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Transportes

Del poco personal a la falta de responsabilidad: todas las quejas de los trabajadores de Adif y Renfe que les han llevado a pedir la dimisión de Óscar Puente

La concentración de este martes fue solo el preámbulo de las huelgas que los sindicatos convocaron para los días 9, 10 y 11 de febrero

Vista de la manifestación de los comités generales de empresa del Grupo Renfe y Adif frente al Ministerio de Transportes.
Vista de la manifestación de los comités generales de empresa del Grupo Renfe y Adif frente al Ministerio de Transportes.Javier Barbancho
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"Nos han traído hasta el hartazgo", aseguraba uno de los portavoces del Sindicato Ferroviario a las puertas del Ministerio de Transportes, mientras cientos de trabajadores del sector pedían -a gritos y silbatazos- la dimisión del ministro de Transporte, Óscar Puente. Los últimos accidentes de Adamuz y Rodalies no son vistos por el colectivo como incidencias puntuales, sino como el síntoma más visible de una "enfermedad crónica" que padece el sistema ferroviario... y que ya llevan "años" advirtiendo.

¿Qué está agravando la salud de la alta velocidad? En el centro, las condiciones laborales y la falta de personal en centros de control y estaciones. El Sindicato de Circulación Ferroviario explica que "nos está siendo muy difícil cubrir los turnos" a causa de la escansa plantilla, en la que la edad media ya ronda los 50 años en Adif. Por otro lado, las plazas ofrecidas en las Ofertas de Empleo Público (OEP) son "irrisorias" y no cubren las necesidades reales de los trabajadores que, además, recuerdan que son quienes deben dar la cara ante la indignación de los usuarios ante las constantes incidencias, retrasos y cancelaciones en la línea de alta velocidad.

Y es que no son pocas. En cuanto a los datos de Renfe, por ejemplo, al menos siete de cada 10 trenes han sufrido algún tipo de retraso el año pasado. Por esto, los líderes sostienen que no se puede "normalizar el colapso operativo" y denuncian la inversión insuficiente, la falta de coordinación y planificación que impide el funcionamiento de un servicio moderno. Según sus datos, los recursos se han volcado casi exclusivamente a la alta velocidad y se ha dejado de lado la red convencional (cercanías y media distancia), "que es la que utiliza el 99% de la población".

Esta "enfermedad crónica" ha empeorado, al juicio de los sindicatos, con la entrada de las empresas privadas que han "troceado lo público" y que han generado una «guerra de precios», además de que las grandes constructoras "priorizan sus beneficios económicos" sobre el interés general y el mantenimiento preventivo en una infraestructura que se están degradando, sobre todo en cuanto al estado del material rodante.

Y este es otra de las quejas que tienen los trabajadores, la existencia de "puntos de urgente intervención" latentes que no se atienden hasta que ocurren accidentes, como el de Adamuz, que "siempre van a la parte más débil de la cadena [el maquinista] cuando se han quedado sin juzgar todas las responsabildades políticas". Esta situación se agrava con la falta de mantenimiento, protocolos y procesos de seguridad en las empresas.

Frente a este tema, aseguran que se ha priorizado "la fotografía política" de inaugurar nuevas líneas de alta velocidad mientras se olvida el mantenimiento posterior desde el primer día que está en funcionamiento. Eso sí, los sindicatos no señalaron un partido en específico: "Los responsables de esta situación no son otros que los políticos de uno u otro color", pero que al final han resultado en políticas erróneas durante años.

Después de "años" trasladando estas quejas al administrador ferroviario sin una respuesta, aseguran que esta concentración fue solo el preámbulo de las huelgas que los sindicatos convocaron para los días 9, 10 y 11 de febrero: "Adif ha tardado mucho en darse cuenta".