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Escribano e Indra se reparten a partes casi iguales los 7.500 millones en contratos de vehículos terrestres

Indra tendrá el control del desarrollo de la artillería autopropulsada de cadenas y los vehículos anfibios y Escribano de la artillería sobre ruedas

Javier y Ángel Escribano, en la fábrica de Escribano Mechanical & Engineering en Alcalá de Henares.
Javier y Ángel Escribano, en la fábrica de Escribano Mechanical & Engineering en Alcalá de Henares.Javi Martínez
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Indra y Escribano fueron los grandes ganadores del reparto de los Programas Especiales de Modernización de Defensa (PEM) por parte del Gobierno al recibir el encargo de desarrollar en conjunto los dos macroprogramas de artillería autopropulsada, ruedas y cadenas, y el vehículo anfibio de combate, tres contratos que suman 7.500 millones.

La gran incógnita era quién controlaba las filiales conjuntas que se adjudicaron los programas, dato clave para saber qué volumen de contratos se puede anotar cada compañía y el futuro reparto de ganancias. Según el informe de resultados de Indra consultado por EL MUNDO, el asunto está repartido casi de forma igualitaria y, atendiendo al reparto accionarial, a Escribano le 'corresponderían' 3.746 millones de euros de cartera, frente a los 3.832 millones de euros de Indra.

La cifra es especialmente significativa para Escribano, una compañía de menor dimensión de Indra, y dota al grupo de mayor peso de cara a su valoración para la eventual fusión o compra con Indra, estancada hasta encontrar una fórmula que satisfaga a la familia Escribano y al Gobierno, máximo accionista de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. En paralelo, el grupo acaba de cerrar un acuerdo con el grupo emiratí Edge para crear una filial conjunta de drones que nace con unos 1.300 millones de euros de proyectos en cartera.

El reparto de las filiales es signficativo por dos motivos. El primero es que especialmente los contratos de artillería han sido polémicos, ya que fueron recurridos por Santa Bárbara Sistemas. El segundo es porque las mayorías accionariales dan un buen indicativo de qué empresa llevará el peso fabril de cada uno de los proyectos.

Así, en el proyecto de mayor dimensión, el de la artillería propulsada con cadenas, dotado de 4.516 millones de euros de presupuestos, estará gobernado por Indra, que contrala el 57,11% de esta UTE. Por otra parte, Escribano es dominante en la UTE para desarrollar el obús autopropulsado de ruedas, ya que Indra solo tiene el 34,4% de las acciones en la adjudicataria de este programa, también enorme, pero algo más modesto con 2.685 millones de euros de presupuesto.

La puesta en marcha de ambos programas está a la espera de definir sobre qué plataformas se desarrollará el nuevo proyecto español. El Ministerio de Defensa ha puesto como gran línea roja de que las licencias se consigan con autoridad de diseño. La idea es crear un producto nacional a partir de estas licencias para luego poder exportarlo en un contexto de gran demanda por la falta de espacio de producción en las fábricas y la jubilación de los vetustos M109 en medio mundo.

El trío de proyectos conjuntos lo completa el denominado VACIM El contrato comprende la fabricación de 34 nuevos vehículos anfibios que probablemente será llevada a cabo por Indra con algún elemento de Escribano, ya que la cotizada concentra el 88,62% de las acciones de la UTE.

Otras alianzas

Escribano no ha sido la única compañía con la que Indra se ha aliado para optar a los macrocontratos de defensa. El grupo también se ha presentado a proyectos relevantes con otros dos socios de referencia: Airbus y Telefónica.

El grupo mantiene una filial al 50% con Airbus para el desarrollo de la parte nacional del FCAS, el futuro avión de combate europeo cuyo futuro está en entredicho por las discusiones entre Alemania y Francia, pero sobre cuyo desenlace el presidente de Indra, Ángel Escribano, se mostró optimista en la presntación de resultados. Este programa reportará 270 millones de euros a cada compañía.

Por su parte, la alianza con Telefónica también se hace a partes iguales, en la primera vez que el operador de telecomunicaciones colidera un gran programa de Defensa, apuntó el pasado martes su consejero delegado, Emilio Gayo. En esta ocasión, las partes se repartirán 785 millones de euros al 50% (392 por compañía) para desarrollar el sistema de conectividad multidisciplinar avanzada (MC3).