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Entrevista
La primera víctima que habla en España

Rina Oh, víctima de Jeffrey Epstein: "He conocido a hombres obsesionados que quieren ser como Epstein"

LOC habla con la artista plástica Rina Oh, una de las mujeres de las que se aprovechó Jeffrey Epstein y cuyo testimonio ha sido tenido en cuenta a la hora de investigar el caso. "Lo conocí a través de una amiga, me dijo que era coleccionista de arte", cuenta

La artista Rina Oh, víctima de Jeffrey Epstein
La artista Rina Oh, víctima de Jeffrey EpsteinJACKIE MOLLOY/ NEWS LICESING / CONTACTO PHOTO
Actualizado

La inocencia es el regalo que todo monstruo quiere robar a su víctima solo para pisotearlo. Para Jeffrey Epstein el placer no estaba solo en el juego, sino en romper el juguete. Entendiendo como juego la manipulación que ejercía para cumplir toda clase de perversiones sexuales y como juguetes a todas las jóvenes víctimas a las que usó con el fin último de destruirlas.

Rina Oh fue una de esas afectadas que ha necesitado recomponerse tras los abusos del magnate estadounidense fallecido en 2019. Artista plástica de profesión, conoció a Epstein cuando apenas tenía 20 años, vivía con sus padres, inmigrantes surcoreanos en Nueva York, y soñaba con estudiar Bellas Artes y dedicarse a pintar y esculpir. A sus 46 años ha logrado su sueño. No sin antes despertarse de una gran pesadilla.

Este suplemento habla con Rina Oh a través de una videollamada. Es una de las testigos que ha llevado adelante el caso en Estados Unidos tras prestar declaración en numerosos juicios y colaborar con el gobierno para desenredar los entresijos de la trama. Es la primera vez que una víctima del pederasta habla con un medio español.

La artista y víctima de Jeffrey Epstein Rina Oh esculpiendo en su casa de Nueva Jersey.
La artista y víctima de Jeffrey Epstein Rina Oh esculpiendo en su casa de Nueva Jersey.

"Conocí a Epstein a través de Lisa Phillips, una modelo que le había conocido antes que yo. Creo que yo fui la primera amiga que le presentó a Jeffrey Epstein", describe a LOC sobre su primer encuentro a principios de los 2000. "Acababa de pasar por una ruptura muy dolorosa y estaba devastada. Conocí a este novio cuando tenía 19 años y rompimos cuando tenía 21, pensaba que me iba a casar con él y me dejó por otra mujer. Él era mayor, pero no como Epstein, tenía 29 años".

Fue durante este momento vulnerable cuando su amiga le animó a ir a la mansión del proxeneta con el pretexto de que le enseñase sus pinturas y esculturas. "No sabía ni que los multimillonarios existían y Lisa me dijo que había conocido a uno en su isla privada, que era coleccionista de arte y que tenía una casa enorme en Nueva York. Pidió cita con su secretaria y fui allí con ella. Me llevé mi portfolio, que todavía conservo a día de hoy", detalla.

"Cuando lo conocí en su despacho revisó mi portfolio hoja por hoja, no se saltó ninguna página. Le gustó mucho una escultura de yeso con muchos ángeles rodeando a una madre con un niño", describe. "Pasamos media hora en el despacho hasta que nos pidió que lo siguiéramos y nos llevó a una habitación, que es la conocida habitación de los masajes, a la que yo llamo la habitación roja. Empezó a quitarse la ropa y Lisa también... Luego pasó algo, pero no quiero entrar en detalles del abuso", recalca.

Para saber más

Actualmente Rina Oh está en tratamiento psiquiátrico por estrés postraumático y revivir su historia le hace llorar. Le decimos que puede parar si lo necesita, pero quiere contar la razón por la que tardó dos años en romper un ciclo que empezó ese mismo día y todavía está procesando.

"Hay muchos hombres que están obsesionados con Epstein, quieren ser como él y persigen a sus víctimas para conocerlas", apostilla. "Yo misma he atraído a esa clase de hombres sin saberlo, por eso no quiero dar detalles de los abusos, para protegerme a mí y a otras mujeres".

Continúa describiendo cómo, después de aquel episodio en la sala de masajes, fue convencida para volver. "Mi amiga me llamó para decirme que le había gustado mucho a Epstein y me convenció de que lo que había pasado no era para tanto", explica. "Poco después me llamó su secretaria y me dijo que quería concertar una cita conmigo. Así que empecé a ver esos encuentros como citas formales. Nunca me pidió, como a otras chicas, que le diera un masaje. A mí no", indica.

Jeffrey Epstein junto a Donald Trump en el 2000
Jeffrey Epstein junto a Donald Trump en el 2000GTRES

"La segunda vez que fui no me llevó a su despacho ni a la biblioteca, su mayordomo me llevó directamente a la habitación roja. Cuando abrí estaba con otra chica. Aquel día no pasó nada. Me pidió que me sentara a su lado", rememora. "Fue entonces cuando me ofreció una beca para estudiar. Me dijo a qué universidad debía ir y que tomara cursos de verano".

