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Magreb

Primeras condenas de prisión contra el movimiento protesta de la Generación Z en Marruecos

Tres jóvenes han sido condenados a entre un año y medio y dos años de prisión por participar en las protestas

Manifestantes sostienen pancartas durante una protesta organizada por el colectivo autodenominado "GenZ212" en Rabat.
Manifestantes sostienen pancartas durante una protesta organizada por el colectivo autodenominado "GenZ212" en Rabat.Efe
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Un tribunal de primera instancia en Marruecos dictaminó las primeras condenas por participar en las protestas que se suceden en gran parte del país desde finales de septiembre, una marea juvenil que protesta por la negligencia de las instituciones públicas. La audiencia de Berkán, al nordeste del país, condenó a dos jóvenes a dos años de prisión efectiva, mientras que un tercero fue sentenciado a año y medio de cárcel. Se espera que en las próximas horas un tribunal se pronuncie sobre otros tres jóvenes, según recogió el medio ZaioCity.

La generación Z de Marruecos lleva 11 días protestando en grandes ciudades y zonas rurales del país, en un movimiento nacido en redes contra la corrupción que ha desembocado en un grito por la disolución del Gobierno. "Destitución y petición de cuentas es una reivindicación popular", dijeron unos jóvenes en una protesta en Rabat, informó la agencia EFE. "La Gen Z en línea y el Gobierno fuera de línea", gritaron, en alusión a la forma de organizar este movimiento de protesta, a través de la red social Discord, una plataforma de audio en la que miles de jóvenes pueden dialogar en línea y que esta semana ha reunido hasta 188.000 usuarios.

El Gobierno de Aziz Akhannouch ha respondido tendiendo una mano a los manifestantes para atender sus proclamas, a la vez que reprime las protestas desplegando a la gendarmería tras asegurar que se estaban produciendo graves altercados. Tres jóvenes murieron por disparos de la policía la semana pasada, cuando un grupo de manifestantes supuestamente intentaba asaltar la comisaría de Leqliaa, una población a 500 kilómetros al sur de la capital. Desde el inicio de las movilizaciones más de mil personas han sido detenidas, de las cuáles más de doscientos eran menores de edad, según grupos de derechos, que han denunciado malos tratos y vejaciones en los centros de detención.

Las protestas han agitado el parlamento marroquí, con varios diputados haciendo ademán de dimitir, para luego retractarse, en acciones que intentaban sin éxito ganarse el apoyo de la juventud. El caso más impopular es el del diputado Tui Benyelún, del partido Autenticidad y Modernidad (PAM), uno de los tres que forman el Gobierno. Presentó su dimisión asegurando que "asume su responsabilidad y reconoce las demandas expresadas por la ciudadanía y por los jóvenes en particular". Sin embargo, horas después de su renuncia, volvió a recuperar su escaño. Este vaivén de diputados ha hecho dudar a los manifestantes, sobre si el Estado profundo, conocido como majzén, los forzó a regresar a sus puestos o simplemente se trata de una maniobra política.

Pese a que las protestas muestran una ruptura social cada vez más grande entre la sociedad y la clase política, no es así con el rey Mohamed VI, que aún parece inspirar a miles de jóvenes. El grupo GenZ 212 -el movimiento popular que opera sin vínculos políticos y se organiza a través de redes sociales- pidió ayuda al rey en un comunicado. "Es nuestro deber alzar la voz y pedir a Su Majestad que intervenga para llevar a cabo una reforma profunda y justa que restablezca los derechos y castigue a los corruptos", señala la nota.

Por el momento el monarca aún no se ha pronunciado, pero todos los ojos están puestos en su discurso del próximo viernes, en el que anunciará la apertura del año parlamentario.

Los jóvenes manifestantes han sido muy críticos con las inversiones del Gobierno para albergar la Copa Africana de Naciones el año que viene y la Copa Mundial de la FIFA en 2030, en detrimento de un sistema de salud y educativo cada vez más precario, junto a la falta de perspectivas laborales para la Generación Z, que alcanza un cuarto de la población del país. Se prevé que el gasto en la construcción de nuevos estadios y la modernización de los existentes para estas competiciones supere los 5.000 millones de euros.