INTERNACIONAL
Cumbre OCS

Putin culpa a Occidente de la invasión de Ucrania y Xi llama a "oponerse a la mentalidad de la Guerra Fría"

"La crisis en Ucrania no comenzó porque Rusia atacara Ucrania, sino porque hubo un golpe de Estado en Ucrania que fue provocado y financiado por Occidente", asegura el presidente ruso

Putin pide reemplazar el sistema "eurocéntrico y euroatlántico" y agradece apoyos de China e IndiaE.M
Actualizado

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha afirmado que la invasión de Ucrania no es responsabilidad de Rusia, sino de Occidente por "apoyar y provocar" un golpe de Estado en territorio ucraniano y por "sus constantes intentos de arrastrar a Kiev hacia la OTAN". El máximo mandatario ofreció un discurso durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que se celebra en Tianjin, China. Por su parte, el presidente de China, Xi Jinping, compareció antes que su homólogo e instó a los Estados del foro a "oponerse a la mentalidad de la Guerra Fría, a la confrontación entre bloques y a la intimidación".

Putin tomó la palabra y ofreció su versión sobre los orígenes de la guerra de Ucrania. Según afirmó, el conflicto no comenzó con la ofensiva militar rusa en 2022, sino con lo que calificó como un "golpe de Estado" en 2014, supuestamente orquestado y financiado por Occidente.

"La crisis en Ucrania no comenzó porque Rusia atacara Ucrania, sino porque hubo un golpe de Estado en Ucrania que fue provocado y financiado por Occidente", aseguró Putin, repitiendo la interpretación que Moscú ha sostenido desde hace más de una década. Añadió que la presión para integrar a Ucrania en la OTAN, ignorando las advertencias de Rusia, "supone una amenaza directa" para su seguridad.

Los acontecimientos a los que Putin se refiere ocurrieron entre noviembre de 2013 y febrero de 2014, cuando estallaron en Ucrania las protestas conocidas como Euromaidán, después de que el presidente Víktor Yanukóvich suspendiera un acuerdo con la Unión Europea para acercarse a Rusia. Lo que empezó como una exigencia de integración europea se convirtió en un movimiento contra la corrupción y la represión, que dejó más de un centenar de muertos. En febrero de 2014, Yanukóvich huyó y el Parlamento lo destituyó, hecho que Putin evocó en su discurso de hoy. Tras la destitución de Yanukóvich, Rusia anexionó Crimea y estalló la guerra en el Donbás, con las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk respaldadas por Moscú. Estos hechos dieron inicio a un conflicto prolongado que culminaría en la invasión rusa de 2022.

Durante su intervención en la OCS, Putin elogió los esfuerzos de China, India y otros socios estratégicos para encontrar una salida negociada al conflicto. También hizo referencia a las recientes conversaciones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump en Alaska, que las calificó como "otro paso en la dirección de la paz en Ucrania".

La OCS, integrada por Rusia, China, India y varios países de Asia Central, busca reforzar la cooperación política, económica y de seguridad en Eurasia. Putin destacó que este organismo "está ayudando a construir un nuevo sistema internacional" alternativo a los "modelos obsoletos eurocéntricos y euroatlánticos". Putin presenta este foro regional como una alternativa a la OTAN.

"La OCS está haciendo una contribución substancial para fortalecer la atmósfera de colaboración y confianza mutua del continente Euroasiático y nos está ayudando a crear la base política y socioeconómica para un nuevo sistema que garantice la estabilidad y el desarrollo pacífico. Un sistema que sustituya a los obsoletos modelos eurocéntricos y euroatlánticos, y que incluya el interés de otros muchos países, que sea verdaderamente equilibrado y no permita que unos Estados garanticen su seguridad a costa de otros", señaló.

