- España El campo español celebra como un "triunfo" que el acuerdo con Mercosur se someta al control jurídico
El Parlamento Europeo paralizó ayer el acuerdo comercial UE-Mercosur, pacto que lleva más de 26 años negociándose, y que ahora deberá pasar por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que decida si es compatible con el derecho comunitario. Así lo indicaba la resolución de The Left, que es el grupo al que pertenecen Sumar y Podemos, y que es la que salió adelante.
Patriots, la formación a la que pertenece Vox, también había presentado una con el mismo objetivo pero apuntando razones diferentes. Esta resolución, en cambio, no prosperó. La formación de Santiago Abascal, sin embargo, no dudó en apoyar a The Left y celebrar "una victoria histórica", según afirmaron desde el partido.
Es más, hicieron suyo el resultado afirmando que fue también una gran "victoria de Vox". Y para ello no dudo en aliarse con Sumar, así como con ERC, BNG y Compromís, partidos que están integrados en el grupo de los Verdes/Alianza Europea. Todos ellos votaron juntos, y todos ellos fueron fundamentales para obstaculizar el acuerdo.
También lo fueron los numerosos eurodiputados tanto del Partido Popular Europeo como del S&D. Muchos países como Francia o Polonia se han mostrado totalmente en contra del acuerdo, y los representantes populares, socialistas o incluso liberales de estas naciones votaron en esa dirección. Y muy llamativo fue la ausencia durante la votación de Irene Montero e Isa Serra, las dos eurodiputadas de Podemos que están englobadas en The Left. Aunque luego, eso sí, la ex ministra de Igualdad no dudó en celebrar en sus redes sociales que el acuerdo se haya paralizado. No parece descabellado pensar que no quiso votar en la misma dirección que Vox.
Pero, muy importante, nada de esto sirve para detener totalmente el acuerdo UE-Mercosur. Porque a pesar de la decisión del Parlamento, la Comisión puede poner en marcha el pacto de manera provisional hasta que haya un fallo del TJUE dentro de 18 meses o incluso en dos años. Tan solo necesitaría que Brasil, Argentina, Uruguay o Paraguay lo ratificasen y entraría en vigor. Y eso es lo que, casi de inmediato, exigió ya ayer el canciller alemán, Friedrich Merz.
"La decisión del Parlamento Europeo sobre el acuerdo con Mercosur es lamentable. No tiene en cuenta la situación geopolítica. Estamos convencidos de la legalidad del acuerdo. No más retrasos. El acuerdo debe aplicarse provisionalmente ahora", aseguró en sus redes sociales.
La Comisión, sin embargo, se mostró algo más cautelosa. Fuentes del Ejecutivo comunitario lamentaron "profundamente la decisión del Parlamento Europeo de solicitar una opinión al Tribunal de Justicia de la UE", y añadieron que "esta decisión llega en un momento en el que los productores y exportadores de la UE necesitan con urgencia acceder a nuevos mercados, y en el que la UE debe cumplir su agenda de diversificación y demostrar que sigue siendo un socio comercial fiable y previsible".
Pero desde Bruselas evitan confirmar que activarán de manera temporal el acuerdo. "La Comisión entablará ahora contactos con el Consejo y con los eurodiputados antes de decidir los próximos pasos", explican. Y dicen esto porque no quieren tomar una decisión que pueda enfadar a los países o al Parlamento.
Por ello, es probable que hoy mismo se trate la cuestión de Mercosur en el Consejo extraordinario, y que se consulte a las capitales si están de acuerdo en que la Comisión siga adelante con la aprobación temporal. No es un paso necesario, pero sí deseable. Lo mismo ocurre con el Parlamento, en donde un nuevo desaire de la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, sentaría muy mal.
"Esto conduciría a un enorme conflicto institucional", según explicó ayer el jefe de la comisión de Comercio del Parlamento Europeo, Bernd Lange. "Tenemos el compromiso de los cuatro últimos comisarios de Comercio de que no se aplicará un acuerdo temporal sin contar con el Parlamento", incidió el responsable alemán.
En su opinión, el escenario más probable es que se llegue a un acuerdo para que haya una aplicación temporal. Pero con Mercosur todo es tan enrevesado, complicado y largo que se antoja muy complicado hacer predicciones. Aunque sí, en Bruselas esa es también la sensación. O el deseo.

