CRÓNICA
"No hay una mirada de Vox sobre mi tesis"

La traición de los compañeros de cervezas de Carlos H. Quero, la nueva estrella de Vox: "Me amputaron una amistad que valoraba"

El nombre del sustituto de Ortega Smith en el Congreso resuena con tensión en la Complutense. Su ascenso a la política nacional, en la que busca disputar la hegemonía de la izquierda en los barrios populares, le costó su puesto en el grupo de investigación de Historia Urbana. "No oculté nada. Mi entorno sabía cuáles eran mis ideas políticas"

Carlos H. Quero, portavoz adjunto de Vox en el Congreso en sustitución de Javier Ortega Smith.
Carlos H. Quero, portavoz adjunto de Vox en el Congreso en sustitución de Javier Ortega Smith.Javier LizónEfe
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«Estábamos horas juntos en seminarios, archivos, viajes, congresos, reuniones del grupo de investigación... Tomábamos cerveza los viernes y todo era tan normal. Unos votaban unas cosas, otros otras. La gente va forjando su postura sobre las cosas en función de la realidad, y la de hoy no es la del año 2016, la de 2017 ni la de 2018. Y eso no tiene nada de malo. No creo que hubiera nada de particular en que hubiera gente pensando diferente». De esta forma recuerda Carlos Hernández Quero (Madrid, 1990), doctor en Historia Contemporánea y valor al alza de Vox, sus cuatro años y medio como profesor-investigador en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Su nombramiento como portavoz adjunto de la formación en el Congreso en sustitución de Javier Ortega Smith ha sido visto por partidarios y detractores como un intento de dar mayor visibilidad a los nuevos perfiles de la organización en asuntos considerados «prioritarios para la sociedad española» como la «emergencia habitacional». Quero tendrá que disputar la hegemonía de la izquierda en los barrios populares y para ello es clave su formación en el grupo de investigación de Historia Urbana, el mismo del que fue expulsado al conocerse que había sido elegido diputado por Málaga en 2023.

«Se me dijo abiertamente que no era compatible ser miembro de ese grupo de investigación y ser de Vox», resume con respecto a su salida, un acontecimiento que todavía colea en la Ciudad Universitaria de la Complutense. El runrún en la universidad es que Quero «ocultó» su simpatía por el partido de Abascal durante su etapa como investigador. «La ruptura entre el sucesor de Ortega Smith y sus compañeros académicos, muchos de ellos cercanos al PSOE y Más Madrid, se consumó en las elecciones de 2023, cuando quienes habían compartido docencia e investigación con él comprobaron que salió como diputado de Vox . Personas que estuvieron a su lado en determinados espacios académicos aseguran que fue un escándalo. Algunos excompañeros del entorno universitario incluso subrayan que nunca se imaginarían que podría hacer "declaraciones tan racistas y homófobas"», escribe al respecto Diario Socialista.

El político lo niega enérgicamente. «No oculté nada. Todas las personas de mi entorno sabían cuáles eran mis ideas políticas, que no eran necesariamente las ideas políticas de Vox: eran las que tenía ante las circunstancias del momento y que me llevaban a debatir de forma sana y animada con la gente sin que hubiera ningún problema con ello, como es natural en una sociedad plural y abierta», afirma a Crónica.

"Una buena experiencia"

Quero estuvo cuatro años y medio como profesor-investigador mientras preparaba su tesis doctoral en la UCM, donde previamente había cursado un máster y había sido becario en un grupo de investigación. «Tuve una muy buena experiencia durante toda mi trayectoria académica dentro de ese grupo de investigación, que es además uno de los más brillantes que ha habido y que hay en España actualmente, con algunas de las mentes más privilegiadas para entender los fenómenos de transformación social que hay a finales del XIX y principios del XX en el entorno urbano», afirma.

Su tesis doctoral es considerada una «lectura imprescindible» para quienes deseen conocer las dinámicas urbanas de las capas sociales más desfavorecidas incluso por quienes se encuentran en las antípodas del pensamiento político de Vox. Actualmente se encuentra en proceso de edición para su publicación en una de las editoriales de Historia más prestigiosas del país y al propio autor le gustaría que «no quede manchada por ninguna valoración actual sobre lo que yo diga, haga o pronuncie en mis discursos, que evidentemente son posteriores a todo ese trabajo».

