ESPAÑA
Casa Real

Nuevo adelanto de las memorias del Rey Juan Carlos I, donde habla de Corinna: "Esa relación fue un error que lamento amargamente"

El libro, 'Reconciliación', saldrá a la venta en Francia este miércoles y en España, el 3 de diciembre

El rey Juan Carlos, en Vitoria.
El rey Juan Carlos, en Vitoria.L. Rico /EFE
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La editorial Stock ha distribuido este lunes unos extractos de las memorias de Juan Carlos I, Reconciliación, un libro que se publicará el próximo miércoles en Francia y el 3 de diciembre en España. En una elección nada casual, este adelanto incluye pasajes sobre Corinna, su abdicación o el nacimiento de Felipe VI.

"Me revelé como una presa fácil de la caza al hombre", confiesa Juan Carlos I sobre su relación con Corinna Larsen en la página 406 de Reconciliación, el libro de su memorias escrito junto a la historiadora Laurence Debrai que publica el 5 de noviembre en Francia. "Esa relación fue un error del que arrepiento amargamente", reconoce el rey emérito.

Corinna Larsen mantuvo una relación con Don Juan Carlos durante varios años, en los que recibió varios regalos del Emérito, incluida una donación de 65 millones de euros. Sin citar a la danesa, Don Juan Carlos reconoce que el affaire fue "un error" que le costó la "reputación ante los españoles" y "erosionó la armonía y la estabilidad".

"Puede parecer trivial, pero muchos hombres y mujeres han estado cegados hasta el punto de no ver la evidencia", admite Juan Carlos. "Esto tuvo un impacto perjudicial para mi reinado y mi vida familiar. Sirvió para horadar la armonía y la estabilidad en los aspectos esenciales de mi existencia, hasta el punto de llevarme a la decisión de abandonar España".

"Lo ocurrido empañó mi reputación a los ojos de los españoles", apunta el Emérito, que atribuye su aventura amorosa "a la debilidad de un hombre". El "affair" Corinna, asegura, "no interfirió jamás en mis preocupaciones como rey por mi país".

En la recta final del libro, página 411, Juan Carlos habla también de su abdicación en junio del 2014: "Llevaba mucho tiempo tiempo dándole vueltas a esta decisión sin contárselo a nadie. Una vez tomada, sabía que era irrevocable. Y yo no tenía el hábito de postergar las decisiones". "Hubo quienes intentaron disuadirme", confiesa, con mención especial a la reina Isabel II, que le recordó aquello de "un rey muere con las botas puestas". "Pero yo estaba convencido de actuar por el mejo interés del país. Y con la conciencia tranquila del deber cumplido. Podía entrar en una nueva fase de mi vida con el espíritu sereno".

En sus memorias Juan Carlos I se deshace en elogios hacia la "íntegra, devota y excepcional" reina Sofía, a quien llama cariñosamente "Sofi", y hacia su hijo Felipe VI, a quien describe como "el príncipe heredero mejor formado de Europa" y con quien confía en restablecer la difícil relación.

En las páginas dedicadas al 23F, Juan Carlos recuerda la primera lección que recibió Felipe, cuando a los trece años le preguntó "Papá, ¿qué ha pasado?" y para explicárselo lanzó una pelota al aire. "La Corona está en el aire", le dijo. "Y no sé de qué lado va a caer".

Juan Carlos cuenta también en Reconciliación cómo la noche en que murió Franco, a las 05.25 horas de la madrugada del 20 de noviembre de 1975, decidió irse a la cama antes del desenlace: "Sofi y yo estábamos viendo la televisión y ella me propuso quedarnos despiertos hasta el momento fatídico. Yo preferí irme a dormir. Hasta que en mitad de la noche recibí una llamada del general Juan Castañón de Mena, jefe de la casa militar de Franco, para darme la noticia. "¿A qué hora me esperan?", le pregunté . "A las 8.30 de la mañana", me dijo. Y yo respondí: "Cuente conmigo, mi general".

Al final del libro, página 493, Juan Carlos recalca cómo "España no es automáticamente monárquica", y cómo el país no ha tenido ni la "continuidad histórica" ni el "poder simbólico" comparable al de la monarquía británica y otras monarquías europeas. "Es la monarquía más reciente y frágil", recuerda. "Y ha sido atacada frontalmente por ciertos partidos políticos".

A sus 82 años y desde su exilio en Abu Dabi, con esa sensación de que le han "robado la historia", Juan Carlos asegura que hará todo lo posible para que "el rey Felipe tenga éxito a la cabeza de la institución y para que la princesa Leonor, extremadamente bien preparada, le suceda cuando llegue su hora".

"Dejo el destino de la Corona con toda confianza en sus manos", concluye el rey emérito. "Yo les repito: la democracia es un bien frágil que hay que defender y preservar. En España como en el resto del mundo".