El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, no suele morderse la lengua ante la prensa cuando de lo que se trata es de lamentar la inestabilidad política que se ha enraizado en España. Lo ha vuelto a hacer este viernes en Valencia durante la presentación de resultados de la entidad, que en 2025 obtuvo un beneficio neto de 5.891 millones de euros, un 1,8% más que en el ejercicio anterior (5.787 millones). "Como país, llevamos tiempo que no acabamos de centrarnos en las cosas importantes, que son las que en el corto plazo no generan un retorno", ha dicho. Y la vivienda es uno de esos problemas sobre los que ha alertado, para pedir a PSOE y PP un "acuerdo de país" que detenga una bola de nieve que no deja de crecer.
"El mercado inmobiliario en España está desequilibrado", ha resumido, preguntado por la insuficiente oferta de vivienda que está disparando los precios. De hecho, ha confirmado que "hay un déficit sustancial de oferta se mire como se mire". El Banco de España ha cifrado en unas 700.000 las viviendas que faltan, por lo que para Gortázar es una evidencia que "se crean más hogares que viviendas se construyen".
El problema, por tanto, no hace sino "agudizarse". "Hay que ponerle remedio", ha subrayado Gortázar. Y la solución no pasa sino por construir más vivienda. "Para eso hay que dar estabilidad regulatoria para quien quiera invertir", ha advertido el consejero delegado de Gortázar, porque "la necesidad es tal que no tenemos suficientes fondos públicos para hacerlo".
Para Gortázar, "algo falla" en España si no se logra atraer inversión y capital privado a un país que en realidad tiene suelo. Y es aquí donde ha apuntado con el dedo acusador tanto al Gobierno central como a los ejecutivos autonómicos, en un asunto que enfrenta a PSOE y PP. En su opinión, "hay que hacer colaboración pública-pública entre administraciones que son de distinto color político". De lo contrario, en el horizonte asoma "un cuello de botella importante" para la economía que ya es un auténtico "problema social".
Según sus palabras, la base del problema es además una cuestión regulatoria: "Para construir hace falta liberalizar suelo, y con procesos que no duren ocho años. Tenemos un problema regulatorio y de coordinación entre administraciones". Gortázar ha reclamado en consecuencia un "marco de gran estabilidad regulatoria". No a uno o dos años, sino "a 20 o 30".
En todo caso, el directivo sigue alejando un escenario de burbuja inmobiliaria como la que explotó en 2008. "En el pasado vimos especulación porque se hicieron más viviendas de las que se necesitaban", ha explicado. "Estamos en otra onda completamente diferente", hasta el punto de que el endeudamiento hipotecario ha bajado a la mitad y los clientes están más protegidos con la generalización de las hipotecas a tipo fijo.
"No hay una burbuja que preocupe a los balances de los bancos, sino un desequilibrio que preocupa en economía y un problema social", según Gortázar. Aun así, no se ha mostrado contrario a una regulación por parte del Banco de España.
Con la posibilidad sobre la mesa de que los bancos centrales diseñen un plan que limite la concesión de hipotecas, Gortázar ha reconocido que buena parte de los países de nuestro entorno han promovido normativas que ponen "ciertas limitaciones". "A medio y largo plazo me parece que puede ser necesario", si bien ha recalcado que no hay una burbuja ni una "situación de urgencia" que aconseje intervenir de manera inmediata.
De hecho, el consejero delegado de CaixaBank ha avanzado que el precio de las hipotecas evolucionará previsiblemente al alza por la subida de tipos a largo plazo. El tipo medio de un préstamo para vivienda en España se sitúa en el 2,4% tras las bonificaciones que ofrecen las entidades, frente a una media por encima del 3% en la Eurozona. El mercado hipotecario, por tanto, crece tras años de enfriamiento, pero no "desaforadamente".
Además, ha desvinculado la dificultad de acceso a la vivienda del crecimiento de la inmigración. Preguntado por la regularización anunciada por el Gobierno de Pedro Sánchez, ha recordado que "los inmigrantes están en España y son un factor clave para el crecimiento económico". "No toda la inmigración debe ser bienvenida porque supone un desafío social de asimilación para quien viene", ha matizado, para añadir que "necesitamos" al medio millón de inmigrantes que se quiere regularizar. Otra cosa es que el proceso de regularización masiva revele, en su opinión, que "hay que hacer las cosas de otra manera".