«No hay una mirada de Vox sobre mi objeto de estudio, hay una mirada académica desde el prisma de la historia urbana y la historia cultural de la política», explica en referencia a su tesis, titulada El desborde de la ciudad liberal: cultura política y conflicto en los suburbios de Madrid (1880-1930). El estudio fue dirigido por Luis Enrique Otero Carvajal y Rubén Pallol Trigueros, directores del grupo de investigación del que fue expulsado en 2023.

Carlos H. Quero, durante su época en la Universidad Complutense de Madrid.
Carlos H. Quero, durante su época en la Universidad Complutense de Madrid.

Pallol, con quien Quero ha firmado un artículo y dos obras colectivas, tiene un puesto destacado en los agradecimientos del texto. «Conocer a Rubén cambió mi rumbo y mi perspectiva. Me sedujo su manera de dar clase. Me atrapó la facilidad con la que brotaban ideas de su mente. Me cautivó su espíritu crítico. Desde entonces he trabajado bajo su supervisión. Merced a esa experiencia he podido comprobar que Rubén no solo vive su oficio con pasión, también tiene una capacidad sin igual para obtener lo mejor de sus alumnos y elevarlos», escribió Quero. Para el resto de sus compañeros también tiene palabras de aprecio. Este suplemento ha contactado con ellos, pero ninguno ha querido hacer declaraciones sobre su relación con el político madrileño.

«Mi agradecimiento para quienes me formaron y me instruyeron», repite en la actualidad. «Mi profunda decepción por la forma en la que quisieron resolver mi salida y por haberme visto amputado de una amistad que valoraba. Ese grupo no era sectario y no merece ser señalado como tal aunque luego se haya comportado así», añade. Quero terminó su tesis en 2020. En los tres años siguientes continuó como investigador adscrito al grupo de Historia Urbana. Ya no tenía docencia y no formaba parte de la UCM, pero siguió produciendo y publicando. En su currículo académico figuran libros, capítulos de libros, artículos y presencia en congresos y seminarios como La política a ras de suelo. Politización popular y cotidiana en la época contemporánea. Siglos XIX-XX, celebrado en 2021.

«Tenía mi trabajo fuera, pero contribuí al desarrollo del grupo y al avance de la investigación con un ratio de publicaciones equivalente al de algunos miembros que continuaban en la universidad. Aunque estuviera formalmente como profesor, no había ningún argumento sobre mi productividad o sobre mi vinculación al mundo académico para justificar mi baja», defiende.

Discursos e ideas para Abascal

En ese periodo, Quero dedica parte de su tiempo a trabajar en el entorno de Santiago Abascal «con ideas y discursos», pero afirma que tanto su director de tesis como los más cercanos «lo sabían» y no había ningún problema. «A nadie se le escapa que las facultades de Humanidades están muy politizadas, sobre todo en una línea de izquierdas, pero yo no tenía ningún problema con ello». La cosa estalló tras su elección como diputado.

«Algunos entendieron que aquello podía perjudicarles: el mundo académico tiene sus cuitas, sus rencillas, sus rollos entre profesores. Y esto podía convertirse en algo que fuera aprovechado o utilizado por otros profesores y otros grupos de investigación para malmeter contra el mío. Creo que eso pudo servir como factor para tomar la decisión que se tomó», lamenta. Pero también tiene constancia de que «hubo gente a la que aquello le resultaba absolutamente horrible, no ya por el hecho de lo que pudieran pensar o utilizar los demás, sino por el hecho en sí. Que fuera diputado de Vox era algo que entendían que no podía coexistir con ese grupo de investigación».

La dirección de Historia Urbana fue la que solicitó su baja voluntaria. Al negarse, lo «largaron». «Paradójicamente, el grupo está dirigido por un catedrático que, entre otras cosas, tiene como una de sus grandes publicaciones el estudio de la censura y la represión en la universidad con Franco, es decir, cómo durante el primer franquismo se limpian a un montón de profesores republicanos y los quitan del acceso a la docencia», destaca Quero.

Pese a su expulsión, Quero recuerda con nostalgia su paso por la Complutense. Decía ser «un estudiante de doctorado con inquietudes filosóficas, políticas» que «en algunas cosas estaba más próximo a mis compañeros y en otras menos». Debatía con ellos en «un entorno sano y saludable» de temas como el procés, la inmigración, los barrios o las costumbres.

