DINERO E INVERSIÓN
Bolsa

La banca pulveriza récords en un año virtuoso para el Ibex 35 pese a la incertidumbre global

Los bancos protagonizan un ejercicio estelar y llegan a duplicar su capitalización desde el pasado enero. La incertidumbre generada en primavera por la Administración Trump favoreció el retorno de inversiones hacia Europa... con España entre los mayores favorecidos.

Paneles informativos con el cierre de este miércoles en el Palacio de la Bolsa, en Madrid
Paneles informativos en el Palacio de la Bolsa, en MadridVega AlonsoEFE
Actualizado

La bolsa española ha protagonizado en 2025 su mejor año desde 1993 gracias a la segunda mayor subida de su historia: un 49,3%, hasta los 17.307,80 puntos. El Ibex 35 se ha salido del mapa cuando nadie lo esperaba después de una larga travesía por el desierto debido a su composición sectorial, plagada de bancos -que vivieron una década aletargados con tipos en mínimos históricos- y de energéticas -cuyo crecimiento se vincula al ciclo económico-. La revalorización es tan destacada que casi triplica al EuroStoxx 50, el índice que aglutina a las mayores cotizadas de la zona euro; dobla al Dax alemán y quintuplica al rendimiento que firma este año la bolsa parisina, muy aquejada por la inestabilidad política de su país y por una deuda disparada.

El comportamiento del Ibex no solo sobresale entre las grandes plazas europeas, también lo hace si se compara con Wall Street, donde el S&P 500 consiguió retomar el vuelo y cierra con un avance del 17% en su divisa. Para el inversor europeo que haya invertido allí debe sumar la revalorización de la moneda frente al dólar que también pasará a los libros de historia. En los últimos doce meses el dólar se ha depreciado frente a las grandes divisas mundiales y en su cruce con el euro esta caída llega al 12% y roza ya el 1,18 al cambio. Los expertos vaticinan que la tendencia continuará hasta niveles de 1,25 durante el próximo año. Y es que 2025 también ha sido el año de cambio de paradigma. Una nueva manera de entender el mundo libre, donde EEUU llegó a entenderse, por momentos, prescindible a efectos de divisa y de refugio financiero...aunque fue solo eso, un efecto pasajero ante el discurso irracional y nacionalista de su presidente. Donald Trump fue capaz en poco más de un mes de dar la vuelta al tablero de juego.

A principios de marzo dio un primer susto a los inversores al anunciar aranceles del 25% para Canadá y México, rompiendo años de un acuerdo económico entre las tres potencias de América del Norte. El 2 de abril, el renombrado como 'liberation day', llegó la amenaza real al resto del mundo de aranceles disparados que tampoco llegaron nunca a ejecutarse. La cuestión de fondo era el daño que hizo al mercado de bonos, un punto y aparte para los inversores que advirtieron a Trump sobre la gravedad de las consecuencias de su discurso nacionalista. Los inversores protagonizaron una estampida de la deuda estadounidense buscando refugio en otras partes del mundo, vendiendo bonos, dólar y todo lo que oliera a dinero americano. El bono de EEUU a 30 años superó el 5% por primera vez en su historia Fue entonces cuando llegó la prórroga, a priori hasta el 1 de julio, para negociar. Tampoco se cumplió el plazo, pero fue suficientemente para calmar a los mercados que vieron cómo los aranceles no estaban dañando a la economía estadounidense ni al crecimiento mundial.