Durante sus encuentros con Epstein conoció a otros protagonistas de la hasta ahora mayor trama de proxenetismo y trata de menores jamás conocida. A Trump lo vio en reuniones, pero se mantiene neutral sobre el tema de su puesta implicación: "No voy a hablar de alguien con quien no he interactuado directamente". A quien sí señala es a Ghislaine Maxwell, la novia y cómplice de Jeffrey Epstein, que cumple condena de 20 años. "Nunca me cayó bien y yo tampoco le gusté nunca, ella entraba y salía de la casa".

También menciona a Virginia Giuffre, la también víctima del magnate que acusó al príncipe Andrés de abusos sexuales y que se suicidó a principios de este año. "Cuando la vi por primera vez pensé que era una empleada de Ghislaine. Era un mujer muy rica que hablaba con un acento británico muy pijo. Era normal pensar que esa chica joven era su empleada porque estaban siempre juntas".

Niega lo que Giuffre cuenta en un capítulo de sus memorias, en las que describe a Rina Oh como facilitadora de chicas. "Al principio me caía bien, pero la tercera vez que la vi sucedió algo en la sala de masajes y me agredió", relata. Según su versión, la razón por la que dijo "cosas horribles" de ella en sus memorias era que quería encubrir este suceso del que Epstein fue instigador y espectador. Una escalada de violencia. En 2021, denunció a Virginia Giuffre por difamación, un proceso que se ha pausado tras su muerte, pero sigue.

En el caso Epstein no es tan fácil dilucidar qué mujer es víctima y cuál alcahueta, porque todo forma parte de la misma rueda de abuso, despersonalización y de hacer creer a las chicas que las agresiones no son tal y todo es normal. Rina Oh asegura que aún así ella nunca llevó a chicas, pero que la amiga que le presentó a Epstein sí le presentó a otra docena más. Otras, incluso le llevaban a menores.

Un día reparó en que muchas de las muchachas que entraban y salían de la vida de Epstein vestían "vaqueros y camisa blanca", como si fuera un fetiche. La artista cree que una de las razones por las que Epstein era un monstruo eran sus complejos físicos. "No era un hombre feo y tenía buen cuerpo, pero sí he dicho muchas veces que tenía el pene chiquito y deforme, como un limón. Creo que por esa razón se comportaba como un monstruo, porque ninguna mujer normal querría estar con él".

Rina Oh con su mascota
Rina Oh con su mascotaCEDIDA

La artista revela otros detalles curiosos de su relación con el magnate. "Estoy trabajando en terapia y empiezo a recordar muchas cosas. Por ejemplo, yo vivía en una casa en los suburbios y cada vez que iba a verle tenía que pagar los peajes y el parking. Me gastaba unos 70 dólares, nunca me ayudaba a pagar esos gastos y yo era muy joven y educada para pedírselo", indica. "Sí me ayudaba de otras maneras, como pagándome los estudios o pidiéndome que pintara cuadros para luego vendérselos", aclara. "Pero con el tiempo y viendo todo lo que veía y hacía, me fui alejando".

A día de hoy, Rina se está recuperando de dos años de abusos y revela que ha sufrido un trastorno alimentario, además de problemas psiquiátricos. "Como sucede con todas las víctimas de un trauma así". Está casada, tiene hijos y se dedica a crear obras de arte a través de su alter ego, Thirsty, que en inglés significa "sedienta".

Rina habla algo de castellano porque, aunque nació en Corea del Sur, se trasladó a Asunción (Paraguay) con su familia cuando era una niña. "Thirsty representa quién era yo cuando era feliz e inocente. Cuando era una niña que vivía en Corea del Sur o Paraguay". Añade que también sufrió un abuso sexual cuando "tenía seis años".

Nos lee un poema que ha escrito en castellano, en el que pide a Dios que proteja a las víctimas de Epstein. Ahora quiere construir una estatua de bronce dedicada de Carolyn Adriano, una de las chicas abusadas por el magnate, que murió de sobredosis en 2023. "Quiero que sea uno de los monumentos de Washington DC".

Los papeles del caso epstein

El pasado 19 de noviembre La Cámara de Representantes de EEUU aprobó una ley para que se desvelen los papeles del ‘caso Epstein’ que pueden comprometer a Donald Trump.


Una de las representantes más mediáticas durante este proceso ha sido la demócrata Ayanna Pressley, con quien Rina Oh se ha reunido estos días en Washinton DC. Su testimonio como víctima de Epstein ha sido tomado en cuenta a la hora de investigar el ‘caso Epstein’.
Rina le dio un ramo de flores dedicado a una de las chicas abusadas, fallecida en 2023.

"Ayanna Pressley prometió secarlas y conservar este ramo de flores para siempre. Está dedicado a Carolyn Adriano, víctima de Epstein, quien declaró que tenía solo 13 años cuando fue manipulada y llevada a la mansión de Jeffrey Epstein en Florida", cuenta la artista en sus redes sociales.