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Punto y aparte para Andrés Iniesta: "Todo ha sido como un cuento"

«Lo que vivimos de 2008 a 2012 se me antoja difícil que se vuelva a repetir», dice el héroe del Mundial 2010, que planea un futuro como entrenador.

Iniesta, con lágrimas, en su despedida.EL MUNDO (Vídeo) / Alejandro García | EFE (Foto)
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Andrés Iniesta no pudo evitar emocionarse. Ni, tampoco, que alguna que otra lágrima se asomara a unos ojos que han visto muy de cerca una época, tanto del Barça como del fútbol español, quizás del todo irrepetible. Por eso, no es nada raro que en el acto oficial de su despedida como futbolista no dudará en definir su etapa como una de esas historias que se les cuenta a los niños. «Todo ha sido como un cuento, he vivido lo máximo que puede vivir un futbolista profesional», confesó. «Nunca pensé que llegaría este día, nunca lo imaginé. Las lágrimas de hoy son de emoción, de orgullo, no de tristeza. Son de ese niño de Fuentealbilla que tenía el sueño de ser futbolista. Y lo conseguí, después de mucho trabajo y sacrificio, muchísimo esfuerzo y nunca rendirme», recalcó.

«El cuento empieza en el pueblo, en la pista del cole. Después, llegaron los primeros pasos en el Albacete, una etapa muy feliz, en esos campos de tierra, y con el Alba en Primera División. Aunque nunca jugué profesionalmente ahí,siempre he tenido dos equipos: el Alba y el Barça», apuntó. Sus buenas maneras hicieron que la entidad azulgrana llamara a su puerta. Y él no se lo pensó dos veces. «El viaje de mi vida es este, Fuentealbilla-Barcelona. Tengo la suerte de que estemos aquí las cuatro personas que lo hicimos, mis padres, mi abuelo y yo. Este viaje comporta todo, el trabajo, el sacrificio, la humildad, el esfuerzo... La Masia me cambió para siempre, fue el mejor lugar para potenciar los valores que hay que tener en la vida», rememoró.

Su despedida, cómo no, fue multitudinaria. Acudieron más de 350 invitados. Entre ellos, ex compañeros como Xavi o Piqué, el presidente azulgrana, Joan Laporta, el técnico del primer equipo, Hansi Flick, acompañado por jugadores como Gavi o Dani Olmo o Emilio Butragueño, en representación del Real Madrid. Otros no pudieron acudir, pero estuvieron presentes a través de mensajes en vídeo. Entre ellos, un Luis Enrique que le dio la asistencia de su primer gol en la élite. «Cuando lo vi, pensé "vaya, todos bajitos; como tengamos que ir a la guerra, va estar jodido"», señaló el actual técnico del PSG. En sus primeros días con los mayores, casi no abrió la boca. Algo muy diferente a lo que haría, años después, cuando el proyecto de Pep Guardiola estaba viviendo un arranque más que complicado.

«mis dos momentos más potentes»

«Estaba en mi despacho, pensando, y entró. Me dijo "vamos bien, Pep, el equipo entrena bien, estamos bien e irá bien". Con un punto de seis, en descenso, que viniera Andrés y dijera que todo iría bien, me dio un chute de energía muy grande. Siempre se lo agradeceré», señaló el artífice de unos años de éxitos en el Barça, a los que se sumarían dos Eurocopas y un Mundial, que Iniesta considera casi irrepetibles. «Lo que vivimos de 2008 a 2012 se me antoja difícil que se vuelva a repetir. En cuanto a títulos fue una salvajada, pero en el fútbol y en la vida nada es imposible», aseguró el ya ex centrocampista. Una etapa marcada por dos goles entre los que no puede elegir: el de Sudáfrica y el de Stamford Bridge. «Son mis dos momentos más potentes», aseveró.

«Mi camino es un agradecimiento muy grande a todas las personas que me he ido encontrando y la selección es otro nivel. Eres un elegido entre miles y tengo el honor y el privilegio de haber estado en la mejor época, con dos Eurocopas y un Mundial. Quiero hacer una mención especial a Luis Aragonés, a Del Bosque y a Julen Lopetegui, por todo el respeto que siempre me han tenido. Todo se resume con una foto, ese gol del Mundial, pero, como ya dije ese día, ese gol lo marcamos todos. La magia de todos lo hizo posible. Y Dani Jarque, desde donde nos pudiese ver, también ayudó», recalcó.

«Quiero formarme como entrenador»

El ex capitán del Espanyol, fallecido de un infarto, era uno de sus grandes amigos y al que dedicó el gol de la final del Mundial, ante Holanda en Johanesburgo. Iniesta quiso mandarle un fuerte abrazo al padre del malogrado capitán del Espanyol, José Luis Jarque, quien no quiso perderse tampoco su despedida como futbolista.

Su historia, el cuento del niño que cumplió el sueño de ser un gran futbolista, ha llegado a un punto y aparte. Porque, aunque haya colgado las botas, quiere seguir ligado al fútbol en el futuro. Con los proyectos de su empresa, sus academias y, también, desde los banquillos.

«Quiero formarme como entrenador. Soy cabezón e intentaré hacer un gran trabajo, no corriendo detrás del balón, sino desde otro lugar. Seguiréis escuchando cosas de mí», prometió. «Como habéis visto, los títulos sólo han salido brevemente. Toda la gente que me ha mostrado su cariño, su respeto, su amor, eso es lo que me llevo. Los futbolistas pasan, las personas quedan», se despidió. Es su punto y aparte.