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Otro septiembre más, se acabó inflar manguitos en la piscina, la crema solar y la escuela de verano mientras mamá y papá trabajan. Con el fin del verano, para miles de familias españolas llega la otra cuesta de enero del año: la temida vuelta al cole. Tradicionalmente, el regreso a las aulas solo asustaba a los que estudiaban, pero también se convierte en un infierno para muchos padres que sufren para llegar a final de mes.
Esta es la historia que cada septiembre mantiene en vela a Mery y Edwin: conseguir el material escolar necesario para sus cuatro hijos. «Está todo por las nubes y sin ayuda...». Les cuesta llegar a fin de mes con seis bocas a las que alimentar, dos trabajos, un alquiler «que en ocasiones es complicado encontrar porque hay sitios que te niegan alquilar cuando dices que tienes niños» y la conciliación familiar para cuidar de los menores comprometida: «Somos de fuera y aquí estamos solos, no tenemos con quién dejar a los niños».
Unicef estima que en España alrededor del 28% de los niños se encuentran en situación de pobreza. Es la tasa de pobreza infantil más alta de la UE y requiere la asistencia para alcanzar un mínimo equilibrio de partida. A ese afán se suman iniciativas como la de la Fundación "la Caixa". Hace 17 años, creó el programa social CaixaProinfancia precisamente con la pobreza infantil como reto. Está dirigido a familias con niños y adolescentes de cero a 18 años que viven en situación de exclusión social. Su objetivo es «romper el círculo de pobreza que se transmite de padres a hijos» a través de proyectos educativos y de atención a menor y su familia. Entre sus iniciativas está la de acompañar a más de 40.000 familias en situación de vulnerabilidad con la vuelta al cole.
Según los últimos cálculos de la Organización de Consumidores y Usuarios el gasto de las vuelta a las aulas supone más de 500 euros de media por alumno. Esto supone que una familia como la de Mery tendría que gastarse este septiembre más de 2.000 euros para que sus hijos no se vean en desigualdad escolar frente a sus compañeros de clase. Para luchar contra esta lacra la fundación está entregando material educativo adaptado a cada ciclo -infantil, primaria y secundaria- a más de 65.000 menores para aligerar la presión económica de estas familias. Entre las herramientas indispensables que "la Caixa" proporciona está todo el material escolar y apoyo con las extraescolares o con la conciliación familiar.
Mery, de 38 años, tiene a tres de sus hijos en cada uno de los ciclos educativos , por lo que ha recibido tres lotes diferentes. «El programa lleva ayudándome unos cinco años, desde que mi mayor empezó la ESO y ahora entra a bachiller», cuenta orgullosa, como prueba de los beneficios. Ella está atendida por el programa a través de la Fundación de la Esperanza: «Conocí el proyecto gracias a otra mamá y me ayudaron directamente aunque estábamos ya a mitad de curso».
Mery lanza un fuerte suspiro al pensar qué haría sin ayudas como estas: «El otro día fui a mirar mochilas para mi mayor y es casi imposible comprar porque todo está carísimo; sería muy duro salir adelante sin colaboración». Además, la fundación también acompaña a Mery a lo largo de todo el año con clases de apoyo para sus tres hijos escolarizados.
La entrega de material se realiza en todo el territorio español a través de más de 450 entidades sociales encargadas de desarrollar el programa infantil, a las que se les suma la implicación de centros educativos y de la administración pública.

