- Opinión Mi mejor amigo, mi mejor paripé
Cuando Emily Brontë publicó en 1847 su única novela, Cumbres borrascosas, se produjo un cataclismo social porque nunca antes se había descrito una historia de amor tan visceral plagada de odios, traiciones, secretos y venganzas. Y, para más inri, la mujer era independiente, valiente y con decisiones propias.
Hasta tal extremo la novela era escandalosa que su hermana Charlotte, autora de Jane Eyre, tuvo que suavizar su escritura. La otra hermana, Anne, escribió Agnes Grey.
Que tres hermanas tuvieran estas dotes era algo inusual, pero las Brontë tuvieron la suerte de ser educadas por su padre, Patrick, un pastor y escritor anglicano autodidacta con un coeficiente intelectual muy por encima de la media.
Emily fue la quinta de los seis hijos de un matrimonio humilde que vivía en Thornton, en el condado de Yorkshire, al norte de Inglaterra. Desgraciadamente, los hermanos tenían entre uno y seis años cuando sufrieron la pérdida de su progenitora, Mary, a causa de un cáncer.
Durante su infancia y adolescencia, Emily, Charlotte y Anne crearon un mundo imaginario donde daban rienda suelta a sus emociones. Sus tres países de ficción eran Angria, Gondal y Glass Town, lugares donde la fantasía exacerbada daba lugar a pasiones y locuras desenfrenadas de las que posteriormente se alimentaron para sus obras literarias.
Según varios estudios y biografías, Emily tenía una personalidad que nada tenía que ver con su heroína literaria. En privado, la joven era bastante tímida, retraída, con una gran fuerza de voluntad, en ciertas ocasiones algo terca, a duras penas socializaba, prefería la compañía de su perro y su hermana Anne y con una inteligencia tan aguda que, en esa época, a veces fue considerada un tanto masculina.
Cuando su familia se trasladó al pueblecito de Haworth, en el condado de West Yorkshire, Emily encontró en los páramos y la naturaleza salvaje de la zona el ambiente ideal para escribir.
Encontró la felicidad en los placeres simples de la vida como un atardecer, el olor de la hierba fresca o el sonido de la lluvia. Emily estaba a gusto consigo misma y, a lo sumo, compartía su espacio personal con Anne, a quien consideraba casi como su gemela.
Esa forma de ser tan independiente y prácticamente asocial provocó que nunca se casara ni tuviera relaciones sentimentales. No en vano, en la rumorología popular aparecen los nombres de Robert Heaton y Louis Parensell.
Un dato biográfico curioso que data de 1846, un año antes de la publicación de Cumbres borrascosas, sugiere que Charlotte convenció a sus hermanas literatas para escribir una antología poética firmada con pseudónimos masculinos. Y, para ello, no se les ocurrió mejor idea que usar las iniciales de sus nombres. De esta manera Emily Brontë era Ellis Bell, Charlotte era Currer Bell y Anne, Acton Bell.
Asimismo, para esquivar la estricta moralidad y prejuicios de la época victoriana y para proteger su intimidad, Emily prefirió publicar Cumbres borrascosas con su pseudónimo. A pesar de que en la actualidad es una de las novelas más exitosas, cuando se publicó tuvo escaso éxito de crítica y lectores.
El pasado viernes se estrenó una nueva versión cinematográfica de Cumbres borrascosas protagonizada por Margot Robbie, en el rol de Catherine, y Jacob Elordi, que interpreta a Heathcliff.



