INTERNACIONAL
Estados Unidos

La tragedia de las inundaciones de Texas, con más de 100 muertos y decenas de desaparecidos, deriva en un cisma político

La Casa Blanca cree que "es una mentira depravada y despreciable decir que el presidente Trump sea responsable de los problemas derivados" y critica la politización de la catástrofe

Varios agentes inspeccionan una zona del campamento Mystic, a orillas del río Guadalupe, después de que una inundación arrasara la zona.
Varios agentes inspeccionan una zona del campamento Mystic, a orillas del río Guadalupe, después de que una inundación arrasara la zona.Julio CortezAP PHOTO
Actualizado

Las imágenes desde el aire y los satélites son devastadoras. Las lluvias e inundaciones del fin de semana en el centro de Texas, "un drama de dimensiones inimaginables" según las autoridades, se han cobrado ya la vida de al menos 104 personas, aunque los presagios son malos, ya que al menos otras decenas siguen desaparecidas. Al menos 84 de las víctimas, incluidos 28 niños, se encontraban en el condado de Kerr, al noroeste de la ciudad San Antonio, el más afectado. Allí estaba el campamento Mystic, unas instalaciones con un siglo de historia que albergaban a cientos de niñas estas semanas. Según sus responsables, al menos 27 de ellas han muerto, aunque todavía hay más de una decena desaparecidas, junto a algunos monitores. Cinco miembros de una misma familia que acampó en la zona están desaparecidos, mientras que uno de los integrantes fue rescatado a más de 20 kilómetros, tras ser arrastrado por la corriente.

Estados Unidos está tristemente acostumbrado a tragedias de este nivel. Lluvias torrenciales, huracanes, tornados, incendios. El año pasado, Helene, una tormenta de categoría cuatro y la más mortífera en décadas, arrasó el Golfo de Florida, parte de Georgia y las Blue Ridge Mountains costando la vida a más 250 personas. El Katrina, en Nueva Orleans en 2005, se cobró casi 1.400 almas. Por no hablar de tragedias que forman parte del imaginario colectivo. Como el desborde del río, que mató a 246 personas hace casi un siglo. O las 350 que murieron por lo mismo en el río Ohio en 1937.

Sin embargo, lo ocurrido en Texas está provocando un terremoto político de mucha más profundidad. La resignación de algunos responsables del Estado, gobernadores o senadores republicanos, así como de los altos cargos federales, diciendo que lo ocurrido fue imposible de prever, una concatenación muy rápida de fenómenos climáticos que "cogió por sorpresa" ha provocado un cisma. Las autoridades estatales no quieren una pelea con el equipo de Trump, pero se han multiplicado las quejas por la falta de recursos o la ausencia de avisos a tiempo que hubiera permitido o acelerado una evacuación. Y de fondo, sobre todo, la pregunta de si los recortes y despidos de Trump, especialmente en los departamentos meteorológicos, están de alguna manera detrás de la incapacidad de prevenir o reaccionar ante lo ocurrido.

Chuck Schumer, el líder demócrata en el Senado, ha pedido al inspector general interino del Departamento de Comercio que investigue si los recortes y la escasez de personal en el Servicio Meteorológico Nacional contribuyeron de alguna forma a la elevada cifra de muertos en Texas, ya que hay importantes vacantes en la agencia tras los despidos y bajas forzadas por el DOGE de Elon Musk. "Es una mentira depravada y despreciable que el presidente Trump sea responsable de los problemas derivados de las inundaciones repentinas", ha reaccionado este lunes la Casa Blanca, culpando a cargos demócratas que "intentan convertir esto en una ganancia política en medio de una tragedia nacional".

Un voluntario ayuda a buscar supervivientes en el río Guadalupe, en Texas, tras las inundaciones.
Un voluntario ayuda a buscar supervivientes en el río Guadalupe, en Texas, tras las inundaciones.Julio CortezAP PHOTO

El viernes, al ser preguntado por qué no se evacuaron los campamentos de verano de la zona después de que el río Guadalupe creciera casi ocho metros en 45 minutos, el juez del condado de Kerr, Rob Kelly, el principal funcionario electo del condado, respondió: "No puedo responder a eso. No lo sé". La mayoría de las alertas se hicieron por Facebook y otras redes sociales, ya que no existe un mecanismo que avise por mensaje de texto a todos los móviles, por ejemplo. "La próxima vez que haya una inundación, espero que tengamos implementados procesos para proteger, especialmente a los más vulnerables, del peligro", ha señalado el senador Ted Cruz, "Pero ese proceso requerirá un análisis minucioso de lo sucedido", añadió el ahora aliado y antes rival de Trump.

