- Política Camps reta a Mazón y amaga con disputarle el liderazgo del PP valenciano: "Un Gobierno sin partido no subsiste"
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Francisco Camps irrumpió ayer en el Veles e Vents de la Valencia de la Copa América -la que consiguió su añorada Rita Barberá- al ritmo de I will survive. El ex presidente de la Generalitat se reivindicó como el superviviente que es tras superar un calvario judicial de 15 años. Y lo hizo en un claro desafío al poder de Carlos Mazón, que ha bordeado el abismo por su papel el día de la dana. Pero el acto que congregó este sábado a más de un millar de personas -y a toda la vieja guardia del PP valenciano- no sólo incluyó en el repertorio musical el himno de los supervivientes. También se cantó «¿Qué será, será? ¿Qué será de Valencia, qué será?».
Los fieles de Camps quieren que sea el próximo presidente del PP valenciano. «¡Presidente, presidente!», coreaban. «Voy a ser lo que queráis», respondía Camps. Pero fuentes próximas al ex presidente, que le han ayudado en la organización del acto, admitían ayer que lo que se busca sobre todo es forzar a Génova a mover ficha. Que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, deje caer a Mazón.
En su discurso, Camps no mencionó ni una sola vez a Mazón por su nombre -no habla con él desde la dana-, si bien dejó claro que «obviamente» apoya la gestión de la Generalitat. Otra cosa es el partido, dijo, para dejar entrever que, llegado el momento, estaría dispuesto a coger las riendas del PP valenciano. Es decir, Camps se ve a sí mismo como alternativa a Mazón.
Desde su entorno no descartan que pueda postularse en el próximo congreso regional que Génova ha aplazado de momento a 2026. Ahora bien, las fuentes consultadas también admiten que es difícil que pueda lograrlo. Pero de lo que se trataba ayer, insisten, es de hacer visible el malestar interno con Mazón. En privado, las críticas a la gestión del presidente de la Generalitat eran muchas y duras.
Camps no fue más allá de ofrecerse para «devolver a los valencianos el gran PP» de las mayorías absolutas. Ahora bien, lo que sí logró fue una exhibición de fuerza -si se le dio por muerto, ahí sigue- y, sobre todo, sacar por primera vez a escena el descontento interno con la deriva del PP de Mazón.
El ex presidente, de hecho, se propone aglutinar a los descontentos con el actual jefe del Consell. Porque en el Veles e Vents se lamentó ayer, sin paños calientes, la situación que atraviesa el partido. «La debilidad es evidente», decía Fernando Villalonga, reconocido ex consejero con Eduardo Zaplana.
La que subió al escenario justo antes de hacerlo Camps fue la ex alcaldesa de Alicante. Sonia Castedo, quien recordó que es «una de esas personas a las que el partido trató mal», no pudo ser más clara a la hora de señalar el objetivo de los que quieren convertir a Camps en presidente: «Queremos ser el partido fuerte que fue el PP y que ya no es». «Sin nosotros, España nunca será del PP», advirtió, en lo que puede interpretarse como un mensaje a Génova. No en vano, los seguidores de Camps han pedido la celebración este verano del congreso regional conforme marcan los estatutos, sin que la incógnita sobre el futuro de Mazón se haya despejado todavía.
Camps, mientras tanto, se ofrece para protagonizar el futuro del partido: «Cuando se va con Paco Camps, se va con el mejor PP», dijo al ser preguntado por si le gustaría volver a presidir el partido. Camps se cuidó mucho de no esbozar ni una crítica sobre la labor del Gobierno autonómico de Mazón. Sin embargo, sí tuvo reproches duros sobre el momento delicado que lastra al PP y, sobre todo, sobre su política de pactos con Vox.
«En Valencia podemos perder la Alcaldía y nos dicen cómo tenemos que hacer las cosas en el Gobierno autonómico», lamentó. Camps se refería así a la crisis de gobierno a la que se enfrentó la alcaldesa María José Catalá por culpa de Vox y al pacto presupuestario con los de Santiago Abascal, que está condicionando las políticas de la Generalitat. «No nos lo merecemos. No quiero un PP preso de otros partidos», reiteró, para reivindicar al PP -el suyo- de las grandes victorias electorales.
Y ahí estaban aplaudiéndole un centenar de ex alcaldes o los ex presidentes de las diputaciones de Valencia y Castellón, Alfonso Rus y Carlos Fabra. «En dos años volveremos a ganar por mayoría absoluta», prometió Camps, quien advirtió de que el PP «no puede estar despegado de la realidad». Porque, según apuntó, «un partido sin Gobierno puede subsistir, pero un Gobierno sin partido no subsiste».
«Estoy a disposición de un partido que pretende volver a ponerse en marcha. Si significa lo que significa, significa lo que significa», soltó al más puro estilo Mariano Rajoy. «Como habéis venido a decirme que vamos hacia delante, vamos hacia delante».

