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Una remontada entre gigantes entrega a España la plata en el relevo 4x400 masculino del Europeo indoor

Fernández, Guijarro, Husillos y Erta alcanzan el segundo puesto sobre la misma línea de meta ante potencias como Bélgica, Gran Bretaña o Francia

Erta, a la derecha, se lanza en la meta.
Erta, a la derecha, se lanza en la meta.Patrick PostAP
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Arrancaba Manuel Guijarro con sus 1,78 metros y delante tenía a tres gigantes, tres tipos imponentes de dos metros, el neerlandés Nick Smidt, el belga Christian Iguacel y el británico Efekemo Okoro, pero le daba igual. Esto no va de lanzar a canasta ni a portería; esto va de correr. Y para correr no hace falta ser el más alto, únicamente hay que ser el más rápido. Markel Fernández le había entregado el relevo en cuarta posición, pero Guijarro, sin cuerpo para imponerse, se abría hasta la calle 3, volaba y empezaba la remontada.

En la tercera posta, su compañero Óscar Husillos ya defendía la tercera plaza y en el último tramo Bernat Erta maniobraba para ganar otro puesto sobre la misma meta. Su prodigioso golpe de cuello acabó por superar al belga Jonathan Sacoor, vigente campeón del mundo indoor de esto, que se equivocó por culpa de su confianza. Al final, este domingo, España se llevó la plata del relevo 4x400 sólo por detrás de Países Bajos y por delante de equipos especialistas como Bélgica, Gran Bretaña o Francia.

Como ya pasó el sábado con Paula Sevilla, la velocidad volvió a dar una alegría insospechada. El relevo largo español tuvo hace unos años una época de esplendor cuando el mejor momento de Husillos se unió a esa supernova llamada Bruno Hortelano y al oficio de Lucas Búa o Samuel García. El equipo disputó la final del Mundial de Londres 2017 y se quedó a un suspiro del oro en el Europeo de Berlín 2018. Pero luego se deshizo por varias razones. En este Europeo indoor, además, el cansancio de Iñaki Cañal, su mejor hombre, le había restado opciones al podio. Pero el empuje de Fernández, el pundonor de Guijarro, la experiencia de Husillos y la fe de Erta llevaron a la plata.

Fue la cuarta y última medalla de España en un Europeo indoor ideal para conseguir más. Por ser año post-olímpico y por la cercanía del Mundial indoor de Nanjing, en China, en muchos casos la gloria estaba más barata que de costumbre. La selección, además, había centrado sus esfuerzos en la cita así que la sensación de decepción era inevitable. Con el oro de Ana Peleteiro en el triple salto, la plata del relevo 4x400 y los bronces de Sevilla en los 400 metros y Lester Lescay en la longitud, España acabó en noveno puesto del medallero, algo lejos de sus aspiraciones. Dentro de dos años, en 2027, el Europeo indoor se celebrará en Valencia y los números tendrán que ser mejores.

Demasiados lamentos

Si acaso el consuelo es ese ranking por puestos que suma todos los puestos de finalista: ahí España terminó cuarta sólo por detrás de Gran Bretaña, Países Bajos y Francia. Hubo muchos cuartos puestos, demasiados, una cifra de récord. De hecho, este mismo domingo, sumó un cuarto puesto que durante unos minutos, aproximadamente media hora, fue un bronce.

En el relevo 4x400 femenino, el cuarteto formado por Sevilla, Eva Santidrián, Daniela Fra y Blanca Hervás terminó en cuarto puesto, pero el equipo ganador, Países Bajos, fue descalificado y las españolas llegaron a ser llamadas a la ceremonia de entrega de medallas. Un buen rato estuvieron ahí, frente al podio, que finalmente no fue el suyo. La tercera corredora neerlandesa, Cathelijn Peeters, había obstaculizado el paso de una rival británica y por eso fue sancionada, pero posteriormente reclamó y recuperó sus honores. Una desdicha más para España, que fue sólo la conclusión de una larga lista.

En la misma tarde, Marta García se cayó en la final de los 3.000 metros y, pese a su fuerza, sólo pudo terminar cuarta y Josué Canales se enzarzó a codazos con el neerlandés Ryan Clarke y terminó sexto en una final de los 800 metros que le encajaba al dedillo. En días anteriores hubo la lesión del saltador Jaime Guerra; Quique Llopis se lastimó en el calentamiento de la final de los 60 metros vallas; y entre otras cosas Abel Jordán en esas mismas vallas e Iñaki Cañal en los 400 metros se quedaron a un suspiro del éxito.