Hay un momento en la relación entre Alvise Pérez y los eurodiputados Diego Solier y Nora Junco que lo cambia todo. Mucho antes de que el líder de Se Acabó La Fiesta les acusase de haber sido comprados por un lobby armamentístico, fuentes cercanas a la formación señalan a Crónica que la ruptura comenzó con «el maletín». Se refieren a los 100.000 euros que el empresario de criptomonedas Álvaro Romillo asegura que entregó, presuntamente, a Alvise Pérez para colaborar en su campaña electoral y que han provocado que el Tribunal Supremo acepte investigar un posible delito de financiación ilegal.
«Ese maletín lo cambió todo y ya se empezaron a oler cosas muy feas», inciden estas mismas fuentes. La supuesta financiación ilegal llegó a la Audiencia Nacional en octubre como paso previo al Supremo, pero antes el propio empresario había enviado un escrito a la Fiscalía asegurando la entrega de ese maletín con 100.000 euros. «Tras eso, los dos eurodiputados insistieron en entrar en ECR», completan. La entrada en la formación europea de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, se completó en diciembre, y Solier y Junco accedieron como «miembros individuales». «Su llegada refuerza el compromiso con la libertad económica, la soberanía, el gobierno ágil y la buena gobernanza», afirmaron en el partido europeo.
Pero Alvise se quedó fuera, y desde la propia formación apuntaron a sus problemas con la Justicia. «Estamos al corriente de las investigaciones policiales en curso que implican a Alvise Pérez», apuntaron en ECR de manera muy clara. El líder de SALF, que siempre se ha erigido como azote de la corrupción, rechazó esta acusación y afirmó que «la Comisión de Ética confirma que las declaraciones fiscales de los últimos tres años son ejemplares». Y, además, vendió la incorporación de Junco y Solier como una «delegación española en ECR», algo difícilmente compatible con la incorporación en calidad de «miembros individuales» que el grupo de Meloni subrayó.
La brecha entre ambas partes, sin embargo, ya estaba abierta. Y no hizo más que agrandarse cuando Solier y Junco comenzaron a reunirse con representantes del Partido Popular y PSOE en Europa. Fuentes conocedoras de los encuentros los enmarcan dentro de una actividad parlamentaria normal. No para entrar en las filas de estas formaciones, o no necesariamente, sino para tener una relación lo más cordial posible. El problema es que esos dos partidos han sido objeto de críticas muy duras por parte de Pérez.Dos de sus bestias negras, lo que no hizo más que aumentar la distancia e incluso el enfrentamiento.
A ello hay que sumar la escasa relevancia que Alvise tiene en el Parlamento Europeo, institución a la que ha intentado menospreciar mediante diferentes vídeos y publicaciones a pesar de que cobra unos 8.000 euros al mes de la misma, más unas dietas que rondan los 5.000 euros. «Recuerda un poco al caso de Carles Puigdemont, que generaba mucho ruido en España pero que aquí estaba sentado en el gallinero y nadie le hacía mucho caso», explican fuentes parlamentarias a este suplemento, que hacen una clara distinción entre la reputación del ex asesor de Ciudadanos y de la que gozan Solier y Junco. Y recuerdan también el momento en el que el líder de SALF fue multado con 700 euros por incumplir las obligaciones de transparencia y no declarar todos sus ingresos. La cifra, evidentemente, no es muy relevante, pero el hecho de que la propia presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, lo anunciase antes de un pleno y señalando directamente a Pérez fue muy relevante.
Las acusaciones de Alvise de esta misma semana han sido, por lo tanto, el último paso de ese fin de fiesta. «No sé si ha venido un lobby y me ha comprado un diputado mío», aseguró en el podcast Eclécticos Worldwide después de que tanto Solier como Junco votasen a favor de medidas para el rearme de Europa. «Yo sé lo que voto yo, yo he votado en contra. Alguno ha votado a favor. ¿Qué hago? Me encantaría que diera explicaciones. A mí no me las ha dado. ¿Qué hago? ¿Sabéis lo fácil que es que te compren? Que te viene un lobby armamentístico a cenar contigo y te deja un maletín al lado, que por esto ha habido tantos detenidos, y se levanta, y se va, y tú no les dices: 'Oye, que se te ha olvidado aquí el maletín'. Se asume que vas a votar lo que te han dicho porque en ese maletín hay un kilo», aseguró este mismo martes.
Y todavía más. «Si yo he hecho campaña electoral por toda España diciendo no y tú votas a favor, estás traicionando a 800.000 españoles. Perseguidles y pedidles explicaciones. Y si tenéis que gritarle en un bar que eres un criminal, que eres un corrupto y que has votado a favor del rearme, tenéis que hacerlo vosotros, porque no lo puedo hacer yo, lo tiene que hacer la gente que nos ha votado», añadió.
Junco y Solier reaccionaron desmarcándose totalmente del partido y amenazando con acciones judiciales. Contactados por este suplemento, ambos han declinado hacer declaraciones. Al mismo tiempo, Alvise ha seguido atacando con dureza especialmente a Solier, a quien consideraba su número 2 y al que eligió por su «independencia» y «currículum». Valenciano, es ingeniero técnico y ha desarrollado su carrera en grandes empresas a nivel nacional e internacional.
«Quien piense que, como líder de SALF, voy a callarme porque sea uno de los más de 60 candidatos de nuestra propia lista de electores, está muy equivocado. Yo no entro en política para cubrir al que nos falle, porque entonces no cambiaremos nada y seríamos como todos los demás. Vamos a usar a Diego Solier como ejemplo de lo que le ocurre a la gente que, sin ser votada por nadie, se aprovecha de un acta para traicionar al votante», apuntaba en su perfil de X, mientras que en Telegram acumula diferentes publicaciones sobre esta cuestión y la «traición» de sus eurodiputados.
«Consideran que Alvise ha perdido sus principios», retoman para finalizar desde el entorno de la formación y en alusión a la clara ruptura. A Solier y Junco les atrajo el proyecto y el equipo que Pérez tenía detrás, pero consideran que todo eso ha quedado borrado por «el maletín».

