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¡¡¡Baja el volumen de tus auriculares!!!: Estos son los peligros a los que te expones

Someterse a menudo a una fuente de sonido intensa y prolongada puede provocar pérdidas importantes de audición

¡¡¡Baja el volumen de tus auriculares!!!: Estos son los peligros a los que te expones
Martin Faelt
Actualizado

Si ha empezado a leer este reportaje en el bus o en el tren, mientras escucha música a través de sus auriculares, vamos a pedirle que haga una pausa y compruebe el volumen del sonido. No se fíe de su percepción, mírelo aunque crea que no está muy alto y que usted no es de los que atronan a sus compañeros de viaje incluso llevando los cascos puestos. ¿Está a más del 60% de la capacidad del aparato? Si es así, tiene que saber que está poniendo sus oídos en riesgo y que esta práctica habitual puede provocarle una pérdida irreversible en su audición.

Lo están advirtiendo todos los expertos en Otorrinolaringología: la exposición continuada a sonidos fuertes deja secuelas.

El asunto preocupa ya a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima que, en todo el mundo, «más de 1.000 millones de personas de edades comprendidas entre los 12 y los 35 años corren el riesgo de perder la audición debido a la exposición prolongada y excesiva a música fuerte y otros sonidos recreativos».

«Está demostrado que escuchar sonido a un volumen demasiado alto puede provocar un trauma acústico tanto agudo como crónico y afectar a la capacidad auditiva», señala, en la misma línea, Margarita Bartolomé, jefa de la unidad de Otorrinolaringología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid.

"Con 15 minutos de música a 100 dB te expones al mismo nivel de sonido que un trabajador industrial durante su jornada"

La especialista explica que aunque existen variaciones individuales, en general se considera que los sonidos que superan los 80 decibelios (dB) resultan excesivos para los oídos porque pueden dañar a las células ciliadas, las que se encargan de transmitir la señal auditiva al cerebro. Sin embargo, la realidad es que muchos usuarios sobrepasan ese umbral no solo de manera puntual, sino de forma frecuente y prolongada, lo que aumenta significativamente el riesgo de sufrir una pérdida de audición irreversible.

La OMS estima que más del 50% de los individuos de edades comprendidas entre los 12 y los 35 años escuchan sus aparatos de audio a un volumen que pone en riesgo su audición. Según un informe del organismo de 2022, el volumen de un aparato en un usuario medio oscila entre los 75dB y los 105dB, lo que es «motivo de preocupación». Más aún si se tiene en cuenta que «con 15 minutos de música a 100 dB», puedes exponerte «al mismo nivel de sonido que soporta un trabajador de la industria durante su jornada de ocho horas».

Para saber más

En general, no somos conscientes de la importancia de controlar tanto el tiempo de exposición como la intensidad del sonido que llega a nuestros oídos, coinciden en señalar los especialistas consultados.

"En las consultas estamos viendo que la edad a la que detectamos pérdidas de audición importantes se está adelantando"

«Existe una regulación de la exposición profesional al ruido, pero en cuestiones de ocio y de concienciación personal falta mucho por hacer», constata Luis Lassaletta, jefe de la sección de Otología en el servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario La Paz en Madrid.

Una de las razones que explican esa falta de percepción de riesgo, apunta, radica en que las consecuencias de ese exceso de volumen en general no se aprecian de forma inmediata, sino que suelen dar la cara a largo plazo. No obstante, esas secuelas ya se están viendo en las consultas.

«Sí estamos notando que las pérdidas de audición importantes que antes veíamos en torno a los 60 años se están produciendo de forma más temprana, en torno a los 50 o incluso antes», subraya Lassaletta, quien aclara que la merma en la capacidad de oír depende de muchas cuestiones, como la genética, la edad o ciertas enfermedades. «También de factores modificables, como la exposición fuerte y continuada al ruido, pero no se piensa en las consecuencias que eso va a tener en el futuro», lamenta.