Putin afirmó que una de las prioridades de la OCS es "defender la estabilidad de sus países y garantizar la seguridad en sus perímetros". Sostuvo, además que Rusia está "preparada para tener un papel activo" en la implementación un plan con vista a 2030 para contrarrestar "el extremismo". El presidente ruso también defendió la intención de la OCS de institucionalizar más su aparato de seguridad a través de la creación de un centro en Uzbekistán de alcance general (terrorismo, extremismo, crimen organizado, seguridad cibernética) y otro en Tayikistán enfocado específicamente en combatir el narcotráfico, una de las amenazas más serias en la región.

El jefe del Kremlin, sobre el que pesa una orden de detención por crímenes de guerra emitida por el tribunal penal internacional, se encuentra en China en el marco de la OCS, un bloque regional fundado en 2001 que reúne a China, Rusia, India, Pakistán, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán con el objetivo de fortalecer la seguridad y la cooperación en Eurasia. En la cumbre de Tianjin participan también países observadores como Turquía, Arabia Saudita, Egipto, Qatar, Bielorrusia y Mongolia, además de representantes de organismos internacionales.

Putin y Modi, de la mano

En los márgenes de la cumbre, que finaliza hoy con la firma de una declaración conjunta, hubo tiempo para que Putin y el primer ministro indio, Narendra Modi, pudieran conversar. Ambos entraron literalmente de la mano a la sala donde se celebra el foro y se desplazaron hasta allí en el mismo vehículo -la limusina del ruso-. Sus lazos de amistad quedaron sellados en piedra a pesar de la imposición de aranceles del 50 por ciento de EEUU a India por comprar crudo ruso y "financiar" la guerra en Ucrania. Pekín y Nueva Delhi son los mayores compradores de petróleo de Moscú. Putin definió al primer ministro indio como su "querido amigo" y su homólogo le respondió diciendo que "incluso en las situaciones más difíciles, India y Rusia siempre han caminado hombro con hombro".

El primer ministro de India, Narendra  Modi, junto a Vladimir Putin.
El primer ministro de India, Narendra Modi, junto a Vladimir Putin.ALEXANDER KAZAKOV/SPUTNIK/KREMLIN POOLEFE

La guerra en Ucrania también estuvo sobre la mesa y Modi hizo referencia a los esfuerzos para alcanzar la paz. "Esperamos que todas las partes avancen de forma constructiva. Hay que encontrar la manera de poner fin al conflicto lo antes posible y establecer una paz permanente", aseguró. Ambos formaron parte de una conversación a tres bandas con Xi Jinping.

Está previsto que el martes se produzca un encuentro bilateral entre el mandatario chino y el ruso. El miércoles, Pekín acogerá una desfile militar masivo para conmemorar el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Japón. Putin presenciará este evento al que también acudirá el líder norcoreano, Kim Jong-un.

Antes de que Putin tomara la palabra, Xi dio la bienvenida a los 26 países asistentes a la cumbre de la OCS y destacó que "las tareas de seguridad y desarrollo a las que se enfrentan los Estados miembros se han convertido en un reto aún mayor" refiriéndose al clima geopolítico actual. También les instó a "oponerse a la mentalidad de guerra fría, a la confrontación entre bloques y a la intimidación", en una alusión a la política exterior de Trump, que están provocando un efecto de acercamiento entre las naciones de la cumbre. De hecho, el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, habló en su comparecencia sobre el orgullo que supone para su país formar parte de la "familia de Shanghai".

Xi también defendió un sistema internacional con las Naciones Unidas y de comercio multilateral con la Organización Mundial del Comercio "como núcleo". Sobre esta idea, elogió el crecimiento de la OCS por estar construyendo un nuevo modelo de "verdadero multilateralismo" que pretende afianzar a través de un banco de desarrollo y ayudas de alrededor de 240 millones de euros a los Estados de este foro.

La cumbre de Tianjin representa la mayor reunión de la OCS desde su fundación y evidencia la estrategia de Pekín, Moscú, Nueva Delhi y otras naciones -entre todas conforman alrededor del 43 por ciento de la población mundial- de cuestionar la influencia de EE.UU. y de las alianzas lideradas por Occidente, como la OTAN. Esta iniciativa se ha visto reforzada por la incertidumbre global provocada por los aranceles y las políticas exteriores implementadas por la administración del presidente Trump.