Las autoridades de Texas trabajan contrarreloj para intentar localizar a las decenas de personas desaparecidas en el centro del Estado tras unas lluvias e inundaciones masivas que ya se han cobrado la vida de al menos 79 personas, 21 de ellos niños, según el último parte de las autoridades locales.
Las imágenes, tras varios días de precipitaciones, muestran zonas completamente devastadas y cubiertas por agua. Incluyendo los terrenos del Mystic Camp, un camping infantil junto al río Guadalupe, que se desbordó, en el que hasta 750 niñas pasaban varios días de verano. Los responsables han anunciado que al menos 10 de las menores siguen en paradero desconocido.
Larry Leitha Jr., alguacil del condado de Kerr, uno de los más afectados por el desastre, anunció en rueda de prensa que en su jurisdicción se han localizado 68 fallecidos, de los cuales 40 son adultos y 28, niños. Entre esos 68, hay 18 adultos sin identificar, al igual que 10 de los niños. A estas muertes hay que sumar otras 11 en otros condados: 3 en Burnet, 2 en Kendall, 1 en Williamson, 1 en Tom Green y 4 en Travis.
Entre los cerca de 750 niños que asistían a un campamento de verano cristiano para niñas a orillas del río Guadalupe, el número de personas dadas por desaparecidas asciende ya a 10 niñas y una monitora.
"Texas está proporcionando todos los recursos necesarios a Kerrville, Ingram, Hunt y toda la región montañosa de Texas para hacer frente a estas devastadoras inundaciones. Insto a los texanos a seguir las indicaciones de las autoridades estatales y locales y a estar atentos a los pronósticos locales para evitar conducir hacia zonas inundadas", avisó el gobernador Greg Abbott durante una conferencia de prensa el viernes por la noche.
El presidente, Donald Trump, ha firmado este domingo una declaración de emergencia por desastre natural. "Estas familias están sobrellevando una tragedia inimaginable, se han perdido muchas vidas y muchos más siguen desaparecidos", escribió el mandatario en su cuenta de la plataforma Truth, anunciando la decisión.
Las tareas de rescate están siendo muy complicadas. Los accesos son limitados y la lluvia sigue cayendo con intensidad. Precisamente, la intensidad sorprendió al servicio meteorológico y las alertas llegaron demasiado tarde. Cientos de efectivos de emergencia han sido movilizados, incluyendo bomberos de todo el estado, para asistir a personas varadas y las familias de los desaparecidos.
La Guardia Nacional de Texas ha informado de más de 250 rescates y evacuaciones utilizando hasta 15 helicópteros y buzos, según ha explicado en una comparecencia de madrugada el mayor general Thomas M. Suelzer. Nim Kidd, jefe de la División de Gestión de Emergencias de Texas, admitió también anoche el volumen de lluvia sorprendió a todo el mundo, indicando que los avisos del Servicio Meteorológico Nacional del jueves "no predijo la cantidad de lluvia que vimos". "El proceso continuará", ha asegurado Kidd, este sábado por la tarde. "No nos detendremos hasta encontrar a todos los desaparecidos".
Aunque los daños están por precisar, hay zonas que han quedado completamente cubiertas por el agua. Otras han perdido carreteras, postes de electricidad y las comunicaciones, lo que hace muy difícil localizar a los afectados. La secretaria de Seguridad Nacional del Gobierno de Donald Trump, Kristi Noem, ha movilizado a la Guardia Costera de Estados Unidos y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) para ayudar en las tareas de localización de desaparecidos. "Son terribles las inundaciones. Es impactante", dijo el viernes por la noche, a bordo del Air Force One, el presidente Trump. "Nos encargaremos de ellas", dijo al ser preguntado por si habría ayuda federal para la tragedia.
Los ojos del país están puestos en el Mystic Camp, un campamento cristiano muy conocido y con una larguísima tradición, de más de un siglo. Los actuales dueños llevan encargándose de las actividades, para más de 750 niñas a la vez, desde 1974. En 1987, una situación similar, con lluvias muy intensas y crecidas en el río, dejó decenas de fallecidos, incluyendo un grupo de escolares, cuyo autobús fue arrastrado en una localidad muy cercana.
Aunque en teoría lo peor ha pasado, el pronóstico meteorológico no es halagüeño. Se esperan lluvias peligrosamente similares a las que provocaron las inundaciones del viernes en el centro de Texas y quizás más allá del fin de semana, uno de muchos desplazamientos al coincidir con el puente por las celebraciones de la fiesta nacional del 4 de julio. El Servicio Meteorológico Nacional pronostica de 5 a 13 centímetros de lluvia en la región con puntos aislados de hasta 25 cm en algunas zonas que ya se están recuperando de las devastadoras inundaciones.

