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Cisma en el Gobierno por el Sáhara y clamor de los refugiados: "Si regreso, iré a la cárcel"

Marlaska deniega el asilo a saharauis, que esperan su deportación en el aeropuerto de Barajas

La dirigente de Podemos Ione Belarra, en el aeropuerto de Barajas apoyando a los saharauis.
La dirigente de Podemos Ione Belarra, en el aeropuerto de Barajas apoyando a los saharauis.
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Mohamed A Issa lleva diez días encerrado en la sala de asilo del aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Este cantante saharaui, cuyas letras protestan por la situación de su pueblo en Marruecos, nació en El Aaiún hace 32 años y viajó el 13 de septiembre a España huyendo de una situación límite, según explica su abogada Fatma Fadel. Sin embargo, aunque A Issa traía, según su letrada, un dossier que probaba que es activista saharaui perseguido por las autoridades marroquíes, el Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, le ha denegado la petición de asilo. A Issa se encuentra desesperado, en huelga de hambre y con el contacto mínimo con personal ajeno a la sala de asilo, tal y como denuncia su abogada. Es ella quien hace de mediadora para que este artista denuncie su situación.

Mohamed conoce las amenazas de las autoridades marroquíes desde hace años. Su madre, Baida bu Mariem, estuvo 20 días presa en el reino alauita por una pelea con un policía que amenazó a sus hijos. Su primo Hasan, como cuenta su abogada, recibió asilo de España tras ser condenado por Marruecos. Fue la solución que el Gobierno concedió a su primo lo que hizo que se decidiera a venir a España, convencido de que su futuro en Marruecos es entre rejas.

Pero la negativa de asilo ha desmoralizado a Mohamed, quien hace cinco días comenzó una huelga de hambre con otros compatriotas. Ayer, como explicó este diario, sólo quedaban cinco que se negaban a comer. Aunque Mohamed «no tiene fuerzas», se ha negado a subir en el vuelo que le iba a repatriar: «Fue agredido por ello», denuncia su abogada. Según su versión, A Issa aportó «una sentencia judicial y manifestó que es un cantante conocido». Mohamed tiene vídeos subidos a un canal de YouTube llamado Saharaino Music y uno de los vídeos acumula 62.000 reproducciones.

«La estancia [en España] está siendo una odisea», sentencia su abogada, una de las pocas personas que tiene acceso a la sala de asilo. Porque, denuncia, el Ministerio del Interior ha limitado el número de autorizaciones para acceder a ese limbo en el que aquellos que deciden huir de sus países piden protección a España. «Hay un protocolo y los expedientes se suelen resolver en torno a ocho o diez días, depende de si hay fin de semana en medio», explica un miembro de la Policía Nacional a EL MUNDO.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Fuentes oficiales de Exteriores aseguraron ayer por la mañana a este diario que los solicitantes de asilo en huelga de hambre, de los que según ellos quedaban cinco, pues los otros cinco habían desayunado, están controlados por los servicios médicos.

Pero estas explicaciones no han sido suficientes para Sumar, socio de Gobierno de Sánchez, ni para Unidas Podemos. Su portavoz, Ione Belarra, se personó en el aeropuerto para ingresar en la sala de asilo. A pesar de que según su versión tenía derecho a entrar, los policías se lo denegaron. Belarra denunció en las inmediaciones del aeropuerto que las personas pendientes de asilo se encuentran en una «situación inhumana» e «insalubre».

El portavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón, reclamó ayer al Ministerio del Interior que rectifique y subrayó que el anuncio de deportación de solicitantes de asilo en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas no cuenta con el acuerdo del socio minoritario del Ejecutivo. Así lo trasladó mediante un apunte en la red social X, recogido por Europa Press, para proclamar que las peticiones de asilo de ciudadanos saharauis en España deben ser «atendidas de urgencia».

«Los riesgos de su regreso a Marruecos son suficientemente graves para que reciban protección internacional por parte de nuestro país. Esto se hace sin acuerdo por nuestra parte. Interior debe rectificar», apostilló Errejón. Previamente, la diputada diputada de Sumar en el Congreso Tesh Sidi exigió explicaciones.

Entre los activistas que permanecen en la sala de asilo está Ali Hammou, sordomudo y en tratamiento por cáncer. También la familia de Mohamed Ali Slimani, que junto a su esposa Rbab al-Tarad Yahi y su hija de un año y medio, huían de la represión en el Sáhara Occidental; o Mohamed Bachir, cuya solicitud fue rechazada tras asignarle un intérprete marroquí que no hablaba el dialecto adecuado.

Precisamente de este tipo de prácticas se queja la abogada de varios de los saharauis. Según ella, aparte del problema de los dialectos, «se violan los procedimientos de asilo» y «no estudian a fondo los expedientes». Mohamed lo tiene claro: «Si regreso, iré a la cárcel».