- Europa Desconcierto en las empresas y la Comisión Europea ante la entrada en vigor esta mañana de los aranceles de Trump: "Ha habido confusión"
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Eran las seis de la mañana de este jueves, medianoche en Washington, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó un post en mayúsculas en su red social Thruth en el que celebraba la entrada en vigor de los aranceles que ha impuesto a medio mundo, incluidos los del 15% que se aplican a la importación de productos europeos. "Es medianoche. Miles de millones de dólares en aranceles están fluyendo a los Estados Unidos de América", celebró, rotundo.
Desde ese preciso instante todas las mercancías que cruzan las aduanas nortemaricanas procedentes del Viejo Continente están gravadas con un arancel del 15%, lo que supone que quien las compra debe pagar su precio habitual al exportador y ese porcentaje extra que se destina a las arcas públicas estadounidenses.
Con ese mensaje Trump sacaba de dudas a todos. No sólo a las empresas, sino también a la propia Comisión Europea, que hasta esta semana ha tenido la pregunta de si los aranceles que se acordaron en la cumbre de Escocia, el pasado 27 de julio, entraban en vigor en la medianoche del jueves o de hoy, viernes. La culpa de la confusión la tiene la orden que publicó la Casa Blanca el día 31 del mes pasado, en la que decía que las tarifas entrarían en vigor "a partir de las 00:01h, hora del este, siete días después de la fecha de esta orden". Esa redacción llevó a algunos a interpretar que el día D sería ayer, mientras que otros, como la propia Comisión, habían pensado en el día 8.
Aunque estos gravámenes ya están activos, aún quedan flecos por cerrar. De hecho, el gobierno comunitario pidió este jueves a Washington que cumpla "lo antes posible" con el resto de puntos que se acordaron en Escocia. "Estados Unidos se ha comprometido con la UE a que el arancel general del 15 % incluirá las exportaciones de productos farmacéuticos, automóviles y semiconductores de la UE, y esperamos que Estados Unidos cumpla lo antes posible ese compromiso", indicó el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, durante la rueda de prensa diaria.
El problema está en que por ahora no existe un documento conjunto que ponga negro sobre blanco el acuerdo comercial entre los dos bloques, lo que deja la puerta abierta a distintas interpretaciones. Aunque Bruselas asegura que farmacéuticas, automóviles y semiconductores también están incluidos y deberán ser sometidos como máximo a un arancel del 15%, en EEUU no lo tienen tan claro. Y ellos son los que tienen la sartén por el mango.
No ayuda tampoco a tener certezas la tendencia del presidente Trump a hacer declaraciones improvisadas y, en algunos casos, contradictorias. Este miércoles anunció que impondrá un arancel del 100% a las importaciones de chips y semiconductores, para forzar que éstos se fabriquen en su país. No aclaró si eso incluía también a los europeos.
Mientras tanto, la Comisión Europea se guarda como baza el paquete de contramedidas que había preparado para responder a EEUU en caso de que no se hubiera alcanzado un acuerdo y que suponía la imposición de aranceles a importaciones estadounidenses por valor de 93.000 millones de euros. Por ahora, esas represalías han quedado suspendidas por un plazo de seis meses, pero la Comisión podría reactivarlas en cualquier momento si consideran que EEUU ha incumplido el acuerdo.
Impacto en España
Más allá del caos y la incertidumbre, que afecta también a las empresas españolas, el impacto directo de los aranceles en el tejido productivo español será limitado, en términos generales, dado que las exportaciones a EEUU representan menos del 5% del total de ventas de bienes al exterior.
En términos agregados, el impacto de los aranceles en el PIB se quedará en unas décimas, a falta de conocer la letra pequeña de las tarifas. Instituciones como el Banco de España o la AIReF habían pronosticado, antes de conocer el acuerdo, una reducción de entre dos y tres décimas en el crecimiento del PIB este año, mientras que Fedea ha publicado un análisis posterior al pacto comercial de julio en el que pronostica un zarpazo al crecimiento de 0,74 puntos de PIB, en línea con el que sufrirán otros países europeos. No obstante, advierte de que si esto sólo es el principio y desemboca en una guerra arancelaria internacional, entonces el impacto podría superar el 3% del PIB.
Aunque en general las repercusiones serán limitadas, hay sectores para los que el golpe podría ser mucho más fuerte, ya que en torno a la mitad de sus ventas al extranjero se dirigen a EEUU. Es el caso de algunos subsectores de la industria agroalimentaria, como la producción de aceite de oliva, aceitunas y vino.
Marisa Poncela, ex secretaria de Estado de Comercio y asesora en LLYC, ha explicado a EL MUNDO que aunque los tres corren riesgo de sufrir una disminución en sus ventas, lo tendrán peor aquellos que tengan mucha competencia internacional. "Hay dos sectores, el aceite de oliva y la aceituna, que no tienen un fácil sustituto, puesto que realmente la sustitución sería por aceituna de Marruecos, Túnez, Argelia o Egipto, o países europeos que tienen el mismo problema que España. Pero en cualquier caso no sería la misma aceituna, así que no tiene fácil sustitución. Distinto es el vino, que tiene muchísima competencia de otras procedencias, como Australia, la propia producción californiana, Chile o de otros países que pudieran tener aranceles más competitivos que el 15% de Europa", apunta.
La automoción es otro sector que ya se está viendo afectado por los aranceles en todo el continente. En el caso de España, dado que nuestras fábricas no venden vehículos terminados a EEUU no se prevé un impacto por esa vía, pero sí van a sufrir las compañías que venden componentes a otros países para la fabricación de sus coches. De enero a mayo, España ya ha sufrido un retroceso del 12,2% en la venta de componentes de automóviles al extranjeros y los datos por conocer de junio y julio podrían ahondar esa caída, a medida que se reduce la demanda por parte de fabricantes internacionales como Volkswagen -cuyos resultados del primer semestre han bajado un 36,6%-.
El Gobierno se mantiene también expectante con el devenir de los aranceles al resto de sectores, pero ya ha convocado a las comunidades autónomas a una reunión el 17 de septiembre en Valencia para analizar cómo les afecta a cada una de ellas el nuevo escenario comercial.