También María Cruz Iglesias, jefa del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid confirma que «se han ido adelantando los casos de sorderas neurosensoriales que antes eran solo propias de la edad o se daban en sujetos expuestos a mucho ruido en su ambiente laboral. Ahora vemos más casos en jóvenes», señala la especialista, quien valora como fundamental que los dispositivos electrónicos cuenten siempre con sistemas de advertencia que señalen, por ejemplo, volúmenes y tiempos de exposición excesivos y que también permitan bloquear de forma específica algunas fuentes de sonido.

La regla del 60-60

«Solo con la percepción personal es complicado ser conscientes de si el volumen está demasiado alto», coinciden en señalar los otorrinolaringólogos consultados. Por ejemplo, si vas en el metro, con ruido de fondo y si no tienes unos auriculares que cancelen el sonido del exterior, es fácil que acabes subiendo el volumen por encima de un umbral peligroso sin que seas consciente de que la intensidad es demasiada, señalan. Ante la duda, si el dispositivo no te avisa y no sabes medir los decibelios, los expertos recomiendan usar la regla del 60-60, señala Lassaletta. Ni por encima del 60% de la capacidad del aparato ni durante más de 60 minutos seguidos.

Hace unas semanas, la OMS publicó junto a la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU por sus siglas en inglés) una serie de recomendaciones dirigidas especialmente al sector de los videojuegos en la que reclama tecnologías que permitan medir la exposición y advertir de un uso de riesgo, eliminar selectivamente algunos sonidos o el establecimiento de un modo de sonido específico para auriculares, que solo permita emitir un sonido seguro. En 2022 ya había lanzado una guía con recomendaciones para la escucha segura en lugares y eventos de entretenimiento que alentaba a los gobiernos «a elaborar y aplicar legislación que promueva la escucha segura y de a conocer los riesgos de la pérdida de audición».

"Igual que controlamos el tiempo de exposición a pantallas, se debería controlar la exposición a sonidos de alta intensidad"

«Lamentablemente, se piensa poco en la importancia de la salud de nuestro oído», remarca por su parte Alejandro Lowy, especialista del servicio de Otorrinolaringología oediátrica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, quien hace hincapié en la necesidad de prevenir daños desde edades tempranas «Al igual que limitamos el uso de pantallas en niños y adolescentes, también debería limitarse la exposición a sonidos de alta intensidad», recomienda el especialista, quien no solo piensa en el control de uso de auriculares, sino también en otras medidas como la necesidad de proteger los oídos en entornos ruidosos, como los conciertos de música; mantener la distancia de fuentes de sonido intenso, como unos altavoces; o tomarse un descanso cuando se está en ambientes de alta intensidad sonora.

Es necesario pensar en el oído porque, una vez que se produce un daño, es irreversible, advierte.

Según explica, esto se debe a que los sonidos fuertes producen una onda mecánica sonora intensa que, en el oído interno, ejerce una presión excesiva, lo que acaba dañando a las células ciliadas, las que envían las señales eléctricas al cerebro. «Una vez que esas células mueren no se pueden recuperar. Y esa pérdida se va a traducir en que vas a dejar de oír o vas a oír peor determinadas frecuencias». Cuanto mayor sea la exposición a un sonido no seguro, mayor será el impacto, explica. Al principio, quizás uno no sea consciente del problema. Tal vez empiece a notar acúfenos, pitidos o latidos en el oído que no proceden de ninguna fuente externa o comience a no entender bien a los amigos cuando está en un ambiente ruidoso. Pero los efectos del abuso, en muchos casos, terminarán haciéndose patentes. «Tenemos que concienciar a la gente, a las familias», reclama Bartolomé. «Es importante que tengan en cuenta y que sepan que hoy en día muchos jóvenes pueden estar arriesgando el resto de su vida por escuchar música o jugar a videojuegos a un volumen demasiado alto. Que van a perder audición y dentro de unos años no van a poder ser pilotos o bomberos porque no oyen lo suficientemente bien», concluye.

Si usted sigue en el tren o el autobús, vuelva a levantar un momento la vista y fíjese en cuántos de sus compañeros de viaje van con los auriculares a todo volumen.