- Relaciones Internacionales La "brutal degradación" de las relaciones entre Francia y Argelia
Las relaciones entre Francia y Argelia han alcanzado un punto crítico tras la legislación aprobada por el Parlamento argelino condenando "los crímenes de la colonización" y reclamando la "responsabilidad legal" y el pago de "reparaciones" económicas. El ministro de Exteriores francés Jean-Noël Barrot calificó la iniciativa como "manifiestamente hostil" ante el propósito de reanudar el diálogo franco-argelino, en la cuerda floja desde que el presidente Emmanuel Macron decidió apoyar en el 2024 el plan marroquí para el Sahara Occidental (pese al respaldo de Argelina al Polisario).
El texto aprobado el 24 de diciembre en el parlamento argelino, en medio de un despliegue de banderas y símbolos nacionalistas, condena "la violación flagrante y continua del derecho internacional" de Francia durante el período colonial, de 1830 a 1962, así como "las ejecuciones extrajudiciales", "las torturas físicas y psicológicas" y "los asesinatos en masa y deportaciones masivas" durante la guerra de independencia (1954-62).
Las autoridades argelinas reclaman un "reconocimiento y una disculpa por parte del Gobierno francés", así como compensaciones económicas por los "daños materiales, humanos y ambientales" (incluidas las pruebas nucleares en el desierto) causados durante la era colonial.
"Argelia quiere mandar un mensaje muy claro, tanto internamente como a nivel internacional", declaró el presidente del Parlamento Ibrahim Boughali. "Nuestra memoria histórica no se puede borrar y no es negociable (...) Al abrir este debate, Argelia busca internacionalizar el tema de los crímenes coloniales e incluirlos en las normas relacionadas con los crímenes de lesa humanidad".
En el 2017, Macron llegó a calificar la colonización como "un crimen contra la humanidad" y pidió públicamente "disculpas" a los argelinos que lucharon junto a Francia en el 60 aniversario del fin de la guerra de independencia. El presidente francés ha mantenido sin embargo una postura ambigua hacia Argelia desde su acercamiento a Marruecos por la cuestión del Sáhara Occidental y ha contribuido a su manera a las tensiones, alimentadas también por cuestiones de inmigración y de terrorismo.

