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Guerra en Europa

'Peaky Blinders' en Ucrania: la guerra como un videojuego

Kiev motiva a sus mejores unidades de drones con un sistema de puntuación y recompensas para ir accediendo a tecnología avanzada

Miembros de la unidad 'Peaky Blinders' en un lugar cercano al frente de Pokrovsk.
Miembros de la unidad 'Peaky Blinders' en un lugar cercano al frente de Pokrovsk.Alberto Rojas
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En un cruce de caminos, a unos kilómetros del frente más caliente de la guerra, varios grupos de militares ucranianos van camino de las trincheras o vuelven del combate. A ellos no es difícil identificarlos entre todos. Como los protagonistas de la serie a la que honran con su nombre, los Peaky Blinders han diseñado sus propias gorras tipo Gatsby de ocho módulos, pero en camuflaje multicam, y llevan un parche con la imagen de Tommy Shelby, el líder de la banda criminal del barrio de Small Heath, en la ciudad industrial de Birmingham en los años 20 y 30 del siglo pasado.

Tenemos delante a siete de sus miembros, incluyendo el líder del grupo, el komandir Olexander Spitsyn, cuyo nombre de combate es Zaliznyak, cofundador de esta banda de amigos de la ciudad industrial de Járkiv (ya se conocían antes de la guerra). Cuando comenzó la invasión se apuntaron todos juntos a la lucha y desde entonces han permanecido unidos en su propia unidad de combate, bautizada así por su hermano Anton, ya fallecido en combate hace unos meses, que era profesor de inglés y amante de la serie.

Los Peaky Blinders llevan combatiendo desde el primer día de la invasión. Con el paso de estos tres años y medio se han convertido en la unidad de drones más conocida y engrasada del país para aterrorizar a los rusos desde el aire. Ahora, estos pilotos son el principal objetivo de los drones enemigos. El cazador que se convierte en presa.

- ¿Cómo os protegéis?

- Pues rezamos y tenemos esperanza. Y poco más podemos hacer salvo seguir las normas. Sabemos que si hacemos lo que hay que hacer no hay garantías de que no nos maten, pero sí habrá menos posibilidades.

Los Peaky Blinders, a diferencia de otros pilotos de drones célebres en Ucrania, como los llamados Pájaros de Magyar, no eran expertos gamers cuando comenzaron a usar esta tecnología barata pero revolucionaria. Tuvieron que aprenderlo todo desde cero, incluyendo ganar destreza con los mandos y las gafas de pilotar y entender sus capacidades tecnológicas para ir ampliándolas cada día. "Tenemos muchos tipos de drones, muchos de ellos son los más modernos que podemos adquirir, pero siempre necesitaremos más, porque la guerra no se detiene", dice el que se apoda El Abogado (lo que revela su profesión anterior a la guerra) y que es el sargento mayor del grupo. En sus filas ya encontramos pilotos con más de 400 bajas rusas confirmadas, cifras que superan las del francotirador ruso Vasili Záitsev, que mató a 242 alemanes en la batalla de Stalingrado.

ALBERTO ROJAS

- No nos obsesiona contar a los rusos que matamos, sino a los ucranianos que salvamos gracias a nuestro trabajo desde el aire. Claro que tenemos pilotos que se mueven en esas cifras, pero estamos orgullosos de haber preservado la existencia de unos 1.000 compañeros ucranianos.

- ¿Habéis cambiado mucho las estrategias de ataque con drones desde que empezasteis a operar con ellos?

- Es un arte. Algunas veces usamos varios drones coordinados para un solo ataque. A veces de varios tipos, cada uno de ellos con una misión diferente, pero eso depende del objetivo.

Para mantener la motivación y la competencia entre los pilotos de drones, Ucrania ha implementado un curioso sistema de recompensas diseñado por el ministro de Transformación Digital, Mijailo Fedorov. Este sistema, denominado Army of Drones Bonus, busca incentivar el pique entre todos ellos y agilizar el acceso a tecnología militar avanzada. Las unidades militares acumulan puntos al proporcionar evidencia verificada de la eliminación de objetivos enemigos mediante drones.

Estas evidencias, generalmente en forma de vídeos, se suben a una red militar llamada Delta. Una vez validadas, se asignan puntos según el tipo de objetivo. Seis puntos por cada soldado enemigo eliminado. 20 puntos por dañar un tanque. 40 puntos por destruirlo y hasta 50 puntos por eliminar un sistema móvil de cohetes, dependiendo de su calibre. Estos puntos pueden canjearse en la plataforma Brave1 Market, una especie de Amazon militar, por equipos como drones, sistemas de guerra electrónica, robots terrestres y otros dispositivos tecnológicos. Por ejemplo, el dron kamikaze Baba Yaga, deseado por todos ellos, cuesta alrededor de 43 puntos. Diputado, otro de sus miembros, asegura que están "encantados" con el sistema de puntos.

Uno de los miembros de 'Peaky Blinders'.
Uno de los miembros de 'Peaky Blinders'.A. Rojas

Han tenido bajas importantes, como la del propio Anton, hermano del comandante, e incorporaciones, pero el núcleo de la unidad sigue siendo el mismo, un grupo de amigos del barrio. Todos son voluntarios. No hay ningún militar profesional entre sus miembros. "El problema para nosotros es que los nuevos encajen con la familia que ya somos. Y eso no es fácil", admite el que se hace llamar Partisano. "Es el komandir el que tiene la última palabra para admitir o no a los nuevos reclutas". En esto, la unidad difiere del 99% del resto de compañías del ejército ucraniano.

¿Cuál es el vínculo entre estos Peaky Blinders y los originales de la serie? Durante la defensa de la ciudad de Vovchansk, cerca de su Járkiv natal, todos los soldados firmaron una gorra y la enviaron al actor Cillian Murphy, que interpreta a Thomas Shelby en la serie. Murphy recibió el regalo y les envió una a cada uno de los miembros de la unidad, pero con su autógrafo. Su director, Steven Knight, tiene una relación fluida con ellos y prepara una visita para conocerlos personalmente.

En una guerra en la que ya los drones no se fabrican, sino que se imprimen con impresoras 3D cerca del frente a cientos de unidades al día, estos soldados se han convertido en imprescindibles. Estamos en mitad de un campo, a la vista de cualquier dron, así que tras hacer unas fotos, nos retiramos bajo un techo. Durante toda la entrevista, arma en mano, ellos no dejan de mirar al cielo, con los oídos bien afilados para escuchar hélices de drones enemigos. Tanto como las cuchillas de los hermanos Shelby.