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Guerra en Europa

Putin espera que Trump deje caer a Ucrania antes de que la economía rusa se agote

La llegada del republicano a la Casa Blanca abre un abanico de escenarios que podrían conducir al final de la guerra o prolongarla a lo largo del año

El presidente ruso, Vladimir Putin.
Vladimir Putin, durante la videoconferencia con Xi Jinping, este lunes.EFE
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Durante la campaña presidencial, Trump afirmó repetidamente que podía poner fin a la guerra de Rusia en Ucrania durante las 24 horas posteriores a su toma de posesión como presidente de Estados Unidos. Recién instalado de nuevo en el Despacho Oval, los periodistas le preguntaron si podría poner fin al conflicto bélico en ese plazo. El presidente estadounidense respondió que todavía tenía "medio día" para lograr este objetivo.

En ese momento eran las ocho de la tarde en Washington y las cuatro de la mañana en Moscú. Es poco probable que a esa hora el presidente ruso siguiese despierto pendiente de las recetas de Trump. Vladimir Putin cree que Ucrania ya ha perdido la guerra y que Kiev no tiene recursos para seguir resistiendo su invasión. Pero está decepcionado por el hecho de que ni los propios ucranianos se hayan dado cuenta de esto. Mientras tanto, "Rusia tiene que conformarse con apoderarse de pequeñas porciones de territorio ucraniano a un enorme costo económico y humano", explica Tatiana Stanovaya, analista de la consultora R.Politik.

Los resultados de las elecciones estadounidenses fueron recibidos con entusiasmo en Moscú en noviembre. Ahora, de vuelta al poder, Trump ha dicho que "[Putin] está destruyendo a Rusia al rechazar el acuerdo. Creo que Rusia tendrá grandes problemas. La mayoría de la gente pensaba que esta guerra terminaría en una semana. Sería muy bueno para él poner fin a esta guerra".

LA ECONOMÍA RUSA SE ATRAGANTA

Con sus tropas avanzando lentamente, Putin se deleita mirando los mapas: una Rusia más grande, y, sobre todo, una Ucrania más pequeña. Sólo las gráficas económicas le causan algo de inquietud. Occidente ha bloqueado el acceso de Moscú a unos 300.000 millones de dólares en reservas, ha obstaculizado su comercio petrolero y ha afectado su capacidad de importar una serie de bienes. Rusia mantiene un crecimiento sostenido, un desempleo bajo y salarios en aumento.

Pero un nuevo informe del analista y ex banquero Craig Kennedy destaca el enorme crecimiento de la deuda corporativa rusa, que se ha disparado un 71% desde 2022, eclipsando el nuevo endeudamiento de los hogares y los gobiernos. En teoría, estos préstamos son privados, pero en realidad son una creación del Estado, que impulsa a los bancos a sufragar la guerra. Rusia se expone a una crisis crediticia a medida que los préstamos se vuelven incobrables. Con una tregua, Moscú espera lograr un mayor acceso a fondos externos. El alivio de las sanciones será su objetivo. Putin sabe que no puede seguir así indefinidamente, pero actúa reforzado por la idea de que Ucrania carece de recursos propios y que pronto le cerrarán el grifo. Mientras tanto, la empresa gasística Gazprom prepara una reducción drástica de su personal en medio de pérdidas récord.

¿QUÉ PUEDE CEDER MOSCÚ?

Vladimir Frolov, columnista y analista de asuntos exteriores ruso, cree que las negociaciones sobre el "Plan Trump" no conducirán a un alto el fuego rápido, sino que podrían continuar a lo largo de 2025, mientras siguen las hostilidades hasta que las partes decidan que detenerse es más rentable que seguir combatiendo. Putin confía en la posibilidad de obtener el reconocimiento internacional de las nuevas fronteras rusas y la perspectiva de preservar el Estado ucraniano fuera de la zona de influencia político-militar de Rusia.

¿Puede Moscú ceder? Un artículo de Konstantin Remchukov, editor de Nezavisimaya Gazeta, apuntaba hace unas semanas que sólo una parte de las regiones de Zaporiyia y Jersón sería suficiente: "Lo principal es la comunicación terrestre con Crimea". Hoy Rusia tiene unas fronteras internacionalmente reconocidas, otras autoproclamadas y otras a medio camino, delimitadas por los territorios que controla en realidad. "Estas tres fronteras no coinciden entre sí", ha criticado el empresario ruso exiliado Mijail Jodorkovsky.

Moscú desea para Ucrania una soberanía limitada (en política exterior y defensa) y un ejército pequeño, más parecido a una fuerza policial. El problema para los ucranianos es que todas estas medidas tienen una cualidad en común: facilitan una nueva invasión. La introducción de un contingente limitado de tropas de la UE en Ucrania para garantizar el cumplimiento de un acuerdo podría ser un opción para Trump, que está deseando que Europa asuma su responsabilidad. Pero ese elemento disuasorio contra Rusia sería percibido en Moscú como la entrada de la OTAN en el conflicto.

Al mismo tiempo, Moscú sabe que no será posible reunir el número necesario de tropas sin la participación de Estados Unidos. Teniendo en cuenta la rotación, se necesitarán al menos 100.000 personas. Además, el despliegue de fuerzas de paz de la ONU es imposible sin el consentimiento de Rusia debido a su poder de veto en el Consejo de Seguridad.

La otra alternativa, explica Frolov, sería una rápida adhesión de lo que queda de Ucrania a la OTAN, como ocurrió con Alemania en 1955. Pero incluso Trump ha criticado la expansión de la OTAN antes de sentarse con Putin. Esto es una buena noticia para Moscú, pero no suficiente, ya que el Kremlin sabe que Trump puede mantener el veto estadounidense a la admisión de Ucrania en la OTAN, pero esa decisión no sería vinculante para la próxima administración estadounidense. Putin tiene que decidir cuánto puede obtener de Trump como líder y cuánto quedará cuando este deje el poder.

Además de la zanahoria de nuevos territorios y el alivio de sanciones, Trump podría esgrimir el palo: más armas a Ucrania si Rusia no acepta ninguna fórmula. Para Putin, la perspectiva de que Washington amplíe su asistencia militar a Kiev para obligar a Moscú a aceptar la paz también es poco realista. Sabe que Estados Unidos no tiene mucha capacidad para aumentar rápidamente la producción de las armas necesarias. Trump tendría que impulsar una nueva ayuda en su primer mes en la Casa Blanca, ya que los suministros del "paquete Biden" del año pasado sólo alcanzarán hasta el verano.

Quedaría la asistencia militar de la UE, que cubrirá la necesidad de municiones de artillería y, parcialmente, de sistemas de defensa aérea. Sin embargo, esto no es suficiente para suplir toda la gama de suministros proporcionados por Estados Unidos. Por eso, Putin quiere empezar a hacer caja con Trump, convencido de que, una vez despejado EEUU de la ecuación, Europa será la siguiente ficha del dominó. Y tras el desistimiento de la UE, ya sólo quedará el borrado de Ucrania tal y como ha existido hasta ahora.