ELECCIONES EUROPEAS 2024

Elecciones europeas 2024

El PACMA no quiere hablar sólo de animales y "veganos": salud mental y sanidad para lograr su primer escaño

Sin dejar de lado sus consignas más representativas, como la abolición de la tauromaquia y la lucha contra las macrogranjas, el partido abandera para las europeas la defensa "de las personas"

La candidata de PACMA, Cristina García
La candidata de PACMA, Cristina GarcíaCarlos Díaz
Actualizado

Al límite, al borde, al filo. Una y otra vez, tras cada jornada electoral, las expectativas del Partido Animalista Con el Medio Ambiente (PACMA) terminan en un casi. Pese a acumular millares de votos en las urnas, la formación nunca ha logrado superar la barrera del primer parlamentario, perjudicada en muchas ocasiones por las rigideces del sistema electoral -PACMA obtuvo más apoyos que el BNG, Coalición Canaria y UPN en las últimas generales, pero por su dispersión geográfica no alcanzó el escaño-. Y, en la prensa, el partido se utiliza como vara de medir del resultado de otras formaciones: los animalistas superaron en votos a Podemos en los últimos comicios gallegos, mientras en los catalanes hicieron lo propio con Ciudadanos. Sin embargo, el formato de las elecciones europeas -circunscripción electoral única y sin umbral mínimo de voto- y el precedente marcado por otras formaciones animalistas del continente -que sí lograron representación en 2019- hacen que desde el partido vean esta cita como la oportunidad para dar el salto.

Pese a que, a ojos de la mayoría, la etiqueta de "animalista" disocia a PACMA de cualquier otra consigna política, esto es lo primero que desmiente su candidata, Cristina García (Algeciras, 1987), acostumbrada a que los contrarios siempre rebatan sus argumentos con un "¿y por las personas qué hacéis?". Así, para los próximos comicios europeos, el partido pone el foco en la defensa de la sanidad pública, con propuestas que van desde la "reintegración de los servicios privatizados" hasta la implementación de programas de I+D+i y el incremento de la presencia de dietistas y nutricionistas en el sistema sanitario. Abogan también por combatir la estigmatización de los problemas de salud mental y defienden la necesidad de diseñar programas para la detección precoz de la depresión y el riesgo suicida. Por otra parte, apunta García, consideran "absolutamente prioritario" abordar la crisis climática, poner solución al problema de la vivienda y regular el boom del alquiler turístico.

Sin embargo, no es ninguna de estas cuestiones la que otorga a PACMA su seña de identidad, pues muchas de estas propuestas bien podrían encontrarse en los programas electorales que abanderan otras formaciones. Más esfuerzo requiere localizar términos como "abolición de la tauromaquia", "prohibición de la caza", "fin de la experimentación con animales" y "sanciones a las macrogranjas" entre las propuestas del resto de partidos. Son las "líneas rojas" de la candidatura de García y las que le alejan de acudir a las urnas en una lista conjunta con postulantes afines que, matiza, "no tienen un posicionamiento claro, contrario y firme" sobre estos asuntos. Eso, y que "nadie nunca se ha dirigido directamente a PACMA a pedir la coalición".

La primera de ellas está de plena actualidad tras el anuncio de la suspensión del Premio Nacional de Tauromaquia por parte del Ministerio de Urtasun, medida que el partido animalista califica de "buenísima". "Cualquier paso para ponerle trabas a la tauromaquia es bienvenido", apunta García, que pide además suspender la financiación a las fincas que crían toro de lidia -"hay que cortar el grifo"-. Desde PACMA reclaman la abolición de los "festejos con animales" y confían en "reunir las firmas necesarias para registrar una iniciativa legislativa popular que derogue la ley que protege la tauromaquia como patrimonio cultural".

La ganadería es el otro pilar de las propuestas con las que García acudirá a las urnas el próximo 9 de junio. "Queremos que pare la explotación sistemática de animales", sentencia, para matizar que esto "no significa que vayamos a acabar con el consumo de productos de origen animal, pero sí que se ataquen las macrogranjas". "No es que queramos que todo el mundo sea vegano", desmiente de nuevo la candidata -deslizando un "ojalá" entre risas-, "sino reducir el consumo ingente que se hace de estos productos".

"En Europa tenemos el grave problema de la presión del lobby ganadero", añade García, recordando las "tractoradas, los colapsos de carreteras y las concentraciones frente al Parlamento" que se han sucedido en la última legislatura. "Eso es lo que mantiene parado el avance de la normativa en tantas cuestiones", puntualiza la candidata, para justificar la importancia de que partidos como PACMA, "que no tememos a este tipo de presiones", alcancen representación en el órgano comunitario. Así, sobre esta materia, la formación exige que se prohíba la exportación de animales vivos a países "donde no existe ningún tipo de regulación que garantice su bienestar" y mantiene una postura crítica frente a la normativa sobre transporte de animales que está tramitando la Unión Europea, por considerarla insuficiente. "Lo que pedimos es que se deje de desplazar a los animales vivos y se transporte solo el producto, para evitarles ese trance", sentencia.

García también es rotunda en su oposición a la Ley de Bienestar Animal que aprobó el Gobierno en la pasada legislatura, pues considera que su ámbito de aplicación es "demasiado reducido" -"se limita a perros, gatos y hurones"- y tilda de "inédito" que distinga "entre perros de primera y perros de segunda", en referencia a que la normativa dejó fuera a las razas de caza. "Algo que ya teníamos tan superado, que jamás ninguna ley autonómica había hecho, lo ha venido a retroceder una norma de ámbito estatal", apunta.

"Estamos hartos de que los animales y el medioambiente se empleen como meras herramientas políticas", denuncia García, lamentando que algunos partidos abanderen estas causas en campaña electoral pero luego "no las traduzcan en medidas". Así, PACMA, que estuvo cerca de alcanzar los 300.000 votos en los pasados comicios europeos, aspira ahora a "poder hacer presión desde dentro" y confía en que el 9-J pase a la historia como la fecha de su irrupción en un parlamento.