- Europa Sunak adelanta las elecciones en Reino Unido al 4 de julio
- Partido Laborista Keir Starmer relanza el 'nuevo laborismo' con seis promesas electorales
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"Es el momento del cambio, de poner fin al caos y de reconstruir el Reino Unido". Fue el mensaje que el dirigente laborista británico, Keir Starmer, ha emitido este jueves en la primera jornada de campaña electoral oficiosa en Reino Unido. La segunda fuerza política del país, que lleva una ventaja de 20 puntos al Partido Conservador en las encuestas, ha activado su plan de acción minutos después del sorprendente anuncio del primer ministro, Rishi Sunak, que calándose en el exterior de Downing Street, convocó las generales para el 4 de julio.
"Los tories han fracasado", denuncia Starmer en el vídeo inicial de un periplo electoral de seis semanas que inauguró con guiños al votante de centroderecha y con críticas a la gestión conservadora. "Nada parece funcionar tras 14 años... el caos político y la división alimentan el declive y tienen un coste humano", subrayó.
La economía, el sistema de salud, el coste de la vida y la inmigración son cuestiones prioritarias para la población. La cuestión europea, tras el cisma del Brexit, ha pasado a sexto plano, con la excepción de Escocia, donde la reunificación con la UE se funde con las aspiraciones para romper con el resto del Reino Unido.
Starmer propone mejorar las relaciones con Bruselas sin retornar al mercado común ni a la unión aduanera. Y centra su mensaje en las consecuencias de la inflación en el coste de la cesta de la compra con los conservadores, el golpe de castigo de los inversores a la efímera Administración de Liz Truss y los problemas de comportamiento antisocial que destruye la convivencia en los barrios menos prósperos. El candidato laborista garantiza "cambio" y la oportunidad de "pasar página y reconstruir" el país.
En un segundo vídeo, esencialmente autobiográfico, Starmer reivindica sus credenciales de clase obrera, las penurias de una niñez en la que faltaba dinero en casa o los trastornos médicos de su madre entre los factores que le acercan a la mayoría de la población y le permiten comprenden sus dificultades actuales.
Por el contrario, Sunak evitó entrar en detalles familiares -es el premier más rico en tiempos recientes- y recuperó imágenes de su declaración bajo la lluvia del día anterior, sugiriendo que el arranque de su campaña no resultó un desastre. "El plan está funcionando. No arriesguemos el progreso", urgió, antes de emprender un meteórico viaje por el norte de Inglaterra, Gales y Escocia.
Al frente del Partido y del Gobierno conservador desde octubre de 2020 -es el quinto primer ministro sucesivo en la última década-, Sunak juega la baza de su gestión de la pandemia como ministro de Finanzas, en su estrategia económica y en sembrar el miedo en torno a la coyuntura internacional, con la guerra de Rusia en Ucrania, la ofensiva israelí sobre Gaza, la amenaza iraní y el poderío de China.
El candidato de origen hindú ofrece un "futuro seguro" frente al riesgo de un liderazgo de Starmer, a quien la derecha señala, en sucesivas campañas de desprestigio personal, como abogado de terroristas (defendió casos de derechos humanos en sus cargos anteriores como letrado y director de la Agencia Fiscal) y miembro del gabinete en la sombra de su predecesor, el izquierdista e internacionalista Jeremy Corbyn.
"Plan claro. Acciones valientes. Futuro seguro". Es el triple lema que el equipo de Sunak ha impuesto a sus candidatos, de acuerdo con un manual interno desvelado por Político. La guía electoral marca las líneas divisorias entre conservadores y laboristas en una serie de instrucciones que sus afiliados deben cumplir en las intervenciones públicas. Insta a pelear los 650 escaños en liza garantizando un "futuro a salvo, más seguro y próspero con Rishi Sunak" y a "rechazar el retorno al punto cero con Keir Starmer y los laboristas, que no tienen la convicción, el valor ni el plan necesarios para navegar el crecientemente incierto mundo y asegurar un futuro brillante para nuestro país".
El primer ministro se aferra al objetivo de deportar a los solicitantes de asilo a Ruanda en verano, aunque admitió ayer que los traslados comenzarían después de los comicios. "Los vuelos despegarán si soy elegido", dijo a los medios. Starmer se ha comprometido a abortar el controvertido plan de exportar refugiados al país africano.
Ambos dirigentes lidian con las facciones radicales de sus formaciones. Sunak, que inclina al partido hacia posturas de extrema derecha, se libera esta vez de la amenaza del ex eurodiputado Nigel Farage, quien ha confirmado que no se presentará a las generales. El ex dirigente del partido del Brexit es presidente honorífico de Respect, un grupo nacionalista y antiinmigración que está atrayendo a tránsfugas, diputados y votantes conservadores. "Solo Respect tiene la agenda radical que se necesita para frenar el declive del país", afirma Farage en la carta de renuncia a los comicios al Parlamento de Westminster en lo que hubiera sido su octava intentona.
Starmer, a su vez, lucha contra la sombra de Corbyn, a quien expulsó del grupo parlamentario. En su giro al centro, el aspirante ha perdido diputados, afiliados y votantes de izquierda, incluidos musulmanes que lamentan su débil defensa de los palestinos en Gaza. Corbyn está a punto de confirmar (aún no lo ha hecho) su candidatura por Islington North, escaño del noroeste de Londres que representa desde hace cuatro décadas y que probablemente retendría como independiente.
