El pasado 26 de abril el cuerpo de Virginia Giuffre fue encontrado en Neergabby, localidad australiana donde residía desde hace muchos años. A finales de marzo Giuffre reveló en sus redes sociales que fue atropellada y que le quedaban "cuatro días de vida". Junto a una fotografía en la que aparece con moretones en la cara y el pecho, explicó que el autobús que la había arrollado iba a más de 110 kilómetros por hora.
Nacida en California con el nombre de Virginia Roberts, es conocida por ser la mujer capaz de acusar a Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell y destapó el escándalo de explotación sexual a menores que el multimillonario y su novia cometieron impunemente en a principios de los años 2000. También aseguró que el príncipe Andrés, asiduo a las fiestas del pedófilo, la agredió sexualmente cuando tenía 17 años. En 2022, llegó a un acuerdo extrajudicial con él.
"He tenido insuficiencia renal renal, me han dado cuatro días de vida, trasladándome a un hospital especializado en urología. Estoy lista para irme, pero no hasta que vea a mis niños por última vez", dijo en su publicación de Instagram. Sin embargo, las autoridades australianas decretaron que Virgina Giuffre se quitó la vida.
"Virginia fue una guerrera en la lucha contra el abuso y la explotación sexual (...) Será extrañada de manera inconmensurable. Era una heroína. Al final, el peso del abuso fue tan grande que se hizo insoportable para Virginia. Sabemos que está con los ángeles", escribió la familia en un comunicado.
La estadounidense era madre de tres hijos, Christian, Noah y Emily. Uno de ellos es mayor de edad y los otros dos adolescentes. Fue el nacimiento de su hija pequeña el que, según sus allegados la llevó a lucha contra el abuso sexual y la explotación de mujeres. Sin embargo, en su vida cotidiana no todo era color rosa. La prensa australiana ha revelado que la activista vivió unos últimos meses terribles a causa de sus problemas de salud y de la crisis matrimonial que atravesaba. Se estaba separando de su marido, Robert Giuffre.
El padre de sus tres hijos no era un hombre fácil. El 19 de enero, la policía acudió a la granja familiar de los Giuffre, valorada en millón y medio de euros. Allí encontraron un arsenal de armas y municiones escondidas en un armario, muchas de ellas ilegales. A pesar de poseer licencia de armas, no tenía permitida la posesión de varias de ellas.
Entre ellas, reza el informe, estaban "Dos cajas de perdigones Winchester, dos cajas de cartuchos de escopeta calibre 12, 25 cartuchos de escopeta calibre 12 Olympic Blue, una caja de cartuchos de escopeta calibre 12 FiocchI, ocho cajas de 25 cartuchos de escopeta calibre 12, siendo 224 en total, 400 CCI de rifle largo, 22 balas".
En febrero, tuvo que comparecer legalmente por esta causa. No era la única en su historial. Dos semanas antes de ser detenido por posesión de armas, la Policía había acudido a su domicilio por un presunto incidente de violencia familiar. "Están pasando por una separación. Hay mucha ansiedad y supongo que cierta hostilidad al respecto", declaró el abogado de Robert Giuffre.
También tenía antecedentes por conducir a 147 kilómetros por hora en una zona de 100. Su letrado le defendió diciendo que mientras estaba en la carretera "perdió la noción del tiempo y se dio cuenta de que necesitaba estar en casa para cuidar de su familia". "Su esposa se rompió el cuello hace unos años, por lo que requiere cuidados y supervisión constantes. Él ha sido el principal cuidador, así como de sus tres hijos", concluyó su defensor.

