- Crítica. Jensen Huang y el 'milagro' de Nvidia: un elogio del megalómano supernormal
- Perfil. Jensen Huang, el inmigrante al que Silicon Valley paga peaje por 'el dorado' de la IA
La agenda de Stephen Witt (New Hampshire, 47 años) está apretada. Se casa en dos meses (primicia) y, lo que empezó como una pieza periodística breve para The New Yorker, ha terminado convirtiéndose en un intenso trabajo de tres años.
Durante este tiempo Witt, licenciado en Matemáticas y Periodismo, ha seguido y entrevistado a Jensen Huang, CEO de Nvidia, la empresa más grande del planeta. La estupenda biografía que ha escrito como resultado se titula La máquina pensante. Jensen Huang, Nvidia y el microprocesador más deseado del mundo, se ha traducido a 20 idiomas y obtuvo el premio Financial Times a mejor ensayo de 2025. No hay otro periodista que haya tenido ese acceso privilegiado a Huang, y aún así echa en falta haber podido hablar más a fondo y conocer su ámbito privado, hablar quizás con su mujer Lori, con quien lleva casado desde la universidad.
Witt es ya un veterano ensayista sobre tecnología. Hace 10 años se hizo popular con un libro, Cómo dejamos de pagar por la música (Contra, 2016), que detallaba con gran habilidad narrativa cómo se creó el fichero MP3 y cómo internet se convirtió en el gran enemigo del copyright. Además, en dos semanas se publicará Esto es para todos. La historia de laWorld Wide Web: cómo se creó y qué queda por hacer (Deusto), una especie de biografía de Tim Berners-Lee, el físico del CERN artífice de la primera internet, Witt firma como coautor.
La máquina pensante, por su parte, es un relato trepidante que arroja mucha luz sobre Huang y sobre por qué los GPU [siglas en inglés de unidad de procesamiento gráfico] y los chips de Nvidia han sido el suelo técnico necesario para que se despliegue la presente aceleración de la IA. El ensayista atiende por videollamada desde Los Ángeles. Tiene un estudio doméstico con micro profesional, desde donde participa regularmente en múltiples espacios de pódcast, y el sol californiano de su pantalla contrasta con nuestra plomiza tarde madrileña.
"La IA ya está pinchando la burbuja tecnológica, y pronto la podríamos ver en sectores como la medicina o las artes creativas"
- Ha conocido a muchas personalidades ilustres de la cultura digital: Tim Berners-Lee, Karlheinz Brandenburg, Jensen Huang... ¿Qué rasgos comunes ha encontrado en todos ellos?
- ¿El interés por ganar dinero? [risas]. Es una broma. Bueno, al menos no en el caso de Tim. Te diría que el rasgo esencial es la inteligencia. El caso de Huang es especial, porque es particularmente inteligente. Aprende muy rápido y tiene un coeficiente intelectual muy alto. Además, es analítico y sabe cambiar de rumbo cuando es necesario. No se obstina. Si cree que está invirtiendo tiempo y no progresa, es capaz de dejarlo y pasar a otra cosa nueva. Creo que es lo que realmente le distingue del resto, y su éxito posterior es casi una consecuencia de ello.
"Para Jensen Huang no hay problemas de seguridad con la IA. Pero como dice Geoffrey Hinton: ¿qué pasa si desarrolla un instinto de supervivencia?"
- Según cuenta, en Nvidia lo hizo en dos ocasiones. Primero, Huang cambió la estrategia entera para dedicarse a los videojuegos (y así evitar la quiebra). Después, con la computación paralela (CUDA) consiguió la infraestructura necesaria para construir todas nuestras herramientas de IA. ¿Sería injusto decir que hubo un poco de serendipia?
