- Televisión Cristina Pardo: los sacrificios, la indisciplina y el amor de la estrella de los domingos en La Sexta
- TV Cristina Pardo: los sacrificios, la indisciplina y el amor de la estrella de los domingos en La Sexta
Una periodista que fue becaria hace no tanto la ha liado parda con la grabadora. Al darse cuenta de que no se ha grabado la entrevista, Cristina Pardo (47) la entiende. Ella ha sido becaria también. Repite la entrevista sin darle importancia al error.
"Quise ser periodista deportiva por José María García. En mi casa se veía el fútbol y se escuchaba Tiempo de Juego. Me tragaba todos sus programas, porque ese señor me parecía un genio", cuenta LOC la presentadora de Más vale tarde. "Mi familia es de Pamplona y estudié periodismo allí. En tercero estuve haciendo prácticas en Onda Cero Pamplona y ese mismo verano me contrataron en la COPE".
Pardo llegó a Madrid de la mano de su ídolo de infancia, aunque no de la forma esperada. "Le pedí una entrevista a José María García para la Universidad y la conseguí. Luego le pedí que me dejara ir a ver cómo hacía su programa. Mi padre me cogió una pensión cerca de la COPE y toda mi familia tenía mucha ilusión", rememora.
Su primera oportunidad llegó cuando le envió una carta a José María García, esta vez pidiéndole prácticas. "Se la dio al jefe de informativos y me hicieron las pruebas. Mis padres se emocionaron cuando llamaron desde la COPE a mi casa en Pamplona", continúa. "Además de que era muy joven, tuve la suerte de que me dieron la oportunidad en segundo de carrera. Estuve todo el verano haciendo prácticas".
"Empecé redactando el tiempo para los boletines de madrugada. Me pusieron en el turno de noche con Antonio Herrero y hacíamos los boletines desde las dos a las cinco porque el programa de la mañana empezaba a las seis", comunica. "Después me pusieron a hacer los sucesos y la política. La primera oportunidad que tuve de hacer un boletín yo sola fue con la tregua de ETA del 98", se enorgullece.
"Al principio, cuando entraba a leer titulares me ponía muy nerviosa,me faltaba el aire. Luego en casa me decían que lo había hecho bien. Mis abuelas y mis padres, pobrecicos, se quedaban en vela toda la madrugada para escucharme. Poco a poco ya te vas encontrando más segura y mejor".
Cuando piensa en sus becarios y en el tipo de jefa que quiere ser para ellos, mira hacia aquellos tiempos en los que era una periodista bisoña que debía rendir cuentas a sus jefes. El primero de ellos fue Antonio Herrero "Con él estuve solo unos meses y lo recuerdo como una persona muy trabajadora. Físicamente lo veía muy grande. En la emisora le respetaban mucho, me daba la sensación de que era alguien muy influyente", revela.
"Luego estuve con Luis Herrero, que era un jefe buenísimo. Te daba muchas oportunidades, te explicaba el porqué de las cosas y las razonaba. Era un tipo muy interesante y profesionalmente muy responsable del que aprendí mucho. Además lo pasé muy bien. Otra cosa es que me gustaba de él es que detestaba a los pelotas", apostilla.
Después de esta experiencia, le tocó una etapa con Federico Jiménez Losantos. "Para mí fue una época complicada porque ya había estado siete años de noche y este ya era el séptimo. Física y mentalmente ya estaba bastante agotada y desordenada", expresa. "He tenido jefes de todo tipo y condición. Con algunos aprendes lo que te gustaría hacer y con otros lo que no te gustaría hacer. Pero, en todo caso, no reniego de ningún aspecto de mi vida laboral, porque en todas las situaciones he sacado algo".
Aunque parezca que lleva toda la vida en nuestras pequeñas pantallas, Pardo estuvo muchos años en las ondas antes de ser conocida a nivel catódico. "Vinieron de la cadena SER a hacer pruebas a mi Universidad. Entre ellos estaba Ferreras. Cuando entré a la reunión, él me preguntó si era de alguna ONG y le dije que no. Entonces me hicieron la entrevista y Ferreras me preguntó otra vez si era de alguna ONG. Le dije que no, pero que si Polanco tenía alguna, me apuntaba. En aquel momento Polanco era el presidente del grupo Prisa".
"Igual a Ferreras aquello le hizo gracia. Porque me cogieron para la SER y yo dije que no porque me porque me iban a hacer contrato en la COPE", revela. "Nunca perdimos el contacto y cuando creó La Sexta me llamó y me parecía que era el momento de cambiar. Ya llevaba nueve años en la COPE y pensé que debía cerrar esa etapa".
En la cadena más joven de la parrilla en aquellos momentos, puso toda la carne en el asador. Empezó cubriendo información del Partido Popular a pie de calle . "En la calle era donde me sentía más periodista, donde te puedes condicionar más por la actualidad. Puedes contarle al espectador tus sensaciones, saber si una persona está seria, está nerviosa o si una pregunta le ha caído mejor o peor".
En su opinión, en plató no es lo mismo. "Ahí es casi una labor más de comunicar, aunque también tienes que tener criterio periodístico para desentrañar lo que es noticia y lo que no o cómo se debe enfocar". Esto es lo que aprendió la primera vez que sustituyó a Ferreras al frente de Al rojo vivo. "Me lo pasé muy bien. Hice muchas entrevistas, que es sin duda el género que más me gusta".
Actualmente, Cristina Pardo presenta junto a Iñaki López el programa Más vale tarde. "Es un programa diario, muy exigente y también soy algo impaciente. Pero intento que haya siempre buen ambiente y que cuando una persona entre a plató por primera vez me recuerde como la persona que intentó hacer su estreno más fácil".


