- Música Ciberacoso, depresión y K-pop: el trágico final de Sulli
- Serie Lee Sun-kyun, protagonista de Parásitos, ¿un suicidio por honor?: "Su público no le perdonaría que hubiese infringido la ley"
- Cultura Soy coreano, ¿a qué quieres que te gane? El plan para convertir Corea del Sur en una superpotencia mundial
Las primeras noticias sobre la muerte de Kim Sae-ron no mencionaban nada sobre un suicidio. No hacía falta. Todo el mundo tenía claro cómo había muerto esta actriz de 24 años. Había muchos precedentes. Demasiados casos idénticos. Una joven estrella de la televisión, el cine o la música que se quita la vida porque no puede aguantar más el acoso en redes, las feroces críticas en los medios de comunicación y el constante escarnio por parte de youtubers que hacen negocio con el odio.
Corea del Sur, uno de los países con mayores tasas de suicidio entre los jóvenes, vuelve a pasar un examen de conciencia, otro más. La prensa local, la misma que durante años ha estado lanzando una ola de titulares sensacionalistas sobre el auge y caída de Kim, se pregunta estos días qué puede hacer la sociedad y los políticos para proteger a una exitosa generación que ha impulsado por todo el mundo el bum cultural surcoreano; una generación atropellada en muchas ocasiones por la despiadada histeria de fans que sobrepasan todos los límites, convirtiéndose muy a menudo en ciberacosadores. A lo que hay que sumar la extrema presión de una industria, la del k-pop y la de los k-dramas, que cultiva fenómenos a la misma velocidad que luego los deja caer cuando no cumplen con los rigurosos estándares morales.
Kim fue encontrada muerta en su apartamento de Seúl el pasado 16 de febrero. En el funeral, su padre culpó de su muerte a un conocido youtuber. "Sus vídeos le causaron una profunda angustia emocional", dijo el hombre señalando directamente al canal Behind_Master, que tiene más de 620.000 suscriptores y que lo dirige un polémico periodista que hizo carrera en la prensa rosa.
TELÉFONOS DE AYUDA
Detrás de un suicidio no hay nunca una única causa sino múltiples factores de tipo psicológico, biológico y social que aumentan el sufrimiento y con ello la vulnerabilidad y el riesgo. En la mayoría de los casos son muertes prevenibles.
Si usted o alguien de su entorno necesita apoyo emocional por conducta suicida llame al 024, en caso de crisis conecte sin dudarlo con el 112.
Tras la noticia de la muerte de Kim, el periodista reconvertido en youtuber, Lee Jin-ho, retiró de la cuenta los vídeos en los que criticaba todo lo que hacía Kim, a la que puso en su diana después de que la actriz tuviera un accidente en 2022 cuando conducía en estado de ebriedad. Estrelló su coche contra un transformador, dejando sin electricidad a varios negocios cercanos.
El fin de la carrera de Kim Sae-ron
Aquel incidente hundió a Kim en el mejor momento de su carrera, cuando estaba protagonizando hasta seis grandes producciones surcoreanas a la vez. Sus seguidores la dejaron de lado. También la industria. Los principales medios surcoreanos, según una búsqueda realizada por la agencia AP, habrían publicado en dos años hasta 2.000 noticias relacionadas con Kim, su accidente y su vida privada, que ha seguido atrayendo mucha atención y eso lo aprovechaban comentaristas como Lee, quien se inventaba frecuentemente noticias sobre ella.
Tras el accidente al volante, Kim fue apartada de series y películas. Comenzó a trabajar como camarera para llegar a fin de mes. De esto también se burló el youtuber Lee, que pidió a sus seguidores que fueran a la cafetería donde trabajaba la joven y que la insultaran. El año pasado, Kim iba a volver a actuar en una obra de teatro, pero cuando esta noticia se hizo público, la oleada de críticas en redes sociales provocó que abandonara el proyecto.
