2 millones de euros. Aunque durante el juicio se dirimió que tenía conocimiento de las irregularidades, solo su director financiero, Andrés Hernández, fue condenado.
Víctor García dio el primer empujón a la empresa, que al poco de abrirse empezó a crear contenido sobre videojuegos y deportes electrónicos para varios medios como La Razón, El Español, El Plural, Público o el portal de Atresmedia Neox Games.
Su primer gran cliente fue Huawei, y hubo polémica porque las hijas de un presidente muy implicado internacionalmente colaborase con la empresa en 2021, justo cuando China buscaba mejorar su imagen en España.
Más inquietud se generó cuando en 2024 publicaron un anuncio en el que buscaban a una persona venezolana que trabajase desde Madrid para "expandir los eSports a Venezuela". Aquella búsqueda tenía una explicación: estaban ofreciendo servicios a una empresa de gaming venezolana llamada El Server.





