ESPAÑA
Sucesos

Agresión homófoba en el centro de Valladolid: "Nos atacaron porque sí, porque nos vieron maricones"

La pareja se dirigía al hotel cuando un grupo de cinco chicos les agredió. Uno de ellos, se abalanzó con una botella de cristal en la mano. La excusa: que les negaron un cigarro.

Calle de la Platería, ubicada a dos minutos de la calle donde les agredieron
Calle de la Platería, ubicada a dos minutos de la calle donde les agredieronE.M
Actualizado

Otra agresión homófoba. Ocurrió el sábado 7 de diciembre: Alberto, de 27 años, y Daniel, de 40, salieron de la discoteca The Low. Ubicada en el centro de Valladolid, después de una noche de fiesta más en su relación, dispuestos a volver a su hotel, y en la calle Conde Arsúez, les agredieron cinco chicos al grito de "putos maricones".

El puente había empezado como el de cualquier pareja que huye de la capital: "Después de visitar museos nos acercamos a un pub y como no conocíamos Valladolid preguntamos a unas chicas de un bar dónde podíamos tomar algo". Les recomendaron The Low y Cocoon Club. Se tomaron una copa en The Low y en seguida percibieron algunas miradas raras: "Digamos que no estábamos en nuestra zona de confort, así que decidimos irnos al hotel". Salieron de allí.

"Cinco tíos nos vieron, no estábamos liándonos siquiera, yo estaba fumándome un piti", describe Alberto. Cree que tendrían unos 20 o 22 años. Le pidieron un cigarro. "Les dije que no y empezaron a insultarnos violentamente: 'putos maricones''.

Rápidamente adoptaron una actitud muy agresiva. Empezaron a hostigarles y, asustados, fueron a buscar ayuda al pub más cercano: "El segurata nos dijo que iban a cerrar ya, pero que nos podíamos quedar con ellos", cuenta Alberto.

La pareja se quedó en la puerta del pub hasta que vieron que se alejaba el grupo de cinco chicos. Pensaron que ya habrían claudicado, o así lo describe Alberto: "Fuimos a buscar un taxi para ir al hotel. No sé, estábamos en el centro de Valladolid".

Parecía un susto... no lo era. "Cuando ya habíamos pasado la calle, lejos de los pubs, aparecen los cinco: tres por delante y dos por detrás. Nos rodearon cuando ya estábamos en una zona muy alejada de los bares, totalmente vacía de gente. Empezaron con los gritos: 'maricones, hijos de puta'. No iban a atracarnos, iban a pegarnos, directamente. Uno de ellos con una botella de cristal, además, sonrió a Daniel, como desafiándolo".

Alberto sigue en shock, pero recuerda (casi) cada detalle: "Nos vinieron a pegar, nos pegaron, me dieron con la botella en la cabeza. Con Daniel empezaron a forcejear y le quitaron el móvil del bolsillo y le rompieron el reloj". Empezaron a gritar. "Era todo muy intenso", describe.

Por suerte pasó un Uber y lo pararon colocando el cuerpo en el capó. Solo entonces, describen, los cinco se fueron corriendo. La chica del Uber les atendió y vino la policía. "La propia policía nos llevó al hospital porque yo tenía una herida en la cabeza por la botella. Nos curaron, nos atendieron y fuimos a denunciar", cuenta Alberto.

En la denuncia, a la que ha tenido acceso EL MUNDO, se lee cómo la policía comprobó "las lesiones de los denunciantes, así como la botella que utilizaron para agredirles, que estaba rota en el suelo".

Dos días después de la agresión a Alberto le tranquiliza estar a la espera de la llamada de la policía: "Tendremos que volver a declarar. Nos atacaron porque sí, porque nos vieron maricones".

Eso es lo que más le reconcome a su pareja, Daniel: "Me siento impotente, triste, cabreado y ansioso. Intranquilo de que más adelante paseemos cogidos de la mano, besándonos, estando juntos".