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El único con título de ciudad

El bonito pueblo de Burgos que domina el valle desde lo alto de una roca: casas colgantes y un imponente castillo en un viaje a la época medieval

El río Ebro es otro de los reclamos de este enclave lleno de iglesias y conventos

El bonito pueblo de Burgos que domina el valle desde lo alto de una roca: casas colgantes y un imponente castillo en un viaje a la época medieval
Vista general del pueblo de Burgos.Queverenelmundo/Youtube
Actualizado

Entre los más de 2.000 municipios que conforman Castilla y León, existe un pequeño pueblo que parece sacado de un cuento escrito del puño y letra de los hermanos Grimm. Un enclave de la provincia de Burgos, a una hora de la capital, y enmarcado dentro de los límites del Parque Natural de los Montes Obarenes.

¿Cuál es el pueblo de Burgos con casas colgantes y un impresionante castillo?

Conocido por su aspecto medieval y calles empedradas, Frías es uno de los pueblos más bonitos de la zona y un destino elegido por muchos para desconectar y vivir como en épocas pasadas. Ronda los 300 vecinos y se sitúa en lo alto del cerro de La Muela, ofreciendo una curiosa imagen desde fuera. Además, es uno de los pocos que recibe el título de ciudad.

La arquitectura castellana y un imponente entorno natural, propio de la comarca de Las Merindades, definen este rincón burgalés, construido con motivo de la repoblación impulsada por Alfonso VIII.

Frías, una ciudad medieval en el corazón de Burgos

Lo empinado de sus calles no le resta encanto a Frías, una localidad también famosa por el paso del río Ebro. De hecho, las llamadas casas colgantes que llaman la atención de su entramado urbano penden sobre el caudal.

Sobre él destaca un puente de origen romano y de sus mayores reclamos turísticos. Eso sí, no más que el castillo que corona el pueblo y que recibe su mismo nombre (también conocido como el castillo de los Velasco). Este se puede visitar todos los días y la entrada general cuesta dos euros.

La Ermita de Ntra. Sra. de la Hoz, la iglesia de San Vitores o la de San Vicente y el convento de San Francisco son otros de los monumentos que merecen una parada.

Naturaleza y gastronomía: las joyas de Frías a partes iguales

Además de la cascada del río Molinar, el paisaje que rodea a Frías ofrece multitud de senderos, tales como los que recorren los montes Obarenes o la ruta de escaladas en la zona de Tobera.

Una aventura para montañeros que requiere de energías extras gracias a la cocina local del pueblo burgalés. Y es que la gastronomía de Frías destaca por platos sabrosos como el cordero asado al horno de leña, las setas de temporada, la morcilla, pescados como la trucha, o postres a modo de pastas de mantequilla.