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La pesadilla de Okaal para conseguir ayuda en Gaza: "Como padre es muy difícil explicar a un niño que no tienes comida para darle"

EL MUNDO recoge el testimonio de un padre de familia que, como miles de gazatíes, hace malabares para conseguir comida debido al bloqueo israelí

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Convencido por su vecino, Ihab Okaal partió la noche del domingo en una ruta a pie hacia Tal al Sultan, en el sur de Gaza, en búsqueda de una de las cajas de alimentos que reparte la Fundación Humanitaria de Gaza (FHG), un mecanismo impulsado por Estados Unidos e Israel que reemplaza a la ONU en la entrega de ayuda. Desde la ciudad de Jan Yunis, donde Okaal vive en una tienda de campaña con su familia, son unas dos horas a pie hasta este campo de refugiados en Rafah, aunque el camino se hizo más largo ante la falta de electricidad, que impide ver unas calles desfiguradas por los bombardeos israelíes y repletas de escombros.

"Mi vecino fue la semana pasada y consiguió una caja con atún, arroz y harina. Me dijo que teníamos que ir pronto porque las cajas se terminaban muy rápido. Cuando llegamos, eran casi las tres de la mañana y ya había mucha cola", explica Okaal a EL MUNDO. Esperó de pie mientras iba llegando más gente, hasta el punto que Okaal no podía ver el final de la cola.

A primera hora de la mañana se produjo un incidente que se ha repetido casi a diario desde que, el 27 de mayo, FHG abrió su primer punto de recogida de ayuda. "Unos soldados abrieron fuego contra la gente, que empezó a correr. Había mucho caos; vi a un hombre que cayó al suelo y la gente le pasaba por encima. Vi a mucha gente en el suelo, pero no sé si era por heridas de bala o por el caos", describe.

Palestinos transportan bolsas con alimentos y paquetes de ayuda humanitaria entregados por la Fundación Humanitaria de Gaza, este martes, en Rafah.
Palestinos transportan bolsas con alimentos y paquetes de ayuda humanitaria entregados por la Fundación Humanitaria de Gaza, este martes, en Rafah.AP

El Ministerio de Sanidad gazatí anunció que seis personas murieron en este ataque el lunes y un centenar resultaron heridas. Un total de 163 personas han muerto en incidentes similares mientras esperaban recibir alimentos desde que se implementó este sistema hace una semana.

"Pasé mucho miedo. La gente corría encima de personas en el suelo; algunos se llevaron cajas de alimentos. Vi a otra persona sangrando. Nos están llevando al límite. Yo sólo pensaba en poder volver vivo con mi familia", relata.

Okaal cuenta que la empresa distribuidora dejó las cajas en el suelo y la gente se agolpó para cogerlas en medio de un "gran caos y tensión". Él no consiguió nada, pero su vecino logró coger dos paquetes de lentejas y le dio uno. "Tenemos algo de agua que usamos para cocinar y líquido de algunas latas de conserva. Así ablandamos las lentejas y hacemos una especie de pan. Hacemos una comida al día, no tenemos más", lamenta.

Como miles de familias gazatíes, los Okaal hacen malabares para poder comer debido al bloqueo israelí impuesto desde marzo a la entrada de alimentos, combustible y material sanitario en la Franja. La ONU ha acusado a Israel de haber arrastrado el enclave a la "etapa más peligrosa de hambruna", con más de medio millón de personas al borde de la inanición.

"Hace meses que lo notamos, pero ahora el hambre es insoportable. Como padre, es muy difícil explicar a un niño que no tienes comida para darle. Llora de hambre y no sabes cómo consolarlo. Es desesperante, nos están llevando al límite", añade.

Cuando huía del caos en Tal al Sultan, Okaal cayó y alguien le pisó el estómago. Cree que tiene una costilla rota, pero el joven no quiere ir al hospital de Naser -uno de los últimos centros sanitarios que funciona al sur de Gaza- por miedo a perder a su familia. "Me dio miedo ir a por comida. Quizás voy al hospital y hay un ataque o una orden de evacuación y cuando vuelva no los encuentro. Hemos huido de tantos sitios... Mis hijos son pequeños y no podemos ir juntos a todas partes", relata. "Sólo salgo a por comida porque ya no podemos más. Ya no sé qué podemos hacer; tengo tanta hambre que no puedo pensar. No sé tampoco dónde ir", añade.

Okaal no descarta hacer el viaje de nuevo a Tal al Sultan para conseguir algo de comida, pese a los constantes incidentes. Este martes, otras 36 personas murieron en ataques ocurridos cerca de los puntos de distribución en el centro y sur del enclave. La iniciativa privada de FHG ha cerrado temporalmente algunos puntos de distribución por "seguridad", aunque asegura que los repartos se producen "sin incidentes".

Por su parte, el ejército israelí niega que las tropas dispararan contra civiles dentro del lugar, pero admite que abrió fuego contra "sospechosos" que ignoraron los disparos de advertencia y se acercaron a ellos. El domingo pasado, el principal portavoz militar israelí, Effie Defrin, acusó a Hamas de enviar a gente para "probar" a sus tropas en las inmediaciones de los puntos de distribución y aseguró que los soldados disparan "por sentirse amenazados", declaró durante una visita a Gaza con medios internacionales, a la que asistió la agencia Efe.

FHG es una iniciativa de contratistas privados que pretende reemplazar el programa logístico de la ONU -que contaba con 400 puntos de distribución- con cuatro centros de entrega de ayuda humanitaria. Naciones Unidas y otras organizaciones califican la logística de FHG de "trampa mortal", por forzar a miles de palestinos a desplazarse para conseguir alimentos, en lugar de adaptar la distribución en función de las necesidades de la población. FHG no ha respondido a las solicitudes de entrevista de este periódico.

A día de hoy, la empresa Safe Reach Solutions, proveedor de servicios para FHG, aún tiene ofertas de empleo en la red Linkedin, donde busca gente con experiencia "en seguridad", preferiblemente "operaciones militares o de Inteligencia", para trabajos de "vigilancia" que requieren "ser capaces de levantar hasta 23 kilos sin ayuda", probablemente en referencia a las cajas de alimentos que brinda la empresa.

"Es un caos programado. Personalmente me pregunto si es buscado", explica a EL MUNDO sobre la gestión de FHG, Frans Leuf, quien ha dirigido los equipos de Médicos Sin Fronteras en Gaza en tres ocasiones desde octubre de 2023. "Lamentablemente, nuestros peores temores se han confirmado. En su momento, cuando salí [de Gaza, el mes pasado], pensaba que la situación no podía ser peor, pero me he equivocado. Cada día, cada semana que pasa, es peor", describe.

"Sabiendo que el bloqueo [israelí] es una decisión política, que se está utilizando la ayuda humanitaria como arma de guerra, a pesar de todos los avisos de organizaciones, de la ONU, que dicen que este plan, con personal del mundo militar, no va a funcionar", concluye.