No era un asunto a tratar en su discurso, pero el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aprovechó la presentación del llamado Fondo España Crece este lunes para dejar clara una decisión de alto calibre en la Unión Europea. Se opone a la ola de desregulación que está promoviendo el propio canciller alemán, Friedrich Merz, en persona y para la que ha pedido y espera la colaboración del líder socialista español en el Parlamento Europeo.
«Ahora mismo hay un grito de desregulación, no lo compartimos», se desmarcó este lunes Sánchez. Ese «grito» lo dio alto y claro Merz el pasado miércoles en Amberes en la Cumbre de Industria previa al Consejo Europeo. «Europa sufre una sobreregulación que daña nuestro crecimiento y eso hace a la UE menos atractiva para la inversión. En consecuencia, yo hago un llamamiento a tener una auténtica mentalidad de desregulación», afirmó Merz en las antípodas de Sánchez.
«Tenemos que desregular todos los sectores. Pido una limpieza regulatoria, porque correcciones menores en directivas no son suficientes. Necesitamos una revisión sistemática de toda la legislación europea existente», afirmó el alemán y apeló a la Eurocámara a aprobar todas las directivas ómnibus en esa dirección. Para eso, Merz pidió expresamente el pasado otoño a Sánchez que influya en el grupo socialdemócrata del Parlamento Europeo, que dirige la española Iratxe García, para que se una al Partido Popular Europeo del canciller alemán y lograr así la aprobación de la ola desregulatoria. Sánchez lo hizo en un primer momento con la directiva de sostenibilidad y consiguió un vago compromiso de Merz de analizar la aprobación del catalán como lengua oficial, pero aquello no tuvo más recorrido.
El español opta por el choque. «Creemos que efectivamente lo que tenemos que hacer es simplificar, hacer una regulación más acorde a los intereses de la empresa en nuestro país y en nuestro continente y sobre todo lo que tenemos que hacer es armonizar y armonizar significa impulsar el mercado interior, el mercado único en nuestro continente, que es probablemente una de las principales tareas que tenemos que impulsar durante este mandato de la Comisión y del Parlamento Europeo», puntualizó Sánchez este lunes. Por tanto, nada de desregular todos los sectores ni revisar de arriba a abajo la normativa como preconiza Merz, sino limitarse a «simplificar» lo existente y «armonizar» reglas en distintos países europeos para reforzar el mercado único.
Se trata del segundo choque en una semana de Sánchez con las ideas de Merz. El pasado sábado también se opuso a los planes nucleares del alemán con Francia en una intervención en la Conferencia de Múnich. «He iniciado las primeras conversaciones con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre una disuasión nuclear europea», anunció en la víspera el alemán para que el paraguas atómico francés sirva para la defensa de la UE.
«El rearme nuclear es un error histórico que no podemos volver a cometer», rechazó Sánchez. «Tenemos que asegurar nuestra soberanía, nuestra integridad territorial y nuestra seguridad. Pero creo firmemente que el rearme nuclear no es el camino correcto de hacerlo», añadió.
El canciller alemán es partidario de que siga funcionando la entente de populares, socialistas y liberales en la UE como bastión de la construcción europea al margen de partidos extremos. El propio Merz gobierna una coalición con los socialdemócratas alemanes, pero la distancia entre su discurso con el de Sánchez, único primer ministro socialista en una gran economía del euro, es cada vez mayor.
El sucesor de Angela Merkel ha adoptado también el acuerdo en la OTAN de elevar progresivamente el gasto en defensa y seguridad hasta el 5% del PIB. Sánchez se reafirma en no pasar del 2,1%.

