La guerra ya está en la Unión Europea. Una "guerra híbrida", según la ha definido la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, que ya han sufrido su propio país o Polonia con las violaciones y provocaciones de Rusia con sus drones.
"Estamos en el momento más peligroso no ya desde la Guerra Fría, sino desde la Segunda Guerra Mundial", ha subrayado Frederiksen antes de participar en la reunión informal de presidentes de la UE que este miércoles tiene lugar en la capital danesa. Es, por lo tanto, la anfitriona del evento, además de la máxima responsable de uno de los países que está bajo el punto de mira de Vladimir Putin. Una voz, en definitiva, muy autorizada.
La primera ministra de Dinamarca también ha sido preguntada en la posición de los países del sur y, en concreto, de España e Italia. Frederiksen ha evitado criticar la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, que ya ha adelantado que no va a ir más allá del 2% del Producto Interior Bruto (PIB), pero sí que "tiene que haber un objetivo común europeo". "Si no, estaremos divididos y no creo que eso sea bueno para Europa", ha incidido.
"Esto se debe ver desde una perspectiva europea. Todos debemos rearmarnos", ha añadido al ser cuestionada de nuevo sobre las reticencias españolas a elevar el gasto militar. El mensaje de Dinamarca, por lo tanto, es claro, y es compartido por otros muchos países del norte y que geográficamente están más cerca de Rusia.
"Existe claramente una presión sobre España. Al señor Sánchez se le deberán recordar sus obligaciones en materia de Defensa", han apuntado fuentes diplomáticas en los últimos días a este periódico. Y la semana pasada, el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, fue también muy claro en lo que se refiere a la financiación del muro antidrones.
"Esta es la frontera oriental de Europa, donde se defiende Europa y, dado que durante 20 años hemos mostrado solidaridad financiera con los países del sur de Europa, ahora es el momento de mostrar solidaridad en materia de seguridad", aseguró tras reunirse con el Comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, para abordar el muro de drones que ya es una "prioridad" para la UE.
"En año y medio"
Precisamente sobre ese muro de drones, la primera ministra de Letonia, Evika Silina, ha afirmado que esa herramienta podría estar lista "en año y medio", lo que supone una rebaja sustancial desde los hasta tres años que en algún momento se barajaron. "Es una reunión muy oportuna, porque los rusos no paran de realizar incursiones con sus drones... Es algo muy inusual y vamos a ver lo que podemos hacer junto a la OTAN", ha apuntado también a su llegada a la cumbre informal de presidentes.
La necesidad del muro antidrones rusos es cada vez más acuciante, dado que Rusia no cesa en sus violaciones del espacio aéreo de países de la UE y OTAN y que Europa no cuenta con una defensa efectiva ante este tipo de situaciones. "Hemos visto en las últimas semanas lo que ocurrió con los drones en Polonia, los MiG-31 [cazas] en Estonia y también lo que está ocurriendo ahora en Dinamarca. Necesitamos proteger nuestro cielo. Por eso la iniciativa del muro de drones es oportuna y necesaria, porque al final no podemos gastar millones de euros o dólares en misiles para derribar drones que solo cuestan unos pocos miles de dólares", explicó ayer desde Bruselas el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte.
En la rueda de prensa final de la reunión informal, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha querido además elevar la importancia de esta medida señalando que va más allá de Rusia. "Es un escudo para todo el continente, incluido el flanco sur", ha remarcado, haciendo alusión al concepto de Defensa 360º. Pero, ahora mismo, la prioridad es clara: parar a Rusia.
Activos rusos y Ucrania
Y otro de los puntos que los líderes europeos van a tratar en la reunión informal, aunque probablemente no con el mismo grado de intensidad, es la posibilidad de utilizar los activos rusos congelados para dar un préstamo de hasta 140.000 millones a Ucrania. Los fondos se destinarían a comenzar la reconstrucción del país pero, también, a "adquisiciones" a Europa en materia de defensa.
"No se trata de incautar activos", apuntó Von der Leyen esta semana. Y eso podría ser clave ya que hay varios países, como por ejemplo pueden ser Bélgica y Francia, que han mostrado su temor a que esta medida pueda impactar de manera negativa sobre la seguridad jurídica.
La alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha reconocido hoy por su parte que no todos los países de la UE están de acuerdo con este plan. Y ha añadido que el Ejecutivo comunitario está trabajando de la manera más rápida posible en su negociación y desarrollo. "Si no hacemos uso de esos activos, el esfuerzo recaerá sobre nuestros contribuyentes. Eso es seguro", ha apuntado la jefa de la diplomacia europea.
Pero lo cierto es que existe una gran confusión en torno a esta cuestión, incluso un desconocimiento que puede ser interesado. Porque de lo que se trata es de hacer ver que no existe una suerte de confiscación sobre los activos rusos que, en realidad, sí se produciría. Maquillada, claro, pero difícilmente rebatible.
