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Los pronósticos de las encuestas no pueden separarse del momento en el que se realizan, pero si la fotografía que reflejan se repite, entonces marcan tendencia. Ahora, a mitad de legislatura, la instantánea muestra un PP lanzado, a ocho puntos de distancia de un PSOE en sus horas más bajas, dejándose hasta 1,6 puntos en el último mes, y con pocas perspectivas de levantar cabeza. Esta es la caída más abrupta que sufre en lo que va de mandato. La ventaja que le sacarían los populares de celebrarse hoy los comicios sería de 41 escaños.
Este es el dato más trascendente del sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO y que explica con claridad la resistencia numantina de un Pedro Sánchez, cercado por los presuntos casos de corrupción, a testar la confianza que hoy depositarían en él los ciudadanos si acudieran a las urnas.
Los populares, con una intención de voto del 34,7%, podrían ocupar 152 escaños en el Congreso, el mismo número que el que obtendrían juntas todas las formaciones del llamado bloque de investidura. En estas condiciones, a Feijóo le bastaría con añadir a su cuenta el voto de UPN o el de Coalición Canaria -la encuesta les otorga un escaño a cada una de ellas- y la abstención de Vox para ser investido presidente del Gobierno en segunda votación.
El ascenso del PP respecto a lo obtenido en las pasadas elecciones generales no es especialmente llamativo, apenas 1,6 puntos, de manera que la gran brecha que ahora le separa del PSOE se debe en buena medida al hundimiento estrepitoso del rival. Los socialistas tienen un muy mal pronóstico: 26,8% en intención de voto -4,9 puntos menos que en los comicios generales del 23-J- y 111 escaños. El PSOE, según la encuesta, cedería al PP el 8,3% de los votantes que atrajo hace dos años, lo que significa un total de 644.000 papeletas. Y lo que es más llamativo, el 18,3% de sus electores -1,4 millones- se sitúa ahora en la bolsa de los indecisos.
En apenas una mes, según la serie de barómetros de Sigma Dos para este periódico, el PSOE ha perdido 1,6 puntos, llegando así a su dato más bajo desde las pasadas elecciones. Todo indica que la trama Ábalos-Koldo-Cerdán, y sus todavía no bien medidos tentáculos, impregna de toxicidad al partido y al liderazgo de Pedro Sánchez. Así, la desconfianza que generan las informaciones acerca de la corrupción que rodea al Gobierno es una de las razones clave, junto al descontento con el desempeño y la gestión de Sánchez, que esgrimen los electores del PSOE para asegurar que ya no están dispuestos a entregarle de nuevo su confianza.
El granero principal del sanchismo se situaría claramente en Cataluña donde, según la distribución de escaños por CCAA que hace la encuesta, los socialistas amarrarían 19 representantes frente a los nueve que conseguiría el PP. El País Vasco y Navarra serían los otros dos territorios que darían un respiro al PSOE. Por el País Vasco lograrían cinco escaños frente a los dos del PP, y en Navarra conseguiría dos frente a uno de los populares. Andalucía, por el contrario, les daría claramente la espalda, con 28 diputados para el PP frente a 20 para los socialistas; lo mismo que Madrid, que asignaría 18 diputados al partido de Feijóo y sólo ocho al de Sánchez.
El problema para los socialistas se agrava porque Sumar, la fuerza que hasta ahora les ha servido como principal muleta y es su socio menor en la coalición de Gobierno, se derrumba respecto a su resultado de las últimas generales. El conglomerado de fuerzas encabezado por Yolanda Díaz emite señales inequívocas de fatiga de materiales -desde los últimos comicios se ha ido deshilachando, primero con la marcha de Podemos y ahora con el desmembramiento de Compromís- y en este momento, con un 7,5% de intención de voto, sólo podría ocupar 12 escaños, menos de la mitad que hace dos años. Así, los dos partidos de la coalición -PSOE y Sumar- tendrían juntos 123 diputados, 29 menos que el PP.
En el plato opuesto de la balanza, en el de la derecha, Vox exhibe fortaleza: ganaría 1,5 puntos respecto a su último resultado en las urnas y aumentaría su cosecha de escaños hasta los 44, consolidando firmemente su posición como tercera fuerza de la Cámara. No obstante, la fidelidad de voto a Vox es la más alta de todas las formaciones: un 77,5%.
La subida de los de Abascal es un arma de doble filo para el PP porque, aunque pueda darse por hecho que Vox apoyaría a los populares frente al bloque de la izquierda más nacionalistas e independentistas -el tándem PP-Vox sumaría 196 diputados-, no es menos cierto que también es el tapón que impide un ascenso, que podría ser meteórico, de Feijóo.
De hecho, según la transferencia de votos que desvela el sondeo, los populares cederían a la formación de Abascal nada menos que el 12,8% de las papeletas que lograron hace dos años y esto en números redondos implica la friolera de más de un millón de votos que no pueden ser compensados ni de lejos por los 209.000 que se fugan desde Vox hacia el PP.
