"Un año después del Acuerdo de París, allá por el 2016, echó a andar la idea de 'la ciudad de 15 minutos'". El profesor de la Sorbona Carlos Moreno (Tunja, Colombia, 1959) fue el padre de un concepto adoptado sobre la marcha por la alcaldesa, Anne Hidalgo, hasta el punto de convertirlo en estandarte de la transición ecológica en la capital francesa en la última década.
Ese modelo, que revindica la proximidad y la dimensión humana de las ciudades, está siendo fustigado desde la extrema derecha con teorías conspiratorias y está provocando una marcha atrás en ciudades con Berlín o Valencia, sin ir más lejos. "Los alcaldes populistas han convertido el cambio climático en su chivo expiatorio y quieren pasar la motosierra por todo lo hemos logrados estos años", se lamenta Carlos Moreno, que intervino recientemente en el Foro Madrid Visión 2050.
En París, la rebelión contra la transición ecológica está encarnada en Rachida Dati, la actual ministra de Cultura y posible candidata por Los Republicanos en las municipales de marzo del 2026. "Dati es una trumpista que se ha convertido en adalid de los derechos de los automovilistas", advierte Carlos Moreno. "Ha llegado a proponer incluso volver a abrir al tráfico las riberas del Sena, pero eso es algo ya a lo que se oponen la mayoría de los parisinos, que han descubierto los beneficios de su parque urbano a lo largo del río".
"París ha cambiado drásticamente en los últimos diez años, y eso ha sido posible gracias a la valentía política de Anne Hidalgo, que supo aprovechar la pausa del Covid y los Juegos Olímpicos para acelerar los cambios", sostiene Carlos Moreno, que ha sintetizado su ideario en La revolución de la proximidad (Alianza Editorial).
"Diez años pueden o no pueden ser suficientes para transformar una ciudad: no hay una fórmula mágica del tiempo que permita decir que un cambio es irreversible", advierte Moreno. "Yo me remito muchas veces al ejemplo de Ámsterdam, que fue un gran aparcamiento de coches antes de convertirse en la ciudad de las bicicletas. Todo empezó con una campaña emprendida contra los accidentes causados por el tráfico motorizado y el cambio tardó veinte años en fraguar".
Cuarenta años lleva el investigador colombiano afincado en su ciudad adoptiva, y como testimonio del cambio experimentado en la última década se remite al artículo París dice au revoir a los coches publicado la pasada primavera por The Washington Post.
"El tráfico rodado en el centro de París ha disminuido un 56% en veinte años", recuerda Moreno. "La contaminación por dióxido de nitrógeno ha caído un 50% y la de partículas en suspensión un 55%. Se ha construido una red de más de 1.350 kilómetros de carriles-bici. Se han creado 300 calles-jardín en las inmediaciones de las escuelas y los parisinos han votado en referéndum por otras 500. Se habrán plantado 150.000 árboles en el 2026".
Para prevenir una marcha atrás, el Ayuntamiento de París aprobó en el 2024 el nuevo Plan Local Bioclimático y de Uso del Suelo, "de manera que todo lo avanzado estos diez años en materia de hiperproximidad, renaturalización, movilidad baja en carbono o recuperación del Sena sea la nueva norma, y que el próximo alcalde o alcaldesa se enfrente al peso de la ley si quiere rectificar".
Un movimiento urbano humanista
A su paso por Madrid, Carlos Moreno pudo constatar la polémica por los toldos en la Puerta del Sol, que en su opinión "no suponen ningún cambio estructural ante la plazas mineralizadas que se siguen construyendo". Como contraste habla de la "vegetalización de los espacios públicos en las ciudades", como el bosque urbano que se levanta desde este año ante el Ayuntamiento de París, "o el que ha surgido en plaza de Cataluña de Montparnasse , diseñada en su día por Ricardo Bofill, que ha pasado de ser un empedrado a uno de los mejores bosques urbanos de Europa".
Moreno se siente parte de un "movimiento urbano humanista que busca mejorar la calidad de vida de las personas" y que ha servido de faro a ciudades como Milán, Melbourne, Portland o Buenos Aires. Frente a la desinformación que ha circulado en los últimos meses sobre la Ciudad de 15 Minutos, recalca que el objetivo es "tener servicios en todo tiempo y lugar al alcance de los ciudadanos en seis temas clave: el acceso a vivienda social, el apoyo al comercio local, la educación y la cultura, la salud física y mental, el esparcimiento y el trabajo".
"Lo que buscamos es una proximidad policéntrica, que la gente pueda tener todo eso en un radio de acción que puede ser 10, 15 o 20 minutos, el número es lo de menos y no puede convertirse en una obsesión", advierte el profesor de la Sorbona. "No pretendemos limitar la libertad de movimientos a nadie: uno es muy libre de subirse al coche para ir a comprar una baguette al otro extremo de la ciudad si quiere".
"Como decía Jaime Lerner cuando fue alcalde Curitiba en Brasil: las ciudades son la fuente del problema, pero son igualmente el lugar de la soluciones", concluye Carlos Moreno. "Avanzamos hacia un mundo cada vez más urbano, en mi tierra en Colombia la proporción es ya de de 80% a 20% de gente viviendo en las urbes frente a la población rural. Tenemos que aprender a diseñar ciudades más vivibles y más humanas. Y hay que hacerlo invitando a la gente a participar colectivamente en un proyecto de ciudad".




