Dicen las malas lenguas que si el PSOE valenciano perdió la posibilidad de gobernar la última gran institución que le quedó tras las elecciones de 2023 -la Diputación de Valencia- fue por culpa de Rebeca Torró (Ontinyent, Valencia, 1981). A la elegida por Pedro Sánchez para relevar a Santos Cerdán como secretaria de Organización del PSOE nunca le perdonó su antiguo jefe en Ontinyent que antepusiera su lealtad al partido antes que a él. Porque en junio de 2018, Torró se apartó de la sombra de corrupción que entonces proyectaba el presidente socialista de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez. Eso sí, en su etapa como consejera del Gobierno de Ximo Puig adjudicó contratos a una de las empresas señaladas en la trama de Cerdán.
Rodríguez hizo pagar al ex presidente valenciano Ximo Puig que le dejase tirado cuando le detuvieron por un presunto caso de corrupción que luego quedó en nada. El alcalde socialista de Ontinyent vio entonces como la que fue su mano derecha se puso del lado de Puig en su decisión de defenestrarlo. El entonces líder del PSOE valenciano premió a Torró ascendiéndola primero a secretaria autonómica en el Gobierno valenciano y, más tarde, nombrándola consejera de Política Territorial y portavoz del PSPV-PSOE en las Cortes cuando el PP de Carlos Mazón desembarcó en la Generalitat. Hasta que Pedro Sánchez la llamó para ser secretaria de Estado de Industria.
Jorge Rodríguez nunca perdonó a Ximo Puig el ascenso de Torró y se tomó la venganza entregando -ya desde su nuevo partido- la Diputación de Valencia al PP en 2023. Pero el episodio sirve para definir a quien tomará las riendas de una Secretaría de Organización manchada por la corrupción. Quienes conocen bien a Torró dicen de ella que es fiel a su partido, incluso por encima de intereses personales, a pesar de que siempre se ha movido paradójicamente por libre. Hasta el punto de que parte de su equipo de confianza lo integran personas procedentes de las filas de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana. Fuentes socialistas admiten que, de hecho, esta es ahora su gran ventaja: no tiene lastre orgánico.
Decidida y resolutiva, Torró ha sabido manejarse bien entre los entresijos del PSPV-PSOE. Siempre de la mano del oficialismo, pero nunca vinculada estrechamente a ninguna de las familias que históricamente se han disputado el poder en la federación valenciana. Pero, sobre todo, de Torró se destaca su capacidad de gestión en cada uno de los ámbitos o departamentos en los que ha caído.
La pandemia la confirmó para Puig como una gran gestora. La crisis por el coronavirus pilló a Torró como secretaria autonómica de Economía. La suerte quiso que, con el caos de las primeras semanas en el que todas las administraciones peleaban por conseguir mascarillas y material de protección en el mercado exterior, Torró conociese a un empresario chino. Se trataba de Chen Wu Keping, dueño de la empresa Comité Textil que tenía negocios en Ontinyent.
Torró medió para adjudicar a Keping el mayor contrato de la Generalitat durante la pandemia, que se suscribió por la vía de emergencia: 31,5 millones que permitieron a la Comunidad Valenciana adelantarse a otros gobiernos autonómicos y ver aterrizar los primeros aviones procedentes de China con material. El PP, sin embargo, denunciaría luego los sobrecostes.
Durante su etapa al frente de la Consejería de Política Territorial, entre mayo de 2022 y julio de 2023, se dieron adjudicaciones a Levantina de Ingeniería y Construcción SL, una de las empresas de la trama de corrupción que salpica ahora al PSOE. Uno de los contratos, con fecha de octubre de 2022, se adjudicó por 1,1 millones de euros para la permeabilización ciclopeatonal de la autovía CV-35 en el término municipal de San Antonio de Benagéber (València).
En febrero de 2023 se adjudicaron las obras del proyecto para el Puerto de Santa Pola por 576.000 euros. El mayor contrato, en todo caso, es el que hereda Torró de su antecesor, Arcadi España -hoy secretario de Estado de Política Territorial- pero que se formaliza bajo su mandato: la ejecución de las obras del proyecto de construcción de paso inferior Avenida Beniardá en Benidorm, por 5,2 millones.
Pero el trabajo en la sombra de Torró, además, fue clave para que Puig se apuntase también el tanto de la llegada de la gigafactoría de Volkswagen a Sagunto. Sobre todo teniendo en cuenta que en el socialismo valenciano había quien lamentaba la nula ayuda de Pedro Sánchez en este tema. Es más, desde el ximismo se apuntaba que el Gobierno no apostaba por Valencia para la fábrica de baterías.
En el sector empresarial de la Comunidad Valenciana también se habla en términos positivos de la gestión de Torró, que se implicó, ya desde el Gobierno de España, para aprobar el mecanismo RED con el que dar oxígeno a Ford Almussafes. En este sentido, en el PSPV de Diana Morant se valora especialmente su sensibilidad con la Comunidad Valenciana.
No es una cuestión menor, teniendo en cuenta que la federación valenciana ha vivido años de guerra fría con la Secretaría de Organización del PSOE. José Luis Ábalos trató de hacer la vida imposible a Puig, que en un principio no se alineaba precisamente con el 'sanchismo'. Fuentes socialistas señalan que Santos Cerdán siempre se puso de perfil con el PSPV, pues era conocida su buena relación con otro exponente del sanchismo en la Comunidad Valenciana como Alejandro Soler, el diputado alicantino que no siempre ha estado alineado con Ximo Puig.
Por tanto, la noticia de que Torró será la nueva responsable de Organización en el partido ha sido acogida con enorme satisfacción en el PSPV-PSOE. No sólo porque la federación valenciana vuelve a tener protagonismo en el seno del PSOE, sino porque se da por hecho que Torró tendrá más que sensibilidad con las cuestiones internas valencianas. El PSOE valenciano saca pecho ahora, por primera vez en años, de tener a tres mujeres al frente: Diana Morant como ministra y secretaria general del PSPV, Pilar Bernabé como delegada del Gobierno y ahora Rebeca Torró como nueva secretaria de Organización.
La paradoja es que cuando el PSOE enterró definitivamente el abalismo, el ximismo -aunque sin Ximo Puig- acudió en auxilio de Sánchez y es ahora cuando vuelve al centro del poder.

