Los productos europeos están sujetos desde esta madrugada a aranceles del 15% para ser comercializados en Estados Unidos. Fuentes de la Comisión Europea han confirmado esta mañana la nueva situación comercial, que afecta a miles de empresas españolas y que hasta ayer no estaba clara, dado que las negociaciones para determinar cómo se tasa cada producto al pasar por las aduanas estadounidenses aún están en marcha.
Las empresas europeas que exportan a Estados Unidos -especialmente aquellas cuya proporción de las ventas a ese país es especialmente significativa- viven estos días con desconcierto la entrada en vigor de los aranceles del 15% que se van a empezar a aplicar a sus productos cuando crucen la aduana norteamericana, una confusión que ha sido compartida por la propia Comisión Europea.
Fuentes del gobierno comunitario admiten que "ha habido confusión" en las últimas semanas en torno, por ejemplo, a la fecha de entrada en vigor de las tarifas. El 31 de julio, cuatro días después del encuentro en Reino Unido, la Casa Blanca anunció en su página web que el arancel del 15% a los productos europeos "entrará en vigor a partir de las 00:01h, hora del este, siete días después de la fecha de esta orden", una redacción que generó distintas interpretaciones. Fuentes de la Comisión Europea confirman a EL MUNDO que en Bruselas se entendió que las tarifas se aplicarían desde este viernes 8 de agosto, tesis que todavía hoy sigue en vigor, si bien admiten que ha habido "confusión" porque la mayoría de medios de comunicación internacionales entendieron que Trump las aplicaría desde este jueves, una disyuntiva que debería aclarar la propia administración estadounidense, que es quien va a aplicar las tarifas.
La confusión no se queda en las altas instancias políticas sino que se traslada a las propias empresas exportadoras, que temen que en el mismo momento en que entren en vigor los aranceles puedan resentirse sus ventas y están, por ello, intentando buscar nuevos mercados en los que colocar sus productos. Las más preocupadas son las de aquellos sectores en los que EEUU supone una cuota de mercado importante de su exportaciones, como el aceite de oliva, la aceituna o el vino, en las que EEUU absorbe más del 50% de las ventas totales.
En la práctica, aplicar un arancel a un producto importado supone que el estadounidense que lo importe tendrá que pagar por él su precio habitual más un 15% adicional en concepto de arancel, que será recaudado por las arcas públicas estadounidenses. Un ejemplo: un supermercado de Milwaukee que venda a sus clientes productos internacionales como aceite de oliva español, a partir de ahora tendrá que pagar por él un 15% más. Tendrá, por tanto, dos opciones: trasladar ese sobrecoste al comprador final (que al ver que es más caro, quizá deje de comprarlo u opte por otro producto) o dejar él mismo de comprarlo y de ofrecérselo a sus clientes.
En ambos casos, el riesgo es el mismo: que el arancel se traduzca en una caída de las ventas para el exportador europeo, un riesgo que tiene más opciones de materializarse cuantos más productos sustitivos existan. Lo explica a este medio Marisa Poncela, ex secretaria de Estado de Comercio y asesora en LLYC: "Hay dos sectores, el aceite de oliva y la aceituna, que no tienen un fácil sustituto, puesto que realmente la sustitución sería por aceituna de Marruecos, Túnez, Argelia o Egipto, o países europeos que tienen el mismo problema que España. Pero en cualquier caso no sería la misma aceituna, así que no tiene fácil sustitución. Distinto es el vino, que tiene muchísima competencia de otras procedencias, como Australia, la propia producción californiana, Chile o de otros países que pudieran tener aranceles más competitivos que el 15% de Europa", apunta. Cuanto mayor sea la competencia, más probabilidades tendrá el comprador de Milwaukee de comprar un producto parecido sin tener que asumir una subida de precio.
En la competencia está la clave, por eso Poncela apunta a que para la UE lo más interesante era llegar a un acuerdo que evitara un arancel superior al de otros países. Como con Japón se cerró un 15%, era preferible aceptar el mismo nivel que exponerse a uno del 30%, ya que por ejemplo los vehículos japoneses pasarían a ser mucho más atractivos para los compradores norteamericanos que los europeos, y ahora todos se encarecen por igual y sólo compiten con los automóviles de fabricación estadounidenses, los únicos que no se encarecen.
Este sector está siendo uno de los primeros en sufrir el impacto de los aranceles en la UE, según se demostró en la presentación de resultados por parte del fabricante alemán Volkswagen, que cifró en 1.300 millones de euros el menor beneficio por el impacto directo de las tarifas. En España, por su parte, el efecto se nota más en la venta al extranjero de componentes de automóviles, que ya ha caído un 12% interanual en lo que va de año por la menor demanda de otros fabricantes.
Las asociaciones de los sectores más afectados están "preocupadas y ocupadas" por la situación, tratando de informar a las compañías más expuestas y de ayudarles a buscar mercados alternativos. Fuentes de la patronal de empresarios admiten a este medio que las preguntas de las empresas son constantes, y en concreto de sectores como el acero, la farmacéutica, la cerámica y el campo. El acero y el aluminio son dos sectores que aún están pendientes de conocer si se produce un cambio en los aranceles -actualmente del 50%-, mientras que las farmacéuticas llevan meses en la diana de Donald Trump, cuyo objetivo es que todas las estadounidenses que producen en Irlanda y luego exportan sus medicamentos a EEUU dejen de hacerlo y vuelvan a localizarse en suelo americano.
A falta de un texto conjunto firmado por EEUU y la UE, algunos interpretan que las farmacéuticas han quedado fuera del acuerdo, lo que podría abrir la puerta a medidas adicionales por parte de Trump.
El contacto de las patronales con el Ministerio de Economía es constante, admiten en CEOE, pero desde la vídeoconferencia que convocó el pasado 30 de julio la Secretaría de Estado de Comercio con distintas patronales para analizar el acuerdo, no ha habido ninguna información oficial adicional por parte del Gobierno, según confirman a este medio desde la Asociación Española de Biosimilares.