«Frente a la imagen interesada que alguno pueda querer hacerse ahora mismo, lo cierto es que lo que viví durante mi época como estudiante y doctorado, en la que fui representante de alumnos, fue un ambiente normal y corriente. La gente podía decir lo que le apeteciera. Éramos gente que estaba ahí para hablar de investigación y para hablar de historia, para entender cómo era y por qué actuaba así la gente en el pasado», afirma.

«Estábamos centrados en cuestiones de historia social y urbana, alejadas de los grandes conflictos histórico-político-ideológicos que hay en la academia que tienen que ver con la interpretación de los años 30 y de la crisis de la Segunda República, que sí ha tenido una interpretación desde algunas posturas que se ha convertido en hegemónica y que ha servido para disparar sin argumentos estrictamente académicos e historiográficos contra aquellos que opinaban distinto», considera.

El portavoz de la Comisión de Vivienda y Agenda Urbana del partido de Abascal no tiene «ninguna intención de señalar a ningún compañero o excompañero» suyo relacionado con Más Madrid o el PSOE. «Los aprecio mucho en lo personal y en lo intelectual. No quiero que nadie se vea señalado, ni que ahora tenga que sufrir una turba como las que he sufrido por parte de los que piensan como yo. Si uno trabaja para Más Madrid e investiga, tiene todo el derecho del mundo a hacerlo, como también lo tenía yo». Quero sí indica que, en fases anteriores a su entrada en el grupo de Historia Urbana, éste efectuó «un trabajo abierto con la Fundación Pablo Iglesias durante muchísimos años sin que eso supusiera ningún problema». La fundación estaba dirigida por Rafael Simancas, exsecretario general del PSM-PSOE y actual Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y Asuntos Constitucionales.

'Podemita' y 'falangista'

A Quero le han llamado podemita y seguidor de José Antonio Primo de Rivera. Según su declaración de bienes, tiene una participación en la Librería-Taberna Casamata en Chamberí, donde se organizan cursos sobre la historia del pensamiento de derechas. Le han criticado exdirigentes de Vox y han tildado sus estudios de «fascistas». «Quien me pueda acusar de ofrecer una lectura revisionista o indulgente con el fascismo no ha leído absolutamente nada de lo que he escrito sobre el fascismo», se defiende. Sus líneas de investigación han sido historia social, cultural y urbana, pero trató a «los intelectuales y el fascismo» en su trabajo final de carrera. «Fue en el último año de licenciatura. Se llamaba académicamente dirigido y lo que hice fue un estado de la cuestión de qué es lo que se había investigado y producido hasta el momento sobre el cruce entre intelectuales y fascismo. No era un trabajo interpretativo, sino de recuperación y de recopilación de todo lo que se había hecho», asegura. . Titulado El siglo XX. El siglo de los intelenctuales y fascismo en la españa de preguerra. Un primer balance, consta de 167 páginas y fue dirigido por Antonio López Vega.

«Fue un trabajo que, como mi tesis, mereció la máxima calificación y el aplauso y la celebración por parte de algunos de los principales investigadores del fascismo en España, uno de los cuales, el más famoso, posee unas ideas y trayectoria política que le vinculan a la extrema izquierda. Puedo garantizar que, de ninguna forma, había ningún trato indulgente o favorable al fascismo. El texto está ahí disponible para quien quiera leerlo», dice.

El investigador sí defiende que es compatible tener una visión «conservadora del mundo» con «una sensibilidad social». «No me estoy inventando nada, es que la propia tradición conservadora en España desde finales del siglo XIX ha sido exactamente eso: una manera de entender el mundo que no deja a nadie atrás, que quiere construir comunidad y hacerlo respetando lo que la gente siente y piensa: sus costumbres, sus tradiciones. Apela a una idea de justicia y cohesión social que no puede permitir que exista ni maltrato a los vulnerables, ni condiciones de desigualdad profunda, ni unas bases materiales de existencia que hagan que los que menos tienen se queden siempre abajo y sin posibilidad de prosperar», sostiene.

Lejos de «debates sectarios», Quero asegura «tener amigos y familia de todo tipo, que vota mil cosas distintas». «Me parece que eso es una virtud. No necesito que mis amigos piensen lo que pienso yo, son mis amigos que es algo mucho más importante. Me niego a creer que no podamos tener allegados con ideas distintas. Eso te lleva a una burbuja que te hace no entender cómo es el país y la sociedad».