El problema del ciberacoso
Corea del Sur tiene un problema con el ciberacoso hacia las estrellas cuando estas caen en algún escándalo, sobre todo si son mujeres. El protagonista de la aclamada El juego del calamar, Lee Jung-jae, tuvo dos sonados accidentes por conducir borracho. Pero, a diferencia de Kim, él pudo continuar con su carrera. Esta desigualdad de género se refleja en la forma en que se manejan los escándalos. Los hombres famosos, tras enfrentarse a un breve escrutinio, se integran rápidamente, mientras que las mujeres suelen ser condenadas al ostracismo. En 2019, uno de los iconos entonces del k-pop, la cantante Sulli (25 años), muy criticada por abanderar la lucha feminista, se suicidó tras años de acoso en redes.
Un mes después de la muerte de Sulli, su amiga íntima Goo Hara, de 28 años y ex integrante del grupo Kara, fue encontrada muerta en su apartamento. Goo había denunciado a su ex novio por abusos sexuales. Él la chantajeaba con publicar videos sexuales filmados sin su consentimiento. Unas semanas después fue noticia la muerte de un cantante y actor llamado Cha In-ha (27 años).
"En el caso de Kim, ella estaba deprimida debido al constante ataque que recibía de los medios de comunicación y en los vídeos de YouTube", dice Kwon Young-chan, un psicólogo que en 2015 abrió en Seúl el primer centro de prevención del suicidio para celebrities. "Ella había estado recibiendo ayuda para tratar su depresión. Quería recuperarse, pero no dejaba de recibir mucho odio en las redes sociales y todos los intentos por reconstruir su vida seguían siendo objeto de un fuerte escrutinio". Cuando Kim empezó a trabajar en una cafetería, su principal crítico, el youtuber Lee, llegó a decir que el empleo era una farsa porque la actriz lo que quería era llamar la atención y recuperar la simpatía de sus seguidores.
Kim era famosa desde que tenía ocho años, cuando tuvo su primer papel protagonista en una película, Una nueva vida, y luego siguió triunfando con varios éxitos en taquilla. Aunque, en realidad, debutó como modelo en la portada de una revista cuando era un bebé de apenas 10 meses.
Obsesión por la perfección
Su caída a los infiernos tras el accidente de coche -por el que recibió una multa de 20 millones de wones, alrededor de 13.000 euros- la volvió tan impopular que las productoras llegaron a editar o eliminar escenas en series en las que aparecía, como Bloodhounds, un drama de Netflix de 2023.
La muerte de Kim ha vuelto a poner el foco en la obsesión que hay alrededor de la competitiva cultura surcoreana por la pulcritud, por mostrar una imagen pública perfecta. Las jóvenes artistas enfrentan una enorme presión para mantener una fachada impecable y lograr el éxito comercial.
"La forma en que nuestra sociedad desecha a quienes han cometido errores o se han quedado atrás, se parece a un gigantesco Juego del calamar", manifiesta Na Jong-ho, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Yale. "Lo último que leí sobre Kim fue un artículo que explicaba que estaba trabajando a tiempo parcial como camarera debido a sus problemas económicos. Recuerdo que, de repente, las reseñas sobre la cafetería donde trabajaba se llenaron de comentarios negativos. ¿Cuántas vidas tienen que perderse antes de que dejemos de imponer una vergüenza destructiva que no deja espacio para respirar?".
El suicidio de Kim es un nuevo toque de atención para una industria del entretenimiento que, de puertas para fuera, ha conquistado a millones de fans en todo el mundo, convirtiéndose en una fuente importante de orgullo nacional y poder económico, además de una de las mayores herramientas del soft power -poder blando- de Corea del Sur. De puertas hacia dentro, el suicidio de la joven estrella estrellada es otro recordatorio de la crudeza que se esconde tras una cultura que muestra muchas veces su cara muy tóxica.

