A cada cerdo le llega su San Martín. Esta vez el cerdo soy yo, como representante de los que decidimos creer en el amor verdadero entre Pamela Anderson y Liam Nesson. Aquella pareja fue, en efecto, parte de la promoción de Agárralo como puedas, la película que protagonizaron ambos el año pasado. Pero para película la que algunos nos montamos en la cabeza: vuelve el amor, viva el amor, creo en el amor, apuesta por el amor amor amor amor amor porque la vida sin amor no es nada.
Ahora Pamela dice que aquella relación existió pero fue muy corta. Años explicando, desde el cinismo más petulante, cómo funcionan las campañas promocionales de Hollywood, para luego caer en la trampa. Soy idiota.
Así que he vuelto a mis posiciones iniciales: es una estafa, es un montaje, es mentira, es promo, no es. La química entre Jacob Elordi y Margot Robbie durante la agotadora promoción de Cumbres Borrascosas está coreografiada, pactada, sujeta a un contrato y tiene fecha de caducidad.
Si el estreno de la película, que llega a los cines hoy, va bien, lo mismo Elordi y Robbie mantienen el teatro, pero como Cumbres no tire (por ahora, las críticas no son precisamente entusiastas) en pocas semanas cada uno se referirá al otro, como Pam y Liam, como "su mejor amigo/a". No han vendido un romance, pero sí una complicidad que quizá no sea tal. Hay que hacer menos caso a Lola y Lolita y más a Rocío Jurado: que muera el amor. Y que viva el cine.