El miércoles, la División de Gestión de Emergencias de Texas (TDEM) activó los recursos estatales tras advertir de que había un aumento en el riesgo de inundaciones en partes del oeste y centro del Estado. Equipos de rescate en aguas rápidas, junto con otros especialistas, se trasladaron a la zona debido a que algunos modelos predecían altos niveles de lluvia. Se prepararon, pero no anticiparon esa cantidad de agua. "Todos recibieron el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional... No predijo la cantidad de lluvia que vimos", dijo apremiado el viernes el responsable de Emergencias de Texas, Nim Kidd. Culpando indirectamente a ese servicio, que es federal. "Ni de lejos fueron esas cantidades".

El equipo de Trump, que baraja viajar a la zona a finales de esta semana, dice que no es su responsabilidad, pero afronta muchas críticas. Por despedir a cientos de científicos y funcionarios federales, incluyendo especialistas climáticos y de emergencias. Y por su retórica por ejemplo contra la FEMA, la agencia de gestión para este tipo de crisis. Trump y el movimiento MAGA la han demonizado, hasta el punto de que en anteriores tragedias sus expertos debían llevar escolta, porque la desinformación hizo pensar a muchos conservadores que la FEMA expropia casas o quiere controlar políticamente las zonas arrasadas.

Esta Administración, de hecho, está en proceso de quitarle fondos y competencias para que sean los estados los que se ocupen de sus problemas. "El presidente quiere garantizar que los ciudadanos estadounidenses siempre tengan lo que necesitan en momentos de necesidad. Ya sea que esa asistencia provenga de los estados o del Gobierno federal, ese es un debate político que continuará", ha parecido recular hoy la Casa Blanca.

"Desde hace décadas, todos sabemos que el clima es extremadamente difícil de predecir. Le transmito sus preocupaciones al Gobierno federal, al presidente Trump y haremos todo lo posible para solucionar este tipo de problemas que usted y los miembros de su comunidad pueden haber percibido como un fracaso (...) Francamente, el Servicio Meteorológico Nacional, bajo la Presidencia de Trump, ha estado trabajando para instalar un nuevo sistema, ya que ha estado descuidado durante años. Es un sistema antiguo que necesitaba una actualización, así que el presidente Trump lo reconoció de inmediato y se puso manos a la obra... pero la instalación no está completa", se ha defendido la responsable de Seguridad Nacional, Kristi Noem.

Una investigación de The New York Times ha mostrado que desde hace al menos ocho años, cuando tuvo lugar otra inundación fluvial en la región, las autoridades del condado de Kerr han discutido acaloradamente si hacía falta un sistema de alerta a lo largo del cauce del río Guadalupe, el que se ha desbordado arrasando el campamento Mystic. Hay muchas otras instalaciones similares que se llenan en verano, y hasta ahora han confiado en la reacción y la comunicación entre ellos. Los dueños de los campamentos más arriba de la montaña avisaban al resto si veían que había riesgos. Algo que se ha demostrado insuficiente.

En 2017, se llegó a pedir incluso fondos federales, hasta un millón de dólares a la FEMA, pero el Gobierno, presidido entonces también por Trump, lo rechazó, ya que un huracán había causado importantes destrozos en otra zona del Estado. Además, los vecinos no querían incurrir en gastos. En una entrevista reciente, el funcionario mencionado de mayor rango del condado de Kerr admitió que el sistema de alerta era demasiado caro y que los residentes se han mostrado resistentes a inversiones. "Los contribuyentes no pagarán por ello", afirmó. Igualmente, el gobernador no quiso oír hablar de inversiones masivas. "Si bien los técnicos estatales han identificado la necesidad de gastar hasta 54.000 millones en necesidades de control de inundaciones, la Legislatura solo ha financiado una fracción de esa cantidad. Tienen otras prioridades: este año, los legisladores aprobaron un alivio fiscal de 51.000 millones", dice el artículo del periódico neoyorkino.

Todo eso se suma a que hay más de 130 vacantes en el servicio meteorológico tras los despidos, las bajas forzadas y las congelaciones de contratación, incluyendo especialistas en emergencias. A principios de junio, el Servicio Meteorológico Nacional buscaba contratar al menos a 126 personas en todo el país, según The Hill. "Es vergonzoso y repugnante que, tras esta tragedia, el primer instinto de la izquierda sea mentir y politizar un desastre para atacar a sus oponentes políticos. Las afirmaciones falsas sobre el Servicio Meteorológico han sido desmentidas repetidamente por expertos y otros medios de comunicación", ha reaccionado la portavoz de la Casa Blanca. El servicio "cumplió con su deber, incluso emitiendo una alerta de inundación con más de 12 horas de antelación. La Administración Trump agradece a los socorristas que actuaron para salvar cientos de vidas durante esta catástrofe y seguirá ayudando al gran estado de Texas en sus esfuerzos de recuperación".