La cultura del agua, como otros intangibles, se vehicula a través de rico patrimonio inmaterial que se plasma en los llamados Imaginarios del Agua, con toda su proliferación de iconologías folklórico-literarias o de iconografías plásticas, como apreciamos en las sirenas y otras damas o deidades del agua. El reto, en efecto, es conciliar el paradigma actual tecnológico del H2O, es decir, la gestión de recursos hídricos, su economía o tecnología, con el enfoque distinto desde las Ciencias Sociales o las Humanidades Azules, en que el agua se perfila como un patrimonio singular que se plasma en un conjunto de representaciones sociales o imaginarios a través de una memoria cultural amplia.
Por citar un solo ejemplo, en muchas localidades de la península ibérica hay historias de damas de agua o encantadas, que en realidad plasman puntos de biogeodiversidad, ya sea una peña, una cueva, una fuente o cualquier otro hábitat singular para una comunidad y su entorno.
Los guardianes del agua: (del patrimonio intangible al ambientalismo)
Editorial: Universidad de Jaén. UJA Editorial
Año de publicación: 2025
Disponible en UJA Editorial: aquí.
La mitología y el folclore siempre han enseñado que las aguas y los bosques tienen guardianes, elementales, genius loci, seres (in)visibles que los tutelan. Seres ambivalentes, de los que en las culturas tradicionales los seres humanos son conscientes, pues mantienen con ellos diversas relaciones e interaccione desde la de llevarles ofrendas, como en el termalismo o en los pozos de deseos celtas, hasta otras relaciones más escabrosas, como los sacrificios de sangre, que aparecen no solo en los cenotes mayas sino también en diversas regiones de Europa.
Ninfas, lamias, diosas y vírgenes
A menudo el guardián del agua aparece con aspecto múltiple, como damas, ninfas, náyades, lamias, serpientes o dragones...encarnados, pues, en un ser de aspecto humano o animal, o híbrido, y que a veces son bondadosos y otras crueles, y propician que el visitante se ahogue. También es esquiva su fisonomía, a menudo se perciben más bien a través de destellos de luz o de sonidos y cánticos, como las sirenas. De modo que lo racional o luminoso se mezcla en estas fabulaciones con lo irracional y lo oscuro, dando lugar a lo que se ha llamado el ecogótico, historias en que el hábitat (el bosque, el pantano, el mar...) llegan a ser lugares hostiles o peligrosos.
Las nuevas corrientes ambientalistas, como la ecocrítica, y el estudio del patrimonio folclórico y etnográfico han aportado una comprensión holística de estos imaginarios del agua y, en particular, del papel tutelar de estas divinidades o figuras encantadas como mediadoras entre la comunidad y su entorno natural. Esto cobra especial relevancia en un contexto donde, ante la degradación del medio ambiente y las creciente amenazas, urge articular estrategias que ayuden a la sostenibilidad, visibilizando en estos casos los entornos acuáticos, su multinaturalidad (esto es, sus seres reales/imaginarios, sus conflictos o bien su legado o memoria viva, tal ocurre en los eventos de dolor, naufragios, desastres...).
El libro examina multitud de estudios de casos, como la diosa Artemis, en su faceta ecofeminista y en su identificación como guardiana de los montes y tierras vírgenes y protectora de los partos. Igualmente, se examina el sincretismo que se da en las leyendas de divinidades protectores de la naturaleza, las cuales concilian una tradición pagana con actualizaciones en cultos cristianos, tal como apreciamos en multitud de santos/as y de advocaciones marianas relacionadas con fuentes, ríos, cabos, etc.
Re-imaginar la mitología
Se pasa revista a estas confluencias y sincretismos y se glosa su dualismo: hablamos entonces de ecogótico o de folk horror, terror ligado a bosques, lagunas y otros enclaves dominados por fuerzas siniestras. Twin Peaks, Pagan Peak, Los Chicos del Maíz y otras creaciones modernas son remakes de estos espíritus del grano o de la tierra, que debían ser sacrificados, como Osiris, con las primeras gavillas.
En consecuencia, estas fabulaciones enseñan el lado luminoso y también el lado oscuro de las fuerzas de la naturaleza, y enlazan por tanto con las corrientes biocéntricas que tratan de que percibamos los entornos naturales con una mirada menos dependiente del especismo o del discurso extractivista que no respeta los ámbitos naturales. De ahí el recurso aún válido a la personificación en forma de númenes, o a las ecologías animadas que nos hablan de dioses-rio o de manantiales con duendes encantados.
Hoy más que nunca necesitamos estos espíritus guardianes que alumbren los caminos del futuro, y por tanto, es prioritario recuperar estas narrativas ancestrales del agua y del bosque, con la plenitud de sus ecosimbolismos y de sus valores emocionales, porque ellos contienen, en clave fabulada, la capacidad heurística de re-imaginar y de re-significar estas historias de cosmogonías, damas de agua o aguas peligrosas, donde la naturaleza nos pone a prueba.

