- Justicia El PSOE y el PP pactan renovar el CGPJ cinco años después: 10 vocales para cada uno y el compromiso de "participación directa" de los jueces en la elección futura
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Pasan unos minutos de las 16.30 horas. Félix Bolaños, Esteban González Pons y la comisaria de Valores y Transparencia, Vera Jourová, entran en la sala donde se va a certificar la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Los dos negociadores españoles se sientan en el mismo lado de la mesa, juntos. Hasta ahora, lo habían hecho uno enfrente del otro. Hace sólo unas horas que se ha cerrado definitivamente el pacto. Fue el martes por la mañana, en una llamada entre Bolaños y Pons sobre las 10.30 horas. Por el camino reuniones de ambos en despachos discretos y «recovecos» del Congreso, centenares de conversaciones, un diálogo que «nunca se ha roto, aunque ha habido parones» y un ultimátum de Pedro Sánchez al PP que ya había trasladado cara a cara en una reunión Bolaños a los populares y la Comisión Europea: si no había acuerdo activarían un plan b.
Hasta que ayer por la tarde, la puerta se abrió y llamaron a los colaboradores de Bolaños y Pons para rubricar el pacto, ni Gobierno ni PP respiraron aliviados, confiesan quienes han estado en primera línea. «Hasta que no les hemos visto sentados firmando no lo terminábamos de creer», señalan a EL MUNDO fuentes de la negociación. El lunes por la noche se pidió a la Comisión Europea que se preparase una reunión para visibilizar el pacto. «Ha sido de un día para otro». Todo bajo secreto. «La confidencialidad ha sido clave»; «hemos trabajado con sigilo».
Tras los comicios europeos del 9 de junio, un horizonte despejado de elecciones propició el escenario. «Ambas partes vimos que era la ventana de oportunidad. Era una cuestión de voluntad política». La negociación coge velocidad a finales de la semana pasada. «Ha habido mucho intercambio estos días, aunque no ha sido algo alocado».
Desde hace semanas existía la percepción de que podía haber acuerdo. Había «avances», por eso sorprendió y descolocó al PP el ultimátum de Sánchez para negociar. «No teníamos certezas de pacto en ese momento», justifican fuentes socialistas. «Era algo coherente con lo que pensábamos». Pese a que no gustó al PP, la negociación no se alteró. «Seguíamos a nuestro ritmo aunque no entendimos la declaración de Sánchez porque la negociación ya estaba avanzada», explican.
En privado, ambas partes admiten que «no se ha parado de negociar» en los últimos meses y ponen como prueba del algodón de que querían que el acuerdo saliera adelante que nunca se filtró la letra pequeña del pacto que se frustró en octubre del año 2022. El pasado mes de abril, el comisario de Justicia de la Unión Europea en excedencia temporal, Didier Reynders, dijo que el acuerdo se encontraba «muy cerca». Y era cierto. Sin embargo, el calendario electoral -vascas, gallegas y europeas- hizo que el PP quisiera enfriar las negociaciones.
Una vez pasados los comicios europeos había que tratar de cerrar un pacto. Además, el hecho de que Pedro Sánchez anunciara que si el CGPJ no se renovaba por las buenas -antes de que finalizara este mes de junio- el Gobierno tenía un plan b en marcha hizo que se disparara la preocupación en el Tribunal Supremo.
Durante las negociaciones, el propio líder del PP, Alberto Núñez Feijóo ha mantenido contactos con la cúpula judicial porque desde Génova querían contar con el respaldo del Alto Tribunal para llevar a cabo la renovación del CGPJ. Durante toda la negociación han existido muchos recelos entre todas las partes pero también el convencimiento del daño ocasionado a la Justicia por el bloqueo y la certeza de que había que terminar con la endiablada situación en torno al órgano de gobierno de los jueces.
El «escollo» final fue la cláusula -disposición adicional única introducida en la Ley Orgánica para reforzar la independencia judicial- para que el nuevo Consejo en un plazo de seis meses busque una fórmula para que los vocales judiciales sean elegidos por «participación directa» de los magistrados. Dejar la solución en manos del CGPJ era algo que ya contemplaba el acuerdo frustrado del año 2022 pero fuentes de la negociación explican que la fórmula pactada ayer es novedosa. El PP celebra como un logro que se hayan acordado términos como «reforma del sistema» y «participación directa» de los jueces en la Ley. El PSOE, por su parte, sabe que la última palabra es del Parlamento.