- ¿Si tuvo suerte o no? A ver, Huang pasó 10 años construyendo una plataforma lo más potente posible orientada a la computación científica y a sus accesorios para videojuegos. Le resultó muy difícil hacerlo. Gastó mucho tiempo y mucho dinero. Creo que su punto de vista era: «Quizás pueda descubrir una nueva línea de investigación científica desarrollando esto». ¿Cómo decís en España? Le echó un par de cojones [en español]. Y lo hizo. Ahora bien, ¿sabía que la IA iba a explotar de esa manera? No, no lo sabía. Eso realmente fue una sorpresa. Así que, en ese sentido, podemos decir que tuvo suerte. Pero también es cierto que él estaba intentando alcanzar algo así. No sabía en qué campo técnico concreto sería. Pero, en general, sí que formaba parte de una estrategia. Y es una gran suerte para Nvidia que la IA haya resultado ser una industria tan grande.
"En China idolatran a los multimillonarios de Silicon Valley como Sam Altman, Elon Musk o Jensen Huang. En China, como en EEUU, están obsesionados con el dinero"
- ¿En qué sentido?
- Huang tiene suerte de que la IA no solo demande sus chips, sino que necesita una enorme cantidad de ellos. No creo que él hubiera previsto necesariamente esa parte. Huang dice que la buena suerte es lo que ocurre cuando se agotan al máximo el trabajo duro y la inteligencia. Es lo mismo que decía el entrenador de béisbol Branch Rickey, que la suerte es la consecuencia de la oportunidad y del trabajo.
- Describe a Huang en su libro como una persona enfocada, objetiva hasta el extremo y poco dada a especular. Sin embargo, ha participado en sentar las bases de una volatilidad pasmosa en el mercado. Por ejemplo, hace dos semanas sentenció que el sector del software va a ser reemplazado por la IA. Al día siguiente, hubo una desinversión en bolsa en empresas de software de casi un trillón de dólares.
- Es que creo que la IA va a tener un efecto brutal. Concretamente en el ámbito de la programación, lo que he visto y he oído en los últimos meses es que los programadores de más alto nivel ya no escriben mucho código. Le dan instrucciones a la IA en lenguaje sencillo para que escriba el código por ellos y luego se limitan a ensamblar lo que construyen en un software casi automatizado. No soy un especialista, pero esto puede ser el comienzo de un apocalipsis del software. Me refiero a que habrá toneladas de software, más que nunca, pero no necesitaremos tanta gente para escribirlo. Y creo que eso podría tener un efecto realmente imprevisible en la economía estadounidense y global. Ahora mismo los desarrolladores ganan mucho dinero en Estados Unidos. Es algo que realmente impulsa la economía, especialmente en California.
- ¿Cuáles podrían ser esos efectos? ¿Quizá el tan comentado pinchazo de la burbuja tecnológica?
- Es posible, sí. Si esa idea triunfa, en teoría se reduciría el coste marginal y sería más eficiente económicamente que lo escribiera la IA. Pero, al menos durante un tiempo, podría producirse una conmoción total en el sistema si todos los ingenieros de software dejaran de encontrar trabajo. En California al menos creo que está empezando a ocurrir. Creo que estamos empezando a ver algunos de estos efectos de la IA en el empleo.
- ¿Cómo valora usted el efecto que puede tener la Inteligencia Artificial en el empleo?
- Programar y mantener software es una tarea extremadamente costosa y que requiere mucho tiempo. Además, innovar es arriesgado porque no siempre se obtiene un software que sea funcional, y no necesariamente consigues un producto que haga lo que uno quiera. Esto es un problema y ocurre todo el tiempo. Por tanto, si se pudiera hacer que la máquina trabajara sola, en teoría se podría ahorrar mucho dinero y desbloquear todo tipo de experimentos y nuevas funcionalidades. El riesgo es que si este fenómeno, que ya está en marcha, tiene éxito, se replicaría probablemente en un gran número de sectores de la economía. Lo podríamos ver en la medicina y, sin duda, lo podríamos ver en las artes creativas, en la escritura, en el cine… De hecho, me temo que ya está ocurriendo en la publicidad, en la traducción y en el diseño. No obstante, en este momento, lo que percibo es lo que yo llamo la brecha de la mediocridad.
- ¿Qué es eso?
