En el Palacio de Christiansborg, en Copenhague, hace frío, ya es otoño, pero los líderes europeos desfilan ante la prensa en traje. Salvo Pedro Sánchez, que llega apurando el reloj y desciende de su coche abrigado con un tres cuartos y pañuelo al cuello. El presidente del Gobierno marca línea propia ante el resto de líderes europeos. En un contexto en el que Europa está inserta en prácticamente un ambiente prebélico, con los mandatarios adoptando un lenguaje de guerra y presionando a todos los países para que aceleren su rearme, inviertan más en gasto militar, el jefe del Ejecutivo español no se sale de su hoja de ruta. España muestra su "apoyo absoluto" a la seguridad del flanco este europeo, pero frente a la petición de más armas trabaja para abrir un nuevo camino, por ahora rugoso: invertir para frenar la emergencia climática es invertir en seguridad.
El gasto en Defensa es una de las piedras en el zapato de Sánchez. Sus socios de gobernabilidad no comulgan con gastar más en esta partida. Eso explica que La Moncloa esquive el Congreso y aumente esa inversión con fórmulas que no precisan del respaldo de los grupos parlamentarios. Pero la presión tanto de la Unión Europea como de la OTAN se mantiene. La amenaza rusa impulsa las exigencias para gastar más, sobre todo con los países del este y del norte poniendo la vista en los del sur.
El presidente del Gobierno se refugia en su aumento en gasto en Defensa, una subida interanual del 43,11% según la Alianza, su presencia en todas las misiones de la OTAN y desbroza un camino que quiere abanderar: que el gasto contra el cambio climático sea considerado como gasto en Defensa y seguridad. Sánchez juega a equilibrar. Regatea la presión para gastar más, mientras se muestra dispuesto a estar a lo que diga Europa y la Alianza. Apuesta por una "industria de la defensa que nos provea de la autonomía suficiente y de las capacidades para poder responder al desafío geopolítico que representa el neoimperialismo de Putin", expuso este miércoles.
De los 10.471 millones extras que el Ejecutivo prevé gastar este año dentro de su Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, 1.751,53 millones están destinados al apoyo a la gestión de emergencias y desastres naturales.
Es una batalla que Sánchez lleva meses dando en el seno de la UE, de momento sin ganar muchos adeptos. Europa habla de misiles, tanques y munición y deja poco margen a explorar nuevos caminos. "El cambio climático mata", defiende el jefe del Ejecutivo. España no se da por vencida. El avance de la derecha y la ultraderecha en Europa, y también el resto del mundo, creen en La Moncloa que confiere al jefe del Ejecutivo un rol destacado de líder socialdemócrata, lo que conlleva abanderar posiciones progresistas como que la lucha contra el cambio climático es un multiplicador de las amenazas para los países, sobre todo algunos tan expuestos como España. Claro está, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, es de la misma familia y tiene otras posiciones. Sánchez expone los números para avalar su posición: en la última década en España, los costes provenientes de la emergencia climática han supuesto 30.000 millones en perdidas materiales y 20.000 vidas perdidas.
El discurso de Sánchez choca frontalmente con el que impera en Europa. Es cierto que la propia Frederiksen, en la rueda de prensa final de la reunión de presidentes, quiso hacer un guiño al presidente del Gobierno y señaló que dentro del conceto de seguridad se debe incluir la "la inmigración y el cambio climático". Pero también lo que es la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha repetido en numerosas ocasiones que el muro de drones una "prioridad absoluta"; o que el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, pidió la semana pasada solidaridad a los países del sur. Incluyendo a España, claro.
Lo mismo ocurre cuando se habla con embajadores de países que no están tan al norte ni tan cerca de Rusia y que, igualmente, consideran que la defensa ante Vladimir Putin atañe al conjunto de la UE y que requiere una mayor inversión en Defensa. "Es algo común, algo a nivel europeo". Europa habla de armas, de muros antidrones, de guerra y de inversiones millonarias. Esa es la realidad y la mayor urgencia europea.
Y la posición de España dista también de la que defiende la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que no sólo se muestra mucho más involucrada y en línea con en el objetivo común europeo sino que, además, consigue introducir una cuestión que es de gran importancia para su país de un modo que en absoluto chirría como lo hace el discurso de Sánchez. "Los confines de la Alianza son muy grandes. Si cometemos el error de mirar solo al flanco este y nos olvidamos que existe uno sur, por ejemplo, corremos el riesgo de no ser resolutivos", afirmó Meloni al llegar a la reunión en Copenhague, aludiendo así a los problemas que el país tiene con la inmigración ilegal y que son una cuestión primordial en Italia.
"España es solidaria", mantienen fuentes de la delegación española, que dicen no darse por aludidas ante las voces que piden más inversión y más rápida en material militar. En el equipo de Sánchez dicen que no puede dudarse del compromiso de España con la seguridad en Europa y apelan a la presencia de España en las misiones de la OTAN, con casi 2.000 militares en el flanco este. Las fuentes consultadas esgrimen la posición de Sánchez en la última cumbre de la Alianza, con la negativa a comprometerse a gastar el 5% del PIB en Defensa como posible detonante de que a alguien le interese decir que nuestro país no es solidario. "Somos solidarios hoy y mañana", rebaten. Lo que sí considera España, junto a países como Italia o Grecia, que no hay que obviar la importancia y necesidades del flanco sur.


