Mientras el presidente de la Generalitat, el popular Carlos Mazón, sellaba su pacto exprés con Vox para conformar el Gobierno de coalición autonómico, María José Catalá recuperaba también para el PP el Ayuntamiento de Valencia pero orillando al partido de Santiago Abascal. Es más, el portavoz de Vox en el consistorio, Juanma Badenas, le reprochaba en el pleno de investidura su "gobierno amoral" en minoría. Pasadas las elecciones generales, Catalá ha desvelado la estructura del nuevo gobierno municipal, en el que sigue sin dar entrada a Vox.
Eso sí, Catalá ha reconocido a este partido como su "socio preferente", a pesar de que sobre el papel no hay ningún acuerdo formal que garantice a los 13 concejales del PP el apoyo de los cuatro de Vox para sacar adelante las iniciativas por mayoría absoluta. La realidad es que Catalá se convirtió el 17 de junio en alcaldesa porque el PP fue la lista más votada el 28-M. Su intención, de momento, sigue siendo gobernar en minoría y tratar de buscar acuerdos puntuales con la oposición.
Al menos, "de momento", como se ha encargado de puntualizar este miércoles el portavoz de Vox. "De momento lo único que estamos haciendo es apoyar aquellas cuestiones que nos parecen razonables de las que se están planteando, únicamente para la buena gestión de los intereses de los valencianos, pero de momento Vox no está en el gobierno", ha señalado Badenas.
Aun así, los guiños de Catalá hacia Vox han sido varios hasta la fecha, comenzando por los sueldos. El portavoz adjunto del grupo socialista, Borja Sanjuán, ha criticado que "han empezado poniéndose de acuerdo en lo que a las derechas más le interesa siempre, que son los salarios". "La mayor prueba de que Vox va a formar parte de este gobierno es que la señora Catalá le ha puesto a todos los concejales de Vox el sueldo máximo pese a estar formalmente en la oposición", ha subrayado Sanjuán, pues la alcaldesa les ha otorgado la dedicación exclusiva aun sin tener competencias de gestión.
El segundo guiño, que también ha indignado a la oposición, es ubicar a Compromís y a PSOE fuera del edificio consistorial pero no a Vox. Para Catalá, esto es "bastante coherente", ya que cede metros cuadrados a los partidos según su número de concejales.
De esta manera, los socialistas tendrán "una planta completa" y "tres baños" además de una sala de reuniones de "casi 50 metros cuadrados" a compartir con Compromís, mientras que este grupo dispondrá en el mismo edificio, de "una planta entera" y "dos despachos". Desde Compromís y PSOE, sin embargo, se ha puesto el grito en el cielo, ya que es la primera vez que la oposición sale del edificio principal, lo que se entiende como un intento de dificultar sus tareas de fiscalización. En palabras del portavoz de Compromís, el ex alcalde Joan Ribó, es "bastante intolerable que se nos saque de esta casa porque somos parte electa del gobierno municipal".
Por otro lado, cambian también los nombres de algunas concejalías, como la de Derechos LGTBI, que ahora formará parte de la delegación de Igualdad. La primera edil ha negado que esto tenga que ver con el hecho de que Vox sea su "socio preferente" y, por tanto, se haya cedido a una de sus exigencias. Según Catalá, se han "renombrado" algunas concejalías porque "había algunas con nombres que eran difíciles de poner en una tarjeta".
"Hemos hecho las cosas como hemos considerado, adoptándose a nuestras necesidades y a lo que pensábamos que era nuestra forma de llevar el Ayuntamiento", ha subrayado. En este sentido, de la nueva estructura del gobierno municipal, que se divide en diez grandes áreas, destaca una que recaerá directamente en Alcaldía para coordinar Grandes Proyectos, Turismo, Innovación e Inversiones.
Al frente de las concejalías estarán los 13 concejales del PP, que en la mayoría de los casos llevarán más de una delegación. El nuevo gobierno crea una dirección general de personas con Discapacidad, que dependerá también de Alcaldía, y una oficina de Bienestar Social dentro de la delegación de Sanidad y Consumo. Las delegaciones de Movilidad y Seguridad Ciudadana estarán dentro de una misma área y dispondrá de un director general de Movilidad.
La alcaldesa ha apostado por unificar y crear una sola Dirección General de Licencias "para desatascar todo el colapso de licencias de actividad y obras". Se va a unir el servicio de Obras y Mantenimiento y, además, se creará el servicio de Registro y Población que se encargará del padrón, "porque en otras etapas ha generado problemas", ha incidido.
Estructura
En el área de Alcaldía, la Delegación de Comunicación es para Juan Carlos Caballero; Grandes Proyectos para José Marí Olano; y Turismo, Innovación, Tecnología, Agenda Digital y Captación de Inversiones, para Paula Llobet.
María José Ferrer San Segundo está al frente del área de Hacienda y Participación; Paula Llobet de Empleo, Formación y Emprendimiento; la de Patrimonio, Recursos Humanos y Técnicos se la reparten Julia Climent y José Marí Olano; y en la de Seguridad y Movilidad estarán Jesús Carbonell (Policía Local, Extinción de Incendios y Movilidad) y Santiago Ballester (Comercio y Mercados).
Otra área es la Urbanismo Vivienda y Licencias, con Juan Giner; la de Parques, Jardines y Espacios Naturales la comparten Juan Carlos Caballero y Carlos Mundina (Agricultura); la de Mejora Climática la gestionará también Mundina, mientras que en el Área de Familia, Educación y Consumo están Rocío Gil (Familia, Juventud e Infancia), Julia Climent (Educación) y Juan Carlos Caballero (Sanidad y Consumo).
Finalmente, el Área de Bienestar Social corre a cargo de Marta Torrado (Servicios Sociales y Mayores) y Rocío Gil (Igualdad), y en la última área de Fiestas y tradiciones, cultura y deportes, los ediles encargados son José Luis Moreno (Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales), Santiago Ballester (Fiestas y Tradiciones) y Rocío Gil (Deportes).
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