- Me refiero a que en este momento las IA y los LLM [siglas en inglés de Modelo de Lenguaje Grande, como ChatGPT o Gemini] producen una abundante cantidad de slop, de bazofia. A día de hoy se le puede pedir a una IA que produzca una gran cantidad de texto. Pero todavía no es muy bueno. Y, en realidad, es bastante fácil identificarlo como texto escrito por IA, al menos en las configuraciones básicas. Ocurre igual con las imágenes. No creo que la gente esté dispuesta a pagar por ese tipo de contenido de momento. Ahora bien, tal vez haya algunos escritores que estén logrando disfrazar los escritos de la IA haciéndolos pasar por propios. No lo sé.
- Huang ha sido siempre muy pragmático con respecto a la IA. Él no cree que se pueda alcanzar una AGI (Inteligencia General), porque piensa que en la máquina solo hay ceros y unos. Que es pura estadística. ¿Comparte esta idea?
- No del todo. Huang es demasiado reduccionista, en mi opinión. Sus declaraciones sobre la IA siempre van en la dirección de que es solo una máquina matemática estadística. Eso es como decir que un cerebro es un montón de células. Es verdad, pero obviamente también hay algún tipo de conciencia, algo interesante que ocurre en nuestro cerebro. Está hecho de células, pero también de tejido cerebral y, no sé, llamarlo solo una serie de sinapsis eléctricas quizá sea quedarse corto.
- ¿Puede ampliar esta idea?
- Me parece llamativo lo siguiente: cuando hablo con gente que se dedica a la fabricación de hardware, microchips y software básico, no suelen ver la máquina como un ente inteligente. Por el contrario, cuando hablo con gente que interactúa principalmente con la interfaz, con el front, incluyendo científicos e ingenieros de software, ellos sí que aprecian rasgos de inteligencia. Así que la diferencia quizás es el punto de vista. Si miro una neurona bajo el microscopio, no veo de dónde procede la inteligencia. Ahora bien, si interactúo con la persona dueña de esa neurona, entonces observo con claridad la inteligencia. En cualquier caso, esto es un gran misterio. Porque no creo que se haya resuelto cómo pasamos de la célula cerebral a la inteligencia, a la cognición y a la conciencia. Y creo que quizá ocurra algo similar con la máquina. ¿Conoces a Ramón y Cajal?
- Por supuesto, en España es muy conocido, claro.
- Sus logros son fascinantes, y creo que Ramón y Cajal, aunque no se le reconozca, es el padre de la Inteligencia Artificial y debería ser más conocido y reconocido en Estados Unidos. Pero, qué le vamos a hacer, especialmente desde hace un tiempo la ciencia no es tan popular en mi país. Fíjate en lo que está pasando: todos los científicos de mi país, hijos profesionales de Ramón y Cajal, han tomado el modelo de la neurona individual que él desarrolló, sus magníficos dibujos, han creado su representación matemática en software y han conseguido que funcione exactamente igual: tiene entradas sinápticas, tiene salidas e incluso tiene un disparador de activación similar al de una neurona, en el que una neurona no se activa en el cerebro hasta que acumula suficiente potencial. Estas neuronas sintéticas tienen exactamente la misma propiedad. Eso es muy interesante. Y el mérito es de ese científico español. Ahora bien, tal vez en el futuro el software haga cosas diferentes a las del cerebro humano o funcione de manera diferente. No podemos saberlo con certeza.
- ¿Y podemos saber con certeza si los modelos actuales de IA son seguros? No he visto mucha preocupación por parte de Huang respecto a la ética o la seguridad de la IA, por no hablar de la controversia que tuvieron con el pirateo de la base de datos de Anna’s Archive [A principios de 2026 se presentó una denuncia contra Nvidia relacionada con su supuesto uso irregular de contenido procedente de Anna's Archive, una conocida web de descargas ilegales].
- Sí, creo que él piensa, como muchos otros de sus epígonos, que no hay ningún problema de seguridad con la IA. Que todo es exagerado y que estos tipos que la critican han visto demasiadas películas y leído demasiados libros. Que son personas que están demasiado metidas en narrativas de ciencia ficción pesimistas. Para Huang todo es completamente especulativo y no está respaldado por datos. Pero yo creo que al punto de vista del otro bando, el de personas como Geoffrey Hinton, que ganó el Premio Turing con [Yoshua] Bengio y [Yann] LeCun, y que no es un tonto cualquiera, hay que prestarle atención. ¿Qué pasa si estos sistemas desarrollan agencia? ¿Qué pasaría si desarrollaran un instinto de supervivencia? Si estamos en 1939 y conocemos el descubrimiento de la fisión nuclear… cualquiera se daría cuenta en seis meses de que el descubrimiento sirve para construir una megabomba. Bueno, dos de los creadores de la IA ven un futuro que puede ser oscuro. LeCun no. Y Huang por supuesto que no.
- En Occidente, Jensen Huang es una persona popular en círculos empresariales y tecnológicos, pero no es ni mucho menos un icono. Usted menciona con frecuencia la gran percepción pública que tiene Jensen Huang en Asia. ¿Cómo se le ve allí?
- No te puedes hacer una idea, es como Taylor Swift. Es el tipo más popular de la región. No puede ni caminar por la calle. Es posible que sea la persona más famosa de Taiwán, es difícil imaginar su nivel de fama. En China también es muy popular, algo así como Elon Musk o Steve Jobs, diría que incluso más. Mientras tanto, en Europa, nadie ha oído hablar de él. Es todo muy curioso. Probablemente porque es de origen taiwanés, ¿no? Gran parte se debe a la identificación étnica con su herencia china. Pero, claro, también ha conseguido engordar definitivamente la economía de Taiwán. Ha sido un beneficio mutuo.
- Doy por hecho, entonces, que su biografía habrá despertado interés en esa región, ¿no?
- Por supuesto. De hecho, se publicó en China antes que en Estados Unidos. Hice una gira promocional allí y en Taiwán y fue muy impresionante, tuve mucho éxito.
- ¿Y qué opina de él el Gobierno chino, un actor clave en el mundo tecnológico internacional?
- Es muy curioso. En China la línea oficial del Partido Comunista dice: «Avancemos juntos como sociedad. Pongamos a China en primer lugar». Pero luego hablas con la gente y todos idolatran a los multimillonarios de Silicon Valley, a tipos como Sam Altman, Elon Musk o Jensen Huang. Son extremadamente populares. Es más, no hay ningún tipo de crítica a su éxito: simplemente los aman, los adoran. En Occidente, por el contrario, somos bastante críticos con estos tipos. Y allí, los comunistas, adoran a los multimillonarios. Hay un libro fantástico titulado Breakneck: China's Quest to Engineer the Future, de Dan Wang, sobre las diferencias entre Estados Unidos y China. Y Wang llega a la conclusión de que los chinos y los estadounidenses tienen mucho en común. Ambas poblaciones son ruidosas, groseras y están totalmente interesadas en el comercio y por el dinero. Todos ellos quieren ganar dinero, mucho más que otros pueblos. Así que, en el fondo, tenemos muchísimo en común.
- Jensen Huang se encuentra entre ambos mundos. Es consciente de que "siempre será un inmigrante", pero no ha hablado nunca de política. ¿Qué opina?
- Curiosamente, ahora se está abriendo. Se está acercando a Trump. Y es que se necesitan. Obviamente, Trump es un narcisista que está dinamitando los cimientos de la democracia occidental, pero Huang no tiene más remedio que aproximarse a él. Y Trump también, por lo estratégico del servicio de Huang.
- En 2016 escribió un libro sobre el MP3, que quedó finalista en el FT Book Award y en 2026, lo ganó escribiendo sobre GPU. ¿Sobre qué tendría que escribir en 10 años para volver a tener esa relevancia profética?
- Siempre es difícil aventurar el futuro, claro, pero creo que quien quiera avanzar el próximo salto tecnológico debe mirar hacia el mundo de los robots. La evolución científica que se está desarrollando en este campo, ayudada lógicamente por los avances de la IA, es impresionante.