FONDOS HACIA EUROPA

En aquel contexto, con EEUU defenestrado, el dinero empezó a volver a Europa en una rotación histórica que duraría poco más de dos meses. A la Eurozona volvió muy poco de todos los flujos que se marcharon años ha buscando un mejor destino y rentabilidad ante una Europa estanca e incapaz de subirse al tren de la tecnología. La historia ha cambiado tanto que ahora la narrativa sobre los mercados europeos se centra en los esfuerzos de la UE por impulsar la unión de capitales, por crear una cuenta única para incentivar a los ciudadanos a invertir en empresas europeas, a comprar acciones, fondos y a planificar su jubilación con planes de pensiones. Europaestá construyendo esta nueva etapa sobre dos informes -los escritos por Enrico Letta y Mario Draghi- que hablan de la necesidad de volver a poner al Viejo Continente a la vanguardia y para ello se necesita dinero con el que financiar el cambio.

Entre tanto, España se ha erigido como uno de los grandes ganadores. Al mercado nacional le ha sentado muy bien el nuevo ambiente en el que sus invitados son los mejor vestidos de la fiesta. Todo ha remado a favor del índice. La economía española sigue tirando con fuerza y la evolución del PIB nacional es la mayor de entre las grandes economías europeas. El Banco de España prevé que el crecimiento se sitúe en el 2,9% este ejercicio. Además, los bancos nacionales (un tercio de la capitalización del mercado) han sido capaces de cerrar un ciclo y hacerlo en todo lo alto. El Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto al terreno neutral, aquel en el que el precio del dinero y la inflación vuelven a la zona del 2% histórica. Christine Lagarde acometió cuatro rebajas consecutivas de los tipos oficiales de la zona euro, desde el 3% al 2% de junio, y marcó con claridad una pausa que podría interrumpirse en 2026, cuando el mercado no descarta hasta dos subidas de las tasas oficiales.

Banco Santander y BBVA superaron los 100.000 millones de euros de capitalización este 2025. El primero lo hizo en marzo y roza ya los 150.000 millones; y el segundo, el pasado mes de octubre, y cotiza en máximos históricos por encima de los 20 euros. La banca española brilla en Europa, gracias a revalorizaciones de más del 125% para la entidad que preside Ana Botín, y que han llevado a Unicaja, BBVA y CaixaBank, a doblar su capitalización en doce meses; con Bankinter y Banco Sabadell con avances que rondan también el 80%.

Todo el protagonismo fue a parar a la OPA (hostil) que se resolvió en favor de Banco Sabadell a mediados del pasado mes de octubre tras 17 meses de acusaciones cruzadas y de una batalla por defender su independencia. Carlos Torres asumió el resultado, que solo arrojó un 25% de respaldo de los accionistas del banco catalán a su propuesta de fusión.

Pero si hay un valor que destaca por encima del resto es Indra, única compañía en todo el mercado nacional que se dedica al sector de moda: la defensa. Alemania sorprendió a principios de año saltándose su histórica disciplina financiera al aprobar un plan dotado con medio billón de euros -susceptible de ampliarse en otros 300.000 millones- para invertir y renovar sus infraestructuras y su equipamiento en defensa con el telón de la guerra en Ucrania y la amenaza de Rusia detrás. Esta decisión se produjo en un mundo donde la presión de EEUU sobre los países de la OTAN para que incrementen el gasto en armamento se hizo ya imposible de esquivar. La propia España, que se niega a plegarse a estas peticiones, se ha comprometido a llegar al 2% del PIB.

Sin embargo, hay una casuística que no cambia y es la falta de apetito por cotizar en las bolsas europeas... y por extensión en la española. En este 2025 se han producido varios estrenos, aunque sigue sin repuntar el ánimo por salir a bolsa. Cirsa, la firma de recreativos y juego catalana, protagonizó el mayor estreno en el Mercado Continuo el pasado mes de julio de la mano de Blackstone, el fondo que controla la compañía y que pretende desinvertir muy paulatinamente en ella.

Además, ayer se cerró un año en el que tampoco ha habido cambios en la composición del Ibex. De hecho, la última entrada en el selectivo se produjo en julio de 2024 con la incorporación de Puig Brands, que ocupó el hueco dejado por Meliá Hotels, tras su debut bursátil dos meses antes. La firma de alta perfumería lidera las pérdidas anuales en el Ibex tras retroceder cerca del 17% en el último año. Viene seguida de Telefónica, Cellnex, Redeia y Amadeus. Es el quinteto del índice con pérdidas en un año histórico para el mercado.

