Dos años se cumplen del pavoroso incendio en el edificio del barrio de Campanar de Valencia en el que murieron diez personas y la esperanza se abre paso. Las obras de rehabilitación que arrancaron el pasado mes de julio han acabado con el esqueleto ennegrecido y los vecinos esperan poder recuperar sus hogares a finales de este año, después de que las aseguradoras se hagan cargo de una rehabilitación que costará alrededor de 20 millones de euros.
Muchos recuperarán su cotidianidad después de haberlo perdido otro aquel 22 de febrero de 2024 en el que, a diferencia de diez de sus vecinos, al menos salvaron la vida. En recuerdo a las víctimas se ha celebrado este domingo un acto en un parque junto al edificio, al que han asistido miembros de la corporación municipal, encabezados por la alcaldesa María José Catalá, el vicepresidente segundo de la Generalitat, Pepe Díez, y la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé.
La investigación sobre el origen del fuego concluyó que se había originado por un fallo accidental en un circuito eléctrico, por lo que el Juzgado de Instrucción número 9 de Valencia decretó el archivo de la causa que, pese al recurso de familiares de algunas de las víctimas, fue ratificado por la Audiencia de Valencia.
Cerrado el capítulo judicial, el Ayuntamiento de Valencia concedió la licencia para la rehabilitación en un "tiempo récord", según destacó la alcaldesa, y las obras comenzaron en septiembre con una previsión de duración máxima de 18 meses.
Este incendio, que conmovió a toda la ciudad y en el que se observó con especial virulencia cómo se consumía la fachada, ha provocado cambios normativos en la ciudad que la alcaldesa María José Catalá pide que se recojan en el Código Técnico de la Edificación. "Nosotros hemos tomado medidas en nuestra ordenanza de licencias con la incorporación de una ficha de intervención operativa a la que tendrán acceso los bomberos", explicaba este domingo Catalá que, además de realojar con celeridad a los afectados, bonificó el 95% del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) a las comunidades de vecinos que rehagan su fachada y eliminen materiales como el que se instaló en el edificio de Campanar. 68 comunidades con el mismo riesgo que la de Campanar ya lo están desarrollando.
En el caso de estos dos bloques, Catalá destacó su fuerza para seguir siendo comunidad. "Sus sabias decisiones van a convertir este edificio en un edificio modélico en cuanto a medidas de seguridad, que posiblemente sirvan como ejemplo para otras comunidades y para otro tipo de edificación mucho más segura", aseguró.
El presidente de la Asociación de Propietarios, Enrique Salvador, considera que el edificio es "símbolo de lo que podemos hacer cuando permanecemos unidos". "Aquel día lo cambió todo. En cuestión de horas perdimos nuestras casas, pertenencias, nuestra normalidad. Perdimos la seguridad de lo cotidiano, la tranquilidad que da el hogar, y durante mucho tiempo convivimos con la incertidumbre, con las preguntas sin respuesta, con el miedo a no saber cuándo ni cómo podríamos recuperar nuestras vidas", explicó cuando tomó la palabra en el acto.
"Pero hubo algo que no perdimos. No perdimos nuestra dignidad, ni la identidad como comunidad, ni la capacidad de levantarnos, y si algo ha definido estos dos años, ha sido la fuerza de esta comunidad. Hemos tenido que ser pacientes cuando todo parecía lento. Hemos tenido que ser fuertes cuando todo parecía incierto. Hemos tenido que mantener la calma cuando lo más fácil habría sido rendirse. Mantenemos la memoria intacta y el respeto eterno a quienes ya no están", reconoció.


