INTERNACIONAL
Europa en guerra

La guerra híbrida llega al espacio

El ministro de Defensa alemán denuncia maniobras hostiles de dos satélites rusos sobre otros dos del ejército germano. Se multiplica la presencia de drones sobre el Báltico

La guerra híbrida de Rusia llega al espacio: "No estamos en guerra, pero tampoco en paz absoluta"IRENE FDEZ. JUBITERO
Actualizado

En las últimas horas se han multiplicado las invasiones de espacio aéreo a varios niveles y en diferentes lugares y alturas. En algunos sitios la autoría de esta estrategia está clara: Rusia y sus aviones están detrás y no se molesta en ocultarlo. En otros, la sospecha se dirige al mismo lugar pero no existen pruebas de momento para conocer la atribución de los ataques. Esta guerra híbrida ya implica drones, bombarderos y hasta satélites.

El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, denunció ayer que «dos satélites IntelSat del Ejército germano están siendo seguidos por dos satélites de reconocimiento rusos Luch-Olymp». «Rusia posiciona sus satélites de reconocimiento en proximidad inmediata a los sistemas espaciales de las Fuerzas Armadas de Alemania y de naciones aliadas. Esto muestra cuán cerca estamos actualmente de situaciones de peligro real», dijo Pistorius.

¿Cómo puede un satélite atacar a otro en el espacio? En la llamada «guerra orbital» los ataques más comunes suelen ser de falsa bandera y permiten negar la atribución: láseres para deslumbrar o cegar sensores ópticos, guerra electrónica para interferir frecuencias o suplantar enlaces de mando y datos, ciberataques que ponen el satélite en «safe mode» o lo desvían de su rumbo, y microondas de alta potencia que degradan la electrónica. También existen métodos físicos: satélites coorbitales que inspeccionan y empujan ópticas y paneles, e interceptores cinéticos (ASAT) que colisionan. Otra estrategia es desalinear los paneles solares, ensuciarlos o dañarlos, forzar consumos que dejen el sistema en balance negativo o, de forma muy compleja, eclipsar temporalmente con otro artefacto cercano. El marco legal (Tratado del Espacio Exterior) veta armas de destrucción masiva en órbita, no las convencionales, por lo que proliferan técnicas reversibles que evitan escaladas y, sobre todo, la creación de restos de basura espacial, el mayor riesgo sistémico para todos los actores.

Los casos más citados de acciones hostiles en el espacio van desde el ciberataque al satélite Viasat del 24 de febrero de 2022 -que dejó sin servicio a miles de usuarios y 5.800 aerogeneradores en Alemania sin telemetría- hasta la ola de interferencias los dos últimos años en torno al Báltico (Finnair llegó a suspender vuelos a Tartu y varios aparatos, incluido el de la ministra de Defensa española, reportaron perturbaciones). A nivel orbital, Francia denunció las aproximaciones del satélite ruso Luch/Olymp-K al Athena-Fidus, patrón que EEUU volvió a señalar con activos más recientes como el satélite ruso Cosmos-2576.

Pero estos ataques de zona gris, que se expanden estos días, vivieron ayer varios capítulos: el Gobierno danés calificó de «ataque híbrido sistemático» el vuelo durante los dos últimos días de varios drones sobre aeródromos e instalaciones militares en este país nórdico, días después de un incidente similar que obligó a cerrar unas horas el aeropuerto de Copenhague. Esta madrugada el aeropuerto de Aalborg permaneció cerrado una hora por el posible avistamiento de drones en la zona.

Sin drones derribados

El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, resaltó que no se puede establecer ninguna «conexión directa» con Rusia, aunque mencionó que «hay países o actores que pueden tener interés en que se reduzca el apoyo a Ucrania». La policía danesa recibió varios informes de drones sobrevolando campos petrolíferos daneses en el mar del Norte y varios barcos aseguraron también haber visto drones. En los radares de los barcos aparecieron indicios de estos aparatos volando sobre ellos.

Como Dinamarca aún no ha derribado ningún dron, no puede atribuir los ataques a Moscú, algo que Varsovia sí pudo hacer hace dos semanas a las pocas horas por tratarse de aparatos Gerbera, de fabricación rusa, que sólo usa su ejército, y que llevaban incluso sus números de identificación y de serie. Además, un avión de reconocimiento ruso voló a menos de 100 metros sobre la fragata alemana Hamburgo el viernes y el sábado pasados, según Der Spiegel.

Varios diplomáticos británicos, franceses y alemanes tuvieron una reunión en Moscú con representantes rusos, según Bloomberg, para advertirles de que derribarían los aviones que entraran en el espacio aéreo de la OTAN. Rusia respondió que considera que la Alianza ya está en guerra con ellos, algo que refrendó luego el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov.

Varios drones sobrevolaron la base militar francesa de Mourmelon-le-Grand (Marne) en la noche del domingo al lunes. Se trataba de aparatos pequeños. Este incidente «es de carácter excepcional», subrayó además el ejército de Tierra francés. De acuerdo con el procedimiento en caso de sobrevuelo de drones, se reforzó el dispositivo de seguridad «para hacer frente a esta situación».

El último incidente en suceder ha sido la invasión del espacio aéreo de Estados Unidos en Alaska por parte de dos bombarderos estratégicos Tu-95 y dos cazas de escolta Su-35. Este tipo de acciones se han dado con bastante asiduidad en los últimos meses, con lo que para Washington no constituyen una amenaza directa, aunque el Pentágono sí hizo despegar a cuatro F-16 armados para interceptarlos en el aire y hacerlos salir de la zona.