Este trasvase viene a poner de manifiesto la existencia de una bolsa de ciudadanos dispuesta a reclamar a Feijóo una política de derechas dura, so pena de abandonarle en favor del extremismo de Abascal. Se trata de un dato clave que sale a relucir justo a las puertas del congreso que el PP celebrará en Sevilla y en el que debería perfilarse con nitidez el proyecto que oferta el partido a los españoles.
De las respuestas que ofrecen los votantes del PP dispuestos a optar ahora por otro partido, principalmente Vox, se desprende un descontento con la gestión de oposición al Gobierno y con el liderazgo que ejerce Feijóo. La fidelidad de los electores populares es ahora de un 76,6% y su bolsa de indecisos, con un 7,9%, es muchísimo menor que la del PSOE o que la de Sumar.
En cualquier caso, el corrimiento de una parte de la ciudadanía hacia posiciones de extrema derecha, como ha sucedido ya en buena parte de los países europeos, se evidencia también con el 6% de votos -182.000- que se fugaría de Vox para optar por la propuesta de SALF, el partido liderado por Alvise Pérez al que, pese a ello, el sondeo no concede ninguna representación parlamentaria.
Por lo que se refiere a los movimientos que se producirían en el variopinto electorado de las formaciones que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez y que, con altibajos, han sostenido hasta ahora al Gobierno de coalición, la encuesta señala una pérdida de músculo en Podemos, que en solitario sólo lograría el 4,5% de los votos y tres escaños.
La formación morada, que el 23-J se presentó bajo el paraguas de Sumar y después lo abandonó para volar en solitario desde el Grupo Mixto, ejerce desde entonces, y con especial virulencia en los últimos meses, una oposición frontal al Gobierno y muy en especial a Sumar, convencidos de poder así arañar votos al conglomerado que aún lidera la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
El sondeo muestra que Podemos se llevaría el 17,9% del electorado que el 23-J apostó por un Sumar del que también formaban parte los morados, pero aún así su representación sería residual: tres diputados, uno menos que en la actualidad.
La batalla entre los dos partidos independentistas catalanes -ERC y Junts- se saldaría a favor de los primeros pese a que los republicanos caerían, según el barómetro, una décima, pasando del 1,9% de los votos conseguidos el 23-J al 1,8%. No obstante, podrían mantener sus actuales siete puestos en el Congreso.
Por el contrario, Junts, el partido de Puigdemont que ha mantenido sojuzgado a Sánchez desde las pasadas elecciones hasta el punto de arrancarle, a cambio de su apoyo, una polémica amnistía para los condenados por el 1-O, perdería tres décimas. De celebrarse ahora los comicios, Junts lograría el 1,3% de los votos frente al 1,6% de hace dos años. Con este resultado, los neoconvergentes perderían dos escaños: de los siete actuales sólo conservarían cinco.
En el flanco vasco, EH Bildu, probablemente el aliado de investidura más plegado a Sánchez, perdería dos décimas de voto, pasando del 1,4% al 1,2. Este descenso no es tan acusado como para restarle escaños y podría conservar los seis. Por su parte, el PNV mantendría en el 1,1% su cosecha de papeletas, pero podría aumentar el número de diputados desde los cinco actuales a seis.
Semana de riesgo
CERDÁN DECLARA. El PSOE se enfrenta a una semana caliente que comienza con la declaración de Santos Cerdán ante el Tribunal Supremo. La vicepresidenta primera del Gobierno y número dos del PSOE, María Jesús Montero, ha instado al ex secretario de Organización, señalado por la UCO, como «jefe» de una presunta trama corrupta, que «colabore» con la Justicia.
El COMITÉ FEDERAL. La semana finalizará con la reunión del Comité Federal, el máximo órgano entre congresos del PSOE, en la que se espera que el sectetario general, Pedro Sánchez, proponga la remodelación de la Ejecutiva del partido. En la formación, de momento, nadie se atreve a vaticinar el calado de la reforma que prepara Sánchez.
Ficha técnica
Universo: Personas con 18 y más años residentes en España con derecho a voto.
Técnica de recogida de información: A través del Panel Sigma Dos by Trust Survey. Metodología mixta telefónica (CATI) / on line (CAWI) / RRSS.
Muestra: 1.909 entrevistas.
Selección de las unidades muestrales: En la entrevista telefónica mediante selección aleatoria de hogar y aplicación de cuotas de sexo y edad en la selección de la unidad última. En el caso del panel se ha aplicado asignación proporcional por sexo y grupo de edad.
Margen de error: ±2,3 nivel de conanza del 95,5% y en el supuesto de variables con dos categorías igualmente distribuidas.
Trabajo de campo: 20 al 27 de junio de 2025.
Realización: SIGMA DOS S.L. Calle Velázquez 50, 6ª Planta. 28.001 Madrid.
Dirección: José Luis Rojo Gil, Ignacio - Javier Clemente Sierro.
