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Juan Carlos I ha culminado su campaña de autopromoción en Francia con una entrevista al programa Secrets dHistoire, presentado por Stéphane Bern, y emitido el miércoles en la cadena pública France 3, que anticipó "una noche excepcional" con las confidencias de "un rey en desgracia".
Juan Carlos I no fue mucho más allá de lo anticipado en su biografía Reconciliación, anticipada también en Francia, aunque afirmó de entrada que no se arrepiente ni de lo hecho ni de la publicación del libro: "Intento no tener remordimientos, pero por supuesto tendría más cuidado si tuviera que hacer las cosas de nuevo".
La entrevista, precedida de un documental sobre la transición en el que intervienen entre otros el ex presidente del Gobierno José Rodríguez Zapatero, el príncipe Miguel de Grecia y su biógrafa Laurence Debray, no ha tenido el impacto deseado en la audiencia al coincidir con el partido del PSG contra el Tottenham en la Champions.
El programa incide en la paradoja del "rey que protege la democracia en su país y que acaba en el exilio, acusado por su propia familia de debilitar la monarquía y de contribuir a su futuro incierto, a pesar de los intentos de su heredero el rey Felipe VI".
Pese a las fricciones que él mismo reconoce en el libro, Juan Carlos I asegura que "la relación (con su hijo) puede ser una de una forma u otra, que es el carácter de las personas, pero es muy buena". Como padre y abuelo, reconoce, le gustaría poder verlos más, y también a sus nietas la princesa Leonor y la infanta Sofía (la entrevista fue grabada antes del almuerzo familiar de la semana pasada en El Pardo para conmemorar los 50 años de la monarquía).
"Felipe es un buen rey, pero está en un momento difícil y hay que apoyarlo", recalca Juan Carlos I, que asegura que su hijo era contrario de entrada a su abdicación. "Se lo dije a mi hijo, y me dijo: 'No, por favor, no lo hgas'. Y yo le dije: es mejor para ti, estás más preparado, tienes derecho a asumir esto (...) Un rey tiene ser físicamente fuerte y estar físicamente preparado. No me imagino, sobre todo en España, a un rey con muletas, con los problemas de cadera que tengo y todo eso".
"Me habría gustado ofrecerle algunos consejos, pero creo que era mejor irme y dejar que las cosas siguieran su curso; tenía toda mi confianza", asegura el rey emérito, que expresa su deseo de acabar con su exilio en Abu Dabi y volver a afincase en España próximamente.
El rey emérito recuerda cómo llegó a sentirse "como una pelota de ping pong" entre Franco y su padre don Juan, Una de las confidencias más llamativas en la entrevista, no incluidas en su libro, se refiere a su encuentro con el dictado chileno Augusto Pinochet, cuando fue a recogerle una vez al aeropuerto: "Me dijo que tenía que hacer lo mismo que hizo Franco, y yo le dije que sí, por supuesto, y después hice lo que los españoles realmente querían"
Juan Carlos asegura sentirse orgulloso por "tener un plan establecido para la democracia" y por ser "el padre de la Constitución". "De la ley a la ley y por la ley", recuerda que le dijo el presidente del Parlamento, Torcuato Fernández Miranda. "Nos esforzamos por hacer la cosas bien, aunque no sabíamos como hacerlo",, dice de Adolfo Suárez. Al líder del PCE Santiago Carrillo le recuerda como "un amigo de verdad, un verdadero colaborador".

