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Oriente Próximo

Al Sharaa promete reconstruir Siria en el primer aniversario de la caída de Asad

Líderes de otros países han aprovechado la ocasión para conmemorar el primer año de esta nueva etapa del país, aunque también recuerdan los desafíos que enfrenta Damasco en materia de estabilidad y seguridad

Los sirios se reúnen en la Plaza Umayyad durante el primer aniversario de la caída de Asad, en Damasco, este lunes.
Los sirios se reúnen en la Plaza Umayyad durante el primer aniversario de la caída de Asad, en Damasco, este lunes.AP
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Marchas militares, rezos conmemorativos y júbilo en plazas de casi todo el país: así ha celebrado este lunes Siria el primer aniversario de la caída del régimen de Bashar Asad, derrocado hoy hace un año con una ofensiva relámpago de grupos rebeldes. Miles de sirios llenaron de nuevo las calles para celebrar el "día de la liberación", tal y como lo bautizó el presidente interino, Ahmed al Sharaa, el ex combatiente que lideró la ofensiva contra Asad y que conduce desde entonces la transición del país. Decenas de organizaciones de la sociedad civil que florecieron tras la caída del régimen, marcharon en varias ciudades del país izando la bandera revolucionaria siria de tres estrellas, que fue adoptada oficialmente hace un año. Las conmemoraciones dejaron imágenes de unidad en un país que sigue trabajando para recuperar la estabilidad, seguridad y economía tras 14 años de guerra civil.

El evento más emblemático tuvo lugar en la plaza frente a la mezquita de los Omeyas en Damasco, donde el presidente Al Sharaa prometió reconstruir el país. "De norte a sur y de este a oeste, si Dios quiere, reconstruiremos una Siria fuerte con una estructura acorde con su presente y su pasado", declaró durante su discurso. "La fase actual requiere la unificación de esfuerzos de todos los ciudadanos para construir una Siria fuerte, consolidar su estabilidad, salvaguardar su soberanía y lograr un futuro digno de los sacrificios de su pueblo", aseguró.

Su intervención estuvo cargada de simbolismo: vestido con un uniforme militar, Al Sharaa celebró el primer aniversario de la liberación del país en la mezquita de los Omeyas, lugar que recorrió hoy hace un año, tras liderar la ofensiva militar que derrocó al régimen. Por su parte, el ministro del Interior, Anas Khattab, describió el año transcurrido como el inicio de una nueva etapa centrada en la responsabilidad nacional y la reconstrucción. "Los sirios están escribiendo un nuevo capítulo con esperanza y determinación", declaró en una publicación en sus redes sociales.

Líderes de otros países han aprovechado la ocasión para conmemorar el primer año de esta nueva etapa del país, aunque también han recordado los desafíos que enfrenta Siria en materia de estabilidad y seguridad. "La UE apoya a Siria y apoya un proceso pacífico, liderado por los propios sirios y centrado en la justicia, reconciliación y los derechos de todos los sirios", declaró en una publicación en redes sociales el presidente del Consejo Europeo, António Costa. "Es una oportunidad para forjar una nación donde todos los sirios, independientemente de su etnia, religión, género o afiliación política, puedan vivir con seguridad, igualdad y dignidad", señaló por su parte el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

Amnistía Internacional ha aprovechado este aniversario para exigir avances en materia de justicia transicional. "Durante el último año, las décadas de represión y las violaciones sistemáticas de derechos humanos cometidas bajo el Gobierno de Asad han seguido afectando profundamente al país, y las víctimas aún esperan que se respeten su derecho a la verdad, la justicia y reparación", señaló en un comunicado. La Red Siria de Derechos Humanos (SNHR) publicó este lunes un informe sobre las violaciones de derechos humanos bajo el régimen de Asad, en el que se contabilizan más de 200.000 muertos civiles durante la guerra y la desaparición forzada de al menos 160.000 personas. En mayo, el Gobierno creó dos comisiones independientes para abordar la cuestión, pero los avances han sido mínimos, principalmente por falta de financiación.

Las celebraciones y júbilo en ciudades como Damasco, Alepo e Idlib contrastan con el silencio en el este y sur del país, donde a lo largo del último año se han producido enfrentamientos entre militantes afiliados al Gobierno y grupos minoritarios. En zonas del noreste administradas por las autoridades kurdosirias, se prohibieron las celebraciones en la calle entre el 7 y 8 de diciembre, citando "las condiciones de seguridad actuales". Pese a que Damasco y las fuerzas kurdosirias firmaron un memorando de entendimiento el pasado mes de marzo, aún no se ha implementado por completo, incluida la integración de las fuerzas kurdas en el aparato estatal. "La fase actual impone a todos una responsabilidad nacional compartida y un diálogo inclusivo que priorice los intereses de los sirios sobre cualquier otra consideración", declaró Mazloum Abdi, el comandante que firmó el memorando y dirige las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los kurdos.