Acciones ganadoras y perdedoras en 2025

INDRA. La compañía tecnológica es la que más ha subido del selectivo español en 2025, un 184,2%, su tercer récord histórico. La empresa, que ha ido reposicionándose en el sector de la Defensa, acumula cinco años consecutivos de revalorización bursátil.

SOLARIA. La empresa de energía solar es la segunda con más revalorización en el ejercicio, del 132,1%, después de haber reportado un aumento del 148% en sus beneficios. Deja atrás la caída del 58,01% que registró el año pasado.

BANCO SANTANDER. Del sector bancario, la compañía que preside Ana Botín es la que ha tenido mejor desempeño en el mercado, con un incremento del valor de sus acciones del 125,8% en 2025, con lo que su capitalización bursátil asciende a 149.8400 millones de euros.

PUIG. En su segundo año de cotización, la firma de moda catalana ha registrado el peor comportamiento del índice, al dejarse un 16,6%. En el ejercicio de su debut también cerró en rojo, al no cumplir con las expectativas del mercado.

TELEFÓNICA. El segundo farolillo rojo ha sido el buque insignia de las telecomunicaciones en España, que ha bajado un 11,3% en un año complicado para la firma en el que ha presentado un Plan Estratégico que no ha convencido a los inversores. Contempla, entre otras cosas, un Expediente de Regulación de Empleo.

CELLNEX. El principal operador europeo de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas, propiedad en parte de la familia Benetton, ha caído un 10,1% en Bolsa en 2025. Pese a rozar beneficios en 2024 no ha convencido al mercado.

ORO Y PLATA

Cuando el miedo se propaga entre los inversores, toca buscar refugio en el mercado...y no hay mejor cobijo que el oro y la plata. El metal dorado protagonizó este 2025 un ejercicio histórico, con una ganancia del 65% que le llevaron, incluso, a superar la cota de los 4.500 dólares por onza en los últimos días de diciembre. Detrás de este alza de las últimas semanas se encuentra el aumento de las tensiones geopolíticas entre EEUU y Venezuela en pleno mar del Caribe, donde la Administración estadounidense ha interceptado diversos barcos venezolanos argumentando que se trataba de embarcaciones donde se transportaba droga hacias las costas de EEUU. Además, el aumento del precio del oro provoca una mayor demanda de oro físico por parte de los gestores de los ETFs de oro, ante la necesidad de garantizar sus inversiones con onzas físicas de este metal.

A ello los expertos en bolsa suman otra causa mayor y es la predicción de que la Reserva Federal estadounidense acometa dos recortes de tipos de interés en 2026, algo que tradicionalmente es alcista para el metal dorado, que actúa como refugio. Desde Goldman Sachs creen que el 'rally' del oro continuará y podría conducirle hasta los 4.900 dólares por onza en 2026.

Los analistas de Santander AM entiende que tras la escalada del oro se encuentra un mayor interés de los inversores, que duplicaron sus compras durante 2025, con 2,2 billones de dólares, frente a lo que piden los bancos centrales, con menos de 1 billón; y de la demanda para joyería, cerca de los 1,5. En el caso de la plata, la revalorización vista en los últimas semanas le ha llevado a despuntar un 150% en 2025 y batir los 70 dólares.En el caso del platino la subida en el mercado es similar y cercana también al 150% en los últimos doce meses, hasta los 2.240 dólares, niveles que no se veían desde antes del estallido de la gran crisis financiera de 2008.

Peor suerte corre el petróleo 'Brent', de referencia en Europa, que ha perdido cerca de una quinta parte de su valoración este año, y aguanta los 60 dólares el barril. Cotiza en mínimos de los últimos cuatro años.