Dentro los infinitos atractivos del patrimonio natural de Andalucía, pocos aportan tanto y en tantos aspectos como el mar. A lo largo de sus más de 900 kilómetros de litoral en dos vertientes (la atlántica y la mediterránea) se extienden 263 playas, 138 de ellas con bandera azul, y 55 puertos. Además, la actividad productiva alrededor de la costa da empleo a unas 300.000 personas y que ha facilitado la creación de 35.000 empresas, haciendo que la economía azul aporte un 11% del Producto Interior Bruto (PIB) autonómico.
Todas estas cifras han ayudado a la región a afianzarse como destino turístico de sol y playa a nivel internacional. Pero, ¿es posible exprimir ese potencial más allá de los meses de temporada alta y consolidar a la región como el principal destino marítimo del sur de Europa? ¿Pueden los puertos, que albergan actividades náuticas deportivas y reciben cruceros, ayudar a esa desestacionalización? ¿Podría todo eso aprovecharse para hacer del turismo una actividad mucho más sostenible? Esto es en lo que ahora mismo busca la región con la puesta en marcha de varios planes estratégicos.
Uno de ellos es el giro de modelo de gestión portuario que propone la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA), al frente de 41 de los 55 que hay en la región. De entre todos los cambios propuestos, hay uno fundamental: «Abrir paso a la iniciativa privada para encontrar socios y recorrer juntos el proceso de modernización de unas infraestructuras con un valor incalculable como son los puertos. Es una anomalía que, en Andalucía, el peso de la gestión recaiga sólo sobre las Administraciones Públicas», tal como remarcó el director general de APPA, Ignacio Álvarez-Ossorio, durante la tercera edición del congreso Sun&Blue, celebrado la semana pasada en Cabo de Gata (Almería).
Álvarez-Ossorio considera que permitir a otros operadores administrar las infraestructuras puede ayudar a solucionar el problema de «la falta de oferta para satisfacer la alta demanda de atraques existente, especialmente, con grandes esloras». Eso facilitaría, en consecuencia, la llegada de más barcos y de más viajeros: «Un destino turístico interesante hace que un puerto sea más interesante y un puerto que oferte servicios de gran valor cualifica al destino turístico».
Desde Suncruise Andalucía, la asociación privada sin ánimo de lucro para la promoción turística de los siete puertos de interés general de Andalucía (Almería, Huelva, Málaga, Cádiz, Algeciras, Motril y Sevilla), así como los de Ceuta y Melilla y los de titularidad autonómica para la práctica de la náutica deportiva, ven con buenos ojos este cambio y esperan que facilite la desestacionalización. Como añade Esther Molina, directora gerente de la asociación, «la apertura a la iniciativa privada contribuirá a aumentar la competitividad de nuestros puertos y permitirá a una Administración que no puede con todo liberarse de un importante peso y centrarse sólo en la regulación».
Durante su intervención en el citado congreso Sun&Blue sobre turismo azul, Álvarez-Osorio incidió también en el aspecto de la integración del puerto en las ciudades ya que, a su juicio, «la falta de conexión logística e intermodal con los municipios ha evitado que desarrollen todo su potencial». Y sentenció: «Debemos conseguir que penetren en el resto del territorio, que generen valor y riqueza más allá de la costa».
Si hay una capital en Andalucía que ha realizado recientemente una firme apuesta en este sentido, esa es Almería. Su proyecto de integración de puerto-ciudad, como detalló en Sun&Blue la directora de la Autoridad Portuaria de Almería (APA), María Ángeles Guarnido, se ha gestado «a través de la colaboración interinstitucional de Junta de Andalucía, ayuntamiento y puerto, y cuenta con un presupuesto de 47 millones de euros para la apertura de ocho hectáreas».
Las dos primeras se abrirán al público el próximo 5 de diciembre, lo que se aprovechará para trasladar allí la habitual Feria de Navidad que siempre se celebra en estas fechas. Esto, como ha declarado recientemente la alcaldesa almeriense, María del Mar Vázquez, supone todo un «hito» y va a «convertirse en un valioso reclamo para recibir visitas de toda la provincia».
Más allá del refuerzo de la relación entre el puerto y la ciudad, para ayudar a que el descenso de las visitas no sea tan acusado durante la temporada baja, mantener la oferta de servicios y actividades en la medida de lo posible es fundamental. Y sobre este aspecto se está trabajando en la Costa del Sol con el proyecto Senda Azul, que busca agrupar, poner en valor y promocionar toda la oferta turística vinculada al mar. Esta ambiciosa iniciativa, impulsada por Turismo y Planificación Costa del Sol y la Diputación de Málaga, aglutina 200 experiencias náuticas, acuáticas y subacuáticas disponibles a lo largo de todo el año: pesca, surf, snorkel, inmersiones, vela deportiva, windsurf... Esta diversificación, como señaló públicamente Pedro Barrionuevo, director de Desarrollo Turístico y Empresarial de Turismo Costa del Sol, «no sólo amplía la experiencia del visitante, sino que contribuye a desestacionalizar la demanda y a atraer perfiles de turistas de mayor valor añadido».
Naturaleza y cultura
Entre esos perfiles, Molina destaca, por encima del resto, a los cruceristas. Son, a su juicio, «turistas que buscan experiencias inmersivas locales, con un conocimiento pleno de la cultura y la naturaleza». Esto, continúa, «favorece tanto a la preservación del medio ambiente como a la economía de los municipios costeros, lo que nos ayuda a hacer una oferta más sostenible».
Precisamente, los cruceros se han convertido en otra de las puntas de lanza para luchar contra la estacionalización turística en Andalucía. Y el de la Bahía de Cádiz ha sido, quizás, el puerto que mejor ha jugado esta baza a su favor. A falta de cifras oficiales respecto al cierre del curso actual, los datos oficiales de la Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas de España (Segittur), señalan que entre septiembre y diciembre de 2024 llegaron a las costas gaditanas 174 cruceros, casi la mitad del total (351).Noviembre fue el mejor mes del año, con un total de 56, lo que llevó a que la ciudad recibiese más de 93.000 pasajeros en plena temporada baja, registrando un aumento interanual superior al 4%.
«Aunque se tiende a pensar que el verano es el momento en el que recibimos más cruceros porque llega el buen tiempo, es precisamente el clima de la región lo que nos permite desestacionalizar la oferta para este segmento turístico», explica Molina. «La época estival no es tan fuerte como la temporada de otoño (de octubre a diciembre) o la de primavera (de marzo a mayo)».
Además de la promoción turística, Suncruise Andalucía se ha fijado el objetivo secundario de acabar con ese estigma que arrastran los cruceros, que hace que se los asocie con la masificación turística y la contaminación. En opinión de Molina, se trata de una de las formas más sostenibles de viajar. «Es un turismo poco invasivo, con una huella medioambiental mínima. Gestionan sus residuos y, en puerto, no consumen agua», argumenta.
Esta huella medioambiental podría ser aún menor gracias a la instalación de los sistemas de alimentación onshore power supply (OPS), destinados a la conexión de los buques con la red eléctrica terrestre durante su estancia en el puerto. El de la Bahía de Cádiz será el primero en Andalucía que estrene el suyo el próximo 5 de diciembre, pero es de esperar que esta tendencia se replique en el resto de ciudades portuarias de